HUGO ARMANDO AGUILAR: UN PELIGRO


¿Qué hicimos para merecer esto? Mientras el rector Carlos Eugenio Ruiz Hernández busca recursos hasta por debajo de las piedras para mantener a flote a la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y elevar el nivel educativo de la institución, otros funcionarios derrochan los dineros y abusan de su posición. Tal es el caso del secretario general Hugo Armando Aguilar Aguilar, un remanente del gobierno de Juan Sabines Guerrero. 

Hablar de la historia de la máxima casa de estudios de Chiapas no podría ser posible sin recordar al insigne Dr. Manuel Velasco Suárez, personaje cuyo heroísmo ha traspasado las barreras del tiempo por sus grandes contribuciones a la ciencia, a la medicina, a la política y al desarrollo del estado. “El hombre vale por lo que sirve, no por lo que sabe y menos por lo que tiene”, fue el pensamiento que mantuvo a lo largo de su vida y que legó para las futuras generaciones.

Fue gobernador de Chiapas durante los años 1970-1976. Sus acciones fueron primordiales para el correcto desarrollo de la entidad, la paz y la tranquilidad social. Construyó hospitales, clínicas, escuelas, carreteras, puentes, caminos, pero sin duda uno de sus mayores logros fue la fundación de la UNACH en 1974.

Con la creación de la Universidad se inició en Chiapas una época revolucionaria en materia educativa, situación por la cual el gobierno federal nos volteó a ver. Antes de eso éramos considerados unos salvajes, hombres y mujeres cubiertos con taparrabos que convivían con los animales en medio de la Selva Lacandona.

Dejamos de ser vistos como tierra de analfabetas a partir de que la UNACH, nuestra alma mater, comenzó a producir arquitectos, abogados, contadores, ingenieros que poco a poco fueron poniendo en alto el nombre de Chiapas. Muchos de estos profesionistas emigraron a otras partes del mundo y con el paso de los años empezaron a cobrar renombre por su talentosa labor y capacidad profesional. Fue un inicio glorioso para la Universidad.

Sin embargo, en los tiempos actuales atraviesa una crisis económica y política por presuntos casos de corrupción. Lejos han quedado los años en que la UNACH fue vista como una fábrica de profesionales, como una de las mejores instituciones académicas del país. La infame red de corrupción que se sospecha dirige Hugo Armando Aguilar desde la Secretaría General, ha convertido a la Universidad en un botín que ofende la memoria de su creador: el Dr. Manuel Velasco Suárez.

LAS FECHORÍAS DE HUGO

“Nuestros vecinos, es decir, nuestros enemigos”, escribió Primo Levi. A veces no es necesario caminar mucho para toparnos con nuestros enemigos porque están viviendo en nuestra propia casa.

Una noche, un desesperado Hugo Armando Aguilar Aguilar le imploró a un amigo suyo tomarse un café con él. La cita fue en un lujoso restaurante en el lado poniente de Tuxtla Gutiérrez. El lugar estaba lleno por ser día de quincena. Había mucho ruido, pero aun así Aguilar Aguilar prefirió hablar en voz baja para que nadie más a parte de su acompañante lo escuchara suplicar. “Por favor, amigo, ayúdame”, le dijo.

La intención de aquella charla era que el desconocido intercediera por Hugo Armando ante el gobernador electo Juan Sabines Guerrero. Efectivamente corría el año 2006.

En aquel tiempo, Juan Sabines se encontraba en la ciudad de Acapulco esperando el día para tomar el control del estado. Hasta allá voló Hugo Armando Aguilar en el último vuelo de la noche. “Te espero mañana”, le dijo Sabines en una llamada telefónica. De no haber ningún vuelo ese día, seguramente se hubiera ido caminando. De ese tamaño era la ambición y aflicción del hoy secretario general de la UNACH. ¿O será que estaba huyendo de algún delito que cometió durante su gestión como director de la Escuela Preparatoria número uno del Estado y por eso necesitaba con urgencia la protección del ex mandatario?

Cuentan que Sabines Guerrero lo recibió con una colorida bermuda y chanclas de pie de gallo, en su elegante departamento de la Torre Acqua, ubicada frente al Centro Internacional de Convenciones.

