El
7 de septiembre de 2017 no me preocupó mucho que la tierra se moviera hasta que
ocurrió algo insólito. Cerca de la casa donde vivo hay una iglesia con una
enorme campana de bronce. A las 11:49 de la noche, la campana tocó sola. “Las
campanadas caen como centavos”, escribió López Velarde. Ese día, caían como
metralla.
El
sismo de la semana pasada hizo la auditoría que el Gobierno jamás haría. Dejó a
la vista una triste y dolorosa realidad: que a pesar de los miles de millones
de pesos que han invertido la Secretaría de Desarrollo Social y otras
dependencias para combatir la pobreza, la desigualdad y otros problemas
sociales en Chiapas, la situación sigue empeorando.
Además
de muerte, desolación, hambre, dolor y tristeza que sufren en este momento
miles de familias en los municipios más afectados del estado, el temblor de 8,2
en la escala de Richter puso en claro que tenemos una clase gobernante sin
preparación, insensible, sin inteligencia y que, en el colmo de la indignación,
utiliza la catástrofe para promocionar su imagen en miras de las elecciones de
2018. Hay una ruda competencia de a ver quién se saca más fotos.
ESTUPIDEZ
Y OPORTUNISMO
El
terremoto obligó a hacer un examen de conciencia. En primer lugar, porque nadie
se salva sin explicaciones. Podías morir y no lo hiciste. Ahora bien, ¿tiene
sentido vivir como vives si el techo de tu casa se puede venir abajo? ¿Vale la
pena estar con esa persona, en ese trabajo, en ese vecindario, en esa ciudad?
En
ese examen de conciencia debemos preguntarnos si ¿vale la pena seguir siendo
indiferentes a las acciones del Gobierno, a no votar, a no pensar el voto, a no
medir las consecuencias de elegir a malos gobernantes que cuando ocurren estos
desastres naturales revelan que les importa más lucirse frente a las cámaras que
ayudar a la gente necesitada?
Es
verdad que el hecho de que no tengamos el gobierno que requerimos para salir
adelante y progresar como sociedad, es en parte culpa de nuestra indiferencia. Empero,
también es cierto que nuestra indiferencia viene por la mala actitud de los que
nos gobiernan. Dejamos de interesarnos en la política cuando ésta fue
aprovechada para el beneficio de unos cuantos.
A
la sazón el sismo desnudó tramas de corrupción y confirmó la inoperancia de los
gobiernos. Algo más, evidenció el oportunismo y la falta de sensibilidad de los
políticos.
En
la Sesión Extraordinaria del Consejo Estatal de Protección Civil, el
coordinador ejecutivo del Fondo para el Fomento Económico (FOFOE) de Chiapas,
Óscar Ochoa Gallegos, “El Tepo”, tratando de quedar bien con el gobernador se
olvidó de lo más importante: el sentido humano en estos tiempos de crisis.
Esto
dijo: “Me he dado a la tarea de atender a todas las familias de los dolidos, a
todos los que perdieron la vida en esta catástrofe. Todos tienen ya, los que
aparecen en la lista, su ataúd, su apoyo también del acta de defunción, su
café, su pan y su carpa para que sea un dolor menor”. Óscar Ochoa cree que por
darle una supuesta ayuda a los dolientes la pena de perder a un familiar
disminuye. “Ya, ya, ya. Ten tu café con pan, hijito, y deja de llorar que
tampoco es para tanto”. ¡Qué poca…!
Y
remató diciendo: “Dichas acciones son una forma de ocuparse de los detalles más
pequeños”. No hay palabras estúpidas, sino estúpidos que hablan, dice el dicho.
Cuando
alguien ha perdido todo lo peor que le puedes preguntar es “¿cómo está?”,
porque es obvio que está mal y muy necesitado del apoyo de su gobierno. Sin
embargo, lo más triste y lamentable es el oportunismo de algunos políticos y
funcionarios que se aprovechen de los malos momentos de la población para sacar
lo mejor de sí e incluso para capitalizarlo políticamente.
En
Veracruz, tres funcionarios del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares fueron
sorprendidos entregando apoyos a través de la asociación civil “Yunete”, con
los colores azul y blanco del PAN. El gobernador se deslindó de los hechos, no
obstante, muy pocos veracruzanos le creyeron. En Oaxaca, por ejemplo, el
diputado Samuel Gurrión entregó despensas con etiquetas que llevan su nombre y
el color de su partido, el PRI, que van acompañadas con la leyenda: “En la
Octava Sección de Juchitán entregué a las familias damnificadas por el sismo la
ayuda que gestioné a través de #UnaManoAmiga (fundación del diputado que aspira
subir al Senado o repetir en el cargo)”.
