“La
coincidencia que une a todos estos supuestos perredistas es la incongruencia y
la mediocridad, pues dicen amar al partido y sin la menor consideración dañaron
el inmueble que con tanto esfuerzo se logró construir y para el que nadie de
ellos aportó ni una cubeta de arena, además se robaron y destruyeron
mobiliario, equipo de cómputo y sonido. Como dirigencia nos avergüenza tener a
este tipo de personas en nuestras filas, que por un lado gritan unidad y por el
otro buscan conseguir por la fuerza y con violencia lo que no son capaces de
conseguir en las urnas”. Duras son las palabras de César Espinosa Morales,
todavía dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Lo
irónico es que éstas vienen de quien es señalado de fraude y traición.
Existe
la creencia en los mexicanos de que son tres las cosas que no pueden esconderse
ni aparentarse: la idiotez, el amor y el dinero. Es imposible que una persona pueda
presumir inteligencia. Un hombre o una mujer enamorada se notan en su
comportamiento, cambian su forma de vestir y hasta la rutina diaria. Ahora, si los
amorosos son fáciles de distinguir, alguien que tiene mucho dinero es más obvio
todavía.
Por
eso a los perredistas les es extraño el radical cambio de las costumbres de
César Espinosa, que antes de convertirse en líder del PRD en Chiapas no tenía ni
para comer, pero ahora viste ropa fina, huele a lociones carísimas y ha
comprado varias propiedades. Es claro que tiene dinero y no puede ocultarlo. ¿De
dónde proviene su súbita riqueza?
En
el PRD creen que Espinosa está robando los recursos del instituto político. “¡Es
una rata!”, dicen. No sería esta la primera vez que acusan a César Espinosa de
estar desviando el dinero del organismo. Incluso, en meses pasados, fue revelado
la red de corrupción y los turbios negocios que dirige junto con su hermana
Olga Luz. Tantas sospechas de corrupción son inauditas. Otra creencia que los
mexicanos tienen dice que cuando el río suena, es porque agua lleva.
CORRUPCIÓN
Y FRAUDE
La
falta de credibilidad del PRD en el estado es reflejo de lo que sucede en su interior.
César
Espinosa asumió el liderazgo del PRD en octubre de 2014, pero se sabe que la
que siempre ha mandado en el partido es su hermana Olga Luz Espinosa Morales, que
durante muchos años ha mantenido una íntima relación con Juan Sabines Guerrero,
Nemesio Ponce Sánchez y Mauricio Perkins Cardoso: los tres hombres más
poderosos del sexenio pasado.
La
amistad de Olga Luz con Sabines fue muy cercana, tanto así que él la hizo
diputada federal en 2009. En los comicios de ese año, ella iba por una
diputación plurinominal y llevaba como suplente al químico Carlos Esquinca
Cancino. El convenio era que una vez que obtuviera el cargo debía renunciar
para que Esquinca se convirtiera en el titular, pero al final no cumplió con el
acuerdo.
El
día que había sido planeado para pedir la licencia, Olga Espinosa se hizo la
enferma y no se apareció en la sesión. Buscó a Nemesio Ponce para que
intercediera por ella con Juan Sabines y éste la mantuviera en la Cámara de
Diputados. Esto originó problemas entre Esquinca y Sabines, a lo que el químico
(un político sobresaliente y trabajador y un tuxtleco comprometido) tuvo que
acatar la disposición para no ser enviado a la cárcel.
Olga
Luz desempeñó la diputación como si hubiera estado en un día de campo: disfrutó
de un sueldo sin trabajar, hizo jugosos negocios y se paseó por todo el país.
Cuentan que raras veces llegaba a las sesiones y que nunca lanzó una iniciativa
de ley, pero eso no impidió que su protector, Juan Sabines, la colocara en la
Dirección General del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado
de Chiapas (CECYTECH), donde su nepotismo, abusos de poder y riqueza crecieron protegidos
bajo el suave manto de la impunidad.
Los
negros negocios entre los hermanos Espinosa Morales vienen desde esos tiempos. En
una ocasión, la señorita Abigail Morales Ramírez, originaria de Chicomuselo, le
pidió a César Espinosa que la ayudara a encontrar un trabajo, éste le pidió que
llevara sus documentos al Cecytech donde podía conseguirle un espacio laboral.
Ella lo hizo conforme lo acordaron pero nada pasó.