Al día siguiente, aquella cara de angustia de Hugo Armando Aguilar había desaparecido. Ahora estaba radiante, con una sonrisa entre socarrona y cínica. Pues al volver de Acapulco traía guardado en un folder color beige su nombramiento como nuevo Secretario General de la UNACH, por un periodo de cuatro años. Pero dada su capacidad para el chantaje y los amarres políticos subterráneos se ha mantenido en el puesto durante tres periodos consecutivos.

El apóstol Pedro negó a Jesucristo tres veces antes de que cantara el gallo. Hugo Armando, al finalizar el gobierno sabinista, ha negado infinidad de veces la relación que tuvo o tiene con el ex gobernador Juan Sabines Guerrero, principalmente con Mauricio Perkins Cardoso y Nemesio Ponce Sánchez, quienes controlaban todo el estado desde sus oficinas en Palacio de Gobierno.

Hugo Armando no puede ocultar sus nexos con Sabines cuando de sobra se sabe que él fue quien logró imponer a Federico y Miguel Ponce Sánchez, hermanos de Nemesio, con plazas de tiempo completo en la UNACH, violando el reglamento y los derechos de tantos docentes que teniendo méritos académicos y de antigüedad no han podido alcanzar un privilegio así.

En incontables ocasiones, maestros, personal administrativo y alumnos se han pronunciado por la destitución del secretario general. Alegan que él es quien manda en la Universidad y comete delitos en contra de la institución abusando de la confianza del Dr. Carlos Eugenio Ruiz Hernández.

La red de corrupción de Aguilar Aguilar domina la Junta de Gobierno, la Secretaría General, la Dirección de Extensión y casi todas las direcciones de las Facultades que hay en todo el estado, así como los centros, escuelas e institutos que dependen de la Universidad. También se presume que en todas las oficinas laboran sus parientes más cercanos, amigos y compadres.

Como secretario general cobra un sueldo de 80 mil pesos mensuales y tiene poder sobre los recursos financieros de la Universidad, que maneja a discreción y sin rendirle cuentas a nadie. Desde ahí asigna a su gente incondicional en las diferentes áreas del organismo y despide a los que le estorban.

El 15 de mayo de 2015, el senador Alejandro Encinas Rodríguez pidió a las autoridades una investigación por los diversos conflictos en el interior de la UNACH, principalmente a la Facultad de Ciencias Sociales de San Cristóbal de las Casas. La petición surgió un día después de que alumnos, profesores y padres de familia tomaran la rectoría protestando por la designación arbitraria del director Pascual Escobar Solar, que había sido impuesto por Hugo Armando Aguilar.

No ha sido la primera vez que el secretario general comete tales atropellos. Por los intereses políticos que Aguilar tiene en los sindicatos de la Universidad, siempre ha querido controlarlos a través de la violencia, las amenazas y las imposiciones de gente a modo.

En marzo de 2016, el Sindicato de Trabajadores de Confianza de la UNACH se fue a paro laboral debido a la negativa en las negociaciones del contrato colectivo de trabajo. En protesta tomaron la rectoría y otras instalaciones. Esto no le gustó a Hugo Armando que mandó a quitar los portones de las entradas y a coaccionar a la gente que, en su pliego petitorio, exigía la destitución del secretario general al que acusaban de abuso de poder, malversación de los recursos y corrupción.

En muchas ocasiones ha sido denunciado por estudiantes y maestros de mantener a grupos de choque dentro de la Universidad para enfrentarse a quienes piden su renuncia. Le da igual desbaratar un conflicto o armar otro con tal de proteger sus intereses políticos.

LA MANO QUE MECE LA CUNA

El 15 de mayo pasado, Hugo Armado Aguilar recibió un reconocimiento por su trayectoria al servicio de la docencia. ¡Cuánto cinismo! ¿Cómo puede alguien como él ser galardonado cuando es un vándalo que presumiblemente saquea los recursos, violenta las leyes y destruye los derechos de los estudiantes y maestros?

Hugo Armando es quien manda en la Universidad para la que desde hace muchos años sueña con convertirse en rector. Por eso quiere imponer a su amigo el doctor Rafael Burgos, de la Facultad de Humanidades, para que le ayude a cumplir su sueño.

Si en este momento la UNACH pasa por una mala racha, con Hugo Armando Aguilar como rector encontrará la tumba. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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