El
secretario de gobierno Miguel Ángel Osorio Chong vino a placearse y no
desaprovechó la oportunidad para prometer el cielo y las estrellas, como si
estuviera en plena campaña política. En Twitter, escribió: “En estos momentos
la solidaridad entre las y los mexicanos marca la diferencia #FuerzaMéxico”.
Aurelio
Nuño también ha estado en Chiapas en los días recientes. El primer día que
llegó lo hizo a escondidas, tal vez para que los de la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE) no se enteraran de su visita y se armara un
conflicto aún mayor.
Como
Osorio, presume sus fotos y videos en las redes sociales junto a los damnificados.
Un tuit, con errores de sintaxis, dice: “Con el apoyo y la solidaridad de todos
los mexicanos, saldremos adelante de estos momentos de pérdida y dolor”. El mensaje
está acompañado de una fotografía en la que Nuño sostiene tiernamente contra su
pecho a una mujer sollozando que carga a una niña en los brazos. Eso se parece
más a una postal del Día de las Madres que de acciones gubernamentales
eficientes.
Mientras
unos se lucen entregando bolsitas con arroz y frijol, otros muestran su mejor
cara de dolor. “El político que tenga más fotos con gente llorando o con el
derrumbe más espectacular a sus espaldas, gana la candidatura”. Cada diez o quince
minutos los gobernantes transmiten videos en vivo donde hacen entrega de ayuda
humanitaria o recorren las áreas afectadas. “El que promete más o junte más “Me
gusta” en sus publicaciones en Facebook obtiene puntos extras”. El show del
terremoto.
Una
cosa es dar la nota periodística y otra muy diferente promocionarse. Si los
gobiernos en verdad quisieran ayudar a los chiapanecos en desgracia, ¿por qué
no invierten en víveres o en artículos de primera necesidad todo ese dinero que
gastan en deleznable publicidad? Deberían entender que en estos momentos
importan más los hechos que las palabras.
RECUÉRDELOS
EN 2018
Del
oportunismo a la incapacidad. ¿Cuántos chiapanecos siguen esperando a que les
llegue la ayuda? ¿Cuántos sufren saqueo? ¿Cuántos más duermen a la intemperie? Hay
presidentes municipales y secretarios de gobierno que hasta la fecha no han
podido ni siquiera brindar seguridad y establecer albergues. Entretanto, ¿qué
caso tiene bridar facilidades fiscales a los empresarios cuando éstos se
quedaron sin negocios? Lo dicho: ni preparación, ni inteligencia, ni
sensibilidad.
Para
simbolizar esta podredumbre de la clase política está el comentario del junior Noé
Castañón Ramírez, hijo de Noé Castañón León, ex secretario de Gobierno con Juan
Sabines Guerrero, sobre una foto donde Osorio Chong, José Antonio Meade y
Aurelio Nuño están sentados juntos en la Reunión de Evaluación de Daños por el
Sismo 8.2, celebrada en Chiapa de Corzo el 11 de septiembre.
“Aquí
está sin duda el candidato del PRI a la Presidencia de la República, sin duda
también la única ocasión en que tendremos al Presidente en funciones y al
candidato al mismo tiempo en tierras Chiapanecas”, dijo. Preocupado por quién
será el futuro Presidente, se convierte en un fantoche indolente. No hay
palabras estúpidas, sino estúpidos que hablan.
El
mundo está dando muestras de querernos pasar la factura y los gobernantes en
lugar de hincarse siguen empeñados en acumular poder y riqueza, olvidándose del
pueblo que vive en condiciones de marginación. Éstos que se están aprovechando
de la desgracia de los chiapanecos deberían renunciar por dignidad, por mero
sentido de congruencia. ¿Ahora entienden por qué el repudio hacia la política?
En
su poema Tierra Roja, Francisco
Segovia, exclamó: “No son nativas/ las piedras de esta tierra”. El 7 de
septiembre supimos que las piedras no son nativas de esta tierra, pero nosotros
sí lo éramos. Así que en 2018 acuérdese de todos estos oportunistas e
insensibles políticos para no darles un solo voto. Porque tal como pasó en el
terremoto del 85, la reconstrucción de Chiapas quedará en nuestras propias
manos. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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