Meses
más tarde, Abigail se enteró de que Olga Luz y César Espinosa la habían
incorporado en la plantilla laboral del Colegio falsificado su firma,
suscribiendo un contrato apócrifo y alterando su nivel de escolaridad para
hacerla pasar con un perfil profesional más alto cuando ella nada más tiene
secundaria incompleta. Al saber el abuso los denunció, pero las denuncias jamás
han prosperado.
Con
la suplantación de persona, los Espinosa Morales cobraron salarios y aguinaldos
a nombre de Abigail por un monto de 414 mil 583 pesos por un periodo de once
meses, eso sin tomar otras prestaciones de ley. El delito se cometió entre
febrero de 2014 y enero de 2015, antes de que César Espinosa fuera impuesto en
la dirigencia estatal del PRD.
En
noviembre de 2014, trabajadores del Cecytech revelaron que Olga Espinosa sustraía
recursos de la dependencia disfrazándolos de viáticos y pago de comisiones que
iban a parar a las cuentas bancarias de César Espinosa. Además, aseguraban que
en la nómina del Colegio habían sido incluidos varios militantes del PRD.
En
mayo de 2017, se dio a conocer un desfalco por más de 54 millones de pesos al
Cecytech, dinero que Olga Luz pudo haber desviado para financiar los proyectos
personales de su hermano César y de varios perredistas.
Los
recursos fueron distribuidos en tres facturas expedidas el 11 de noviembre de
2015. La primera, por 15 millones 963 mil 504
pesos, fue pagada sin autorización de la Junta Directiva al “Colegio Mexicano
de Doctores y Maestros en Educación, A.C.” por el diseño e impartición de
diplomados. No hay evidencias fotográficas ni de vídeo que comprueben que en
verdad se llevaron a cabo. Curiosamente, dicha empresa es dirigida por el
perredista Gilberto de los Santos Cruz, amigo personal de César Espinosa.
La segunda factura por 24 millones 128 mil pesos, y la
tercera, por 14 millones 312 mil 515 pesos, fueron pagadas a “Proveedora de
Servicios Crixcel del Norte, S.A. de C.V.”, que amparan capacitaciones en los
meses de agosto y septiembre de 2015 y febrero de 2016. Dichas facturas tampoco
fueron autorizadas y presentan irregularidades en el domicilio fiscal y sello
digital. La última factura fue pagada con más de dos meses de anticipación.
¿Por qué?
LA
EXIGENCIA
César
Espinosa Morales encarna el dictum de
Óscar Wilde: “Todo hombre mata lo que ama”. No digo que César Espinosa ame
realmente al PRD, sino el botín en que ha convertido al PRD.
En
su primer discurso como dirigente, dijo: “Mi proyecto cuenta con metas y
objetivos claros, donde la transparencia, la pluralidad, el diálogo y el
respeto a las instituciones serán primordiales para recuperar las bases del
seno partidista y posicionar al Sol Azteca como una verdadera alternativa
social”. Nunca fue así.
Días
después de haber asumido el cargo, Espinosa Morales realizó una serie de
despidos masivos bajo amenazas, intimidaciones y violencia. Dejó sin empleo a
decenas de trabajadoras del PRD en Chiapas, entre éstas madres solteras y
empleadas de hasta 40 años de antigüedad. Una vez acudieron a sus oficinas para
pedirle aclaraciones por los despidos injustificados, pero fueron agredidas por
presuntos guardaespaldas de César Espinosa.
No
hay mal que dure cien años ni tonto que los soporte, dice un dicho. Hartos de
la realidad, el pasado viernes cientos de perredistas exigieron la renuncia de
Espinosa Morales y la realización de una auditoría a su administración. Porque
a pesar de que dijo que tendría un liderazgo transparente, desde el 2014 a la
fecha no ha comprobado el destino de los más de 39 millones de pesos que ha
recibido de prerrogativas para el partido.
Además,
aseguran que en el tiempo que lleva como dirigente ha comprado casas, terrenos,
un rancho, caballos de carrera, semovientes, entre otras cosas.
Llevar
a la justicia César Espinosa, que ha demostrado ser un pillo de siete suelas,
es un desafío mayúsculo en estos tiempos preelectorales, sobre todo si es
verdad que está trabajando para otros partidos y otros personajes de la
política local que lo pueden proteger. Dicen que vendió el partido a sus promotores,
todos en el poder.
Así
es el PRD de nuestros días, que pasó de ser un partido de oposición a una
mercancía de subasta. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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