¿Hay
una forma de entender la devastación de los últimos años? Sí, la falta de
justicia y la complicidad entre el crimen y el gobierno. Por eso, en estados
como Nuevo León y Tamaulipas, al no haber autoridad que detenga los homicidios y
la impunidad, ya se hizo tradición encender velas negras para pedir por las
“cosas difíciles”. Quien responde a esas plegarias es la dama del velo: la
Santa Muerte.
Después
de haber sido un estado convulsionado por el crimen, la deficiente impartición
de justicia y la dejadez gubernamental, Chiapas superó los años de la
inseguridad con astucia, trabajo y buenas políticas.
A
finales de septiembre de 2016, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI), informó que Chiapas es el estado más seguro de la república,
teniendo los primeros lugares a nivel nacional con menor tasa de delitos y de víctimas
por cada cien mil habitantes. Aunque, ciertamente, hubo un tiempo en que los
chiapanecos no sabían a quién temerle o de quién protegerse, si del temible
bandido que asecha detrás de las sombras o del policía uniformado y con tolete
en mano.
LA
FISCALÍA
La
Fiscalía General de Justicia del Estado que encabeza Raciel López Salazar ha
sido pieza fundamental para el logro de tan loable resultado. Hoy estamos
seguros y confiamos en el sistema de justicia porque se ha trabajado mucho en
la seguridad de los chiapanecos. Pero antes vivimos en el desamparo. La extinta
Procuraduría fue una institución de terror usada para la represión y el crimen.
Aquel ciudadano común que acudía a pedir ayuda se topaba con la inoperancia de
la autoridad.
Célebre
es el caso del abogado Pedro Raúl López Hernández, el ombudsman que padeció la
mano dura del ex fiscal Mariano Herrán Salvatti (q.e.p.d.). Fue golpeado,
amenazado de muerte y hasta balearon su casa. Bajo las órdenes de Pablo Salazar
Mendiguchía, Herrán operó para que López Hernández fuera silenciado, pues era
el más acérrimo crítico del gobierno salazarista. Desde ahí, la antigua
Fiscalía, se fraguaron desapariciones forzadas, encarcelamientos, destierros y
muertes. Se presume que en el gobierno 2000-2006 hubo más de cien asesinatos.
Con
años de trabajo arduo y dedicación, el abogado Raciel López conoció a detalle
la descomposición que permitió que las complicidades en los mandos locales ejercieran
el monopolio de la violencia y los abusos de poder. Pero cuando hizo la asepsia,
el organismo se convirtió en un instrumento de equilibrio entre los Poderes del
Estado y entre la sociedad y el gobierno.
La
Fiscalía ha dado puntual cumplimiento a los acuerdos del Sistema Nacional de
Seguridad Pública para que la sociedad tenga confianza en los servidores
públicos encargados de procurar justicia. El personal es examinado
continuamente para verificar que cumpla con los principios de legalidad,
honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia.
Recientemente,
por ejemplo, trabajadores de las Fiscalías de Distrito Metropolitano, Centro y
Altos, asimismo de Justicia Indígena, Derechos Humanos, Fiscalía de la Mujer,
Trata de Personas, Sistema Penal Acusatorio y del Centro de Justicia para las
Mujeres fueron capacitados en psicología forense. Aprendieron la importancia de
esta ciencia y cómo auxilia en la estructura e integración de un dictamen y en
cómo llevar a la justicia a los responsables.
Un
dato interesante. Por la diligente instrucción en psicología forense, que es
una rama de las especialidades médicas cuya finalidad es asistir en la solución
de procesos de orden judicial, se resolvió uno de los casos más controvertidos
del año.
HABITACIÓN
49
En
la madrugada del 8 de julio de 2017, seis personas ingresaron a la habitación
49 del hotel Troya, en Tuxtla Gutiérrez. Llegaron en un solo vehículo. Venían
de una noche de diversión en un antro ubicado en la 16 poniente norte, donde
bailaron, rieron y se tomaron unas copas. La capital de Chiapas está
certificada como ciudad segura. Así que ellos pensaron que sería una lástima no
disfrutarla.
De
las seis personas tres eran hombres. Se reunieron en el antro y ahí fue donde
conocieron a las chicas. Después de una buena velada al calor del alcohol y la
excitación, decidieron seguir la fiesta en otro lugar. Pagaron la cuenta, se
subieron al automóvil y se pusieron en marcha rumbo al hotel. Pero nadie se imaginó
que pronto estarían de cara al horror. Como en las películas de Hitchcock, la
historia no terminó en final feliz.
Una
vez en el cuarto, siguieron bebiendo y tuvieron sexo. Más tarde, uno de los
tres varones identificado como Marco Antonio “N” relató que una vez que
llegaron del antro se tomó unas cuantas cervezas y se acostó con una de las
tres mujeres. Pero minutos después se comenzó a sentir mareado y perdió el
conocimiento. Al despertar notó que tenía una herida en la cabeza y que uno de
sus amigos estaba acostado en la cama. “Supuse que estaba dormido”, dijo. El
tercer hombre ya no estaba y tampoco ninguna de las muchachas. También le
habían robado sus pertenencias.
Desesperado,
Marco Antonio salió corriendo de la habitación 49 para pedir ayuda. No sabía
qué hacer. Un empleado del hotel que se lo encontró en el paso lo socorrió.
“¿Está todo bien, señor?”, preguntó. Lesionado como estaba, no supo qué
contestar. El joven trabajador tomó el teléfono de la oficina y marcó el número
de emergencias. Un breve lapso más tarde, los agentes policiacos y
ministeriales le dijeron que su amigo había muerto.
INVESTIGACIÓN
Y CAPTURA
Al
darse a conocer el fallecimiento de Luis Alberto Nájera, la Fiscalía de
Distrito Metropolitano a cargo de Neri León Aragón, realizó una serie de
entrevistas a amigos, conocidos y familiares de la víctima. También fueron
investigados los dos hombres que lo acompañaron aquel sábado 8 de julio, los
trabajadores del bar y los empleados del auto hotel.
Al
practicarle la Necropsia de Ley, la Dirección General de Servicios Periciales de
la Fiscalía General concluyó que Nájera murió de infarto masivo al miocardio.
Además, afirmó que su cuerpo no presentaba ninguna lesión física, ni golpes, ni
cortaduras, ni heridas por arma de fuego. Los peritos de criminalística de
campo, completamente certificados, reportaron que en el cuarto del hotel no
había indicios de que hubieran utilizado algún tipo de arma, por lo que se
construyó la hipótesis de que el infarto fue provocado por el uso de sustancias
en la bebida.
En
el deshago de las pesquisas, la Fiscalía de Distrito obtuvo los videos del
circuito de vigilancia del bar, donde se observa a las seis personas compartiendo
y el momento en que se retiran del lugar. Igualmente tuvo acceso a los videos
del hotel Troya. Es clara la imagen del ingreso del vehículo y la salida de
éste minutos después: una vez consumado el crimen.
Luego
de la investigación, el Juez de Control giró la orden de aprehensión en contra
de Estefanía “N”, presunta asesina de Alberto Nájera, que fue detenida el día
26 de julio por elementos de la Fiscalía General. Estefanía, que se hace llamar
Cinthia, es originaria de Tamaulipas y se dedica a la prostitución. Al igual
que sus dos compañeras.
En
este momento está recluida en el penal El Amate, donde enfrenta el proceso por
los delitos de homicidio y robo.
Así
es la nueva Fiscalía General de Justicia del Estado. Más profesional y comprometida
con la protección y seguridad de los chiapanecos.
“Reconocer
el horror es el primer paso para superarlo”, escribió Heiner Müller. De este
modo llegó la otra hora, la de la justicia. Llegó porque el abogado Raciel López
tuvo la entereza para cambiarla. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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