CONSEJERÍA JURÍDICA: UN BOTÍN


Hay una red de corrupción en el Instituto de la Consejería Jurídica y de Asistencia Legal de Chiapas. Tal parece que una mafia se apoderó de la dependencia. Trafican influencias, extorsionan, lucran con los trámites y se embolsan millones de pesos. Lo peor es que el que está detrás de todo el tejido delincuencial ni siquiera es chiapaneco. 

La Consejería Jurídica depende directamente del Poder Ejecutivo Estatal. Tiene como principal función proporcionar asesoría y apoyo jurídico al gobernador Manuel Velasco Coello. Asimismo asistir a las dependencias y entidades que integran a la Administración Pública del estado y de los municipios, y brindar orientación, atención y seguimiento a las gestiones de la sociedad. Esto, como menciona la página web del organismo: “contribuyendo al fortalecimiento del Estado de Derecho y a la cultura de la legalidad”, pero no es el caso.

A la Consejería Jurídica pertenecen la Dirección de Catastro, Archivo General y Notarías, Patrimonio, Registro Civil, Registro Público de la Propiedad y del Comercio, Normatividad, Asuntos Fiscales y Administrativos, de lo Contencioso y de Asuntos Constitucionales, por mencionar algunas. Y en estos órganos institucionales es donde hierve la podredumbre y las negociaciones bajo la mesa.

UNA PROBADITA

En la reforma constitucional del 27 de mayo de 2015, se instituyó el Sistema Nacional Anticorrupción como instancia de coordinación entre las autoridades de todos los órdenes de gobierno para la prevención, detección y sanción de responsabilidades administrativas y hechos de corrupción, así como en la fiscalización y control de los recursos públicos. Por tanto, el gobierno de Chiapas tiene la obligación de echarlo a andar en el estado. Y entre el grupo de instituciones participantes en el proyecto está el Instituto de la Consejería Jurídica y de Asistencia Legal.

Cuando Jesús sanó a un hombre endemoniado los Fariseos murmuraron que lo hacía en nombre de Belcebú. Y mientras cavilaban, Jesús se les acercó y les dijo: ¿Puede Satanás echar fuera a Satanás? Ahora bien, ¿puede un organismo con sospechas de corrupción y embarrada en la delincuencia, como la Consejería Jurídica, curar la corrupción? Imposible.

En octubre del año pasado, se firmó un manifiesto entre el subconsejero jurídico de Regulación Patrimonial, César Arturo Esquinca Cosío, y el entonces director del Registro Público de la Propiedad en el que se comprometían a combatir la corrupción en dicha dependencia. Pero fue una farsa. Porque en junio de 2017 estalló un escándalo donde Haydee Ocampo Olvera, hija de la diputada local priista María Olvera Mejía, fue denunciada por el despojo de 48 hectáreas que son propiedad del empresario chiapaneco José Luis Orantes Aramoni.

Para cometer la fechoría, Ocampo Olvera falsificó dos escrituras, una de compra y la otra aparentemente expedida por el Registro Público de la Propiedad, donde además pueden estar involucrados funcionarios y empleados de la Dirección de Catastro. Complicidad y proteccionismo.

De nada sirvió el manifiesto. Continuaron el tráfico de influencias, la extorsión, el coyotaje y el pago de favores.

En la enmarañada red de corrupción están coludidos varios organismos de la Consejería, titulares y trabajadores de los mismos, empresas, consultorías, líderes de colonias y hasta notarios públicos.

En 2013, la Notaría No. 13 en el estado se prestó a realizar una escritura emitida por el Registro Público de la Propiedad, en la colonia Montes Azules, en Playas de Catazajá, afectado a trescientos colonos. El fraude se supo luego de que el Tribunal Superior de Justicia diera la sentencia de nulidad de la escritura bajo el expediente civil 367/2001, pues no se pudo comprobar la legalidad de los actos.

Se dice que el trámite fue realizado por una persona de los llamados “coyotes”, que elaboró los planos sin contar con registro profesional. Luego acudió a la Dirección de Catastro para el visto bueno y el Registro Público fue la instancia encargada de realizar la escrituración de los predios. Posteriormente, el notario número 13, con sede en la ciudad de Palenque, dio autenticidad a los hechos.

Estos son sólo unos ejemplos.

ÓSCAR MUÑOZ BARRERA

El consejero jurídico del gobierno del estado es el Dr. Vicente Pérez Cruz, nombrado a mediados de diciembre de 2012. Es originario del municipio de Chiapa Corzo y de profesión abogado, egresado de la Facultad de Derecho de San Cristóbal de las Casas. Es un hombre experimentado en la abogacía y experto en el manejo de las leyes. Tiene dos maestrías y un doctorado, aunque éste sin cédula. Durante la campaña a la gubernatura fue asesor jurídico de Manuel Velasco.

No endilgo ninguna culpa, pero ¿llegará la corrupción hasta el doctor Pérez Cruz? ¿O es una “víctima” más de la delincuencia que opera en la Consejería? Es difícil saberlo. Sin embargo, como titular de la dependencia es el principal responsable de todo lo que ahí ocurre y por consecuencia un sospechoso más.

Pero si no es él, entonces ¿dónde están los responsables?

Óscar Francisco Muñoz Barrera ocupó por unos cuantos días el cargo titular en el Instituto de la Consejería Jurídica, pero fue destituido por no cumplir con el requisito de residencia chiapaneca y en su lugar fue nombrado Vicente Pérez, pero se sospecha que él es quien en verdad manda en la Consejería Jurídica.

Óscar Muñoz es proveniente del estado de Tamaulipas y es hijo de Manuel Muñoz Rocha, el ex diputado que desapareció en 1994 después de que fuera acusado de ordenar el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, cuñado de Carlos Salinas de Gortari. Muñoz Rocha fue señalado incluso por el propio asesino material: Daniel Aguilar Treviño.

En las elecciones de 2015, sin una aparente potestad Muñoz Barrera fue visto designando representantes de partido en el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC). No es una persona experimentada en el ejercicio jurídico, pero en la actualidad ocupa el cargo de la Sub Consejería Jurídica Normativa, donde tiene el poder para imponer y destituir funcionarios en diversos organismos, como la Dirección de Registro Público de la Propiedad, Catastro, de Notarios, del Archivo Público, entre otros.

En febrero de 2017, el Colegio Estatal de Notarios del Estado de Chiapas denunció la existencia de un grupo de notarios dedicado a estafar a la gente a través de los diversos servicios notariales. Dijeron que éstos utilizan su poder para robar a las personas con servicios legaloides, y a pesar de las demandas de los particulares los actos siguen impunes. Se presumen que quien los protege es Óscar Muñoz Barrera.

En enero de 2015, un grupo de ocho personas tomó por asalto las oficinas administrativas del Congreso del Estado, prácticamente secuestraron a los trabajadores. Dijeron que habían llegado por instrucciones superiores y que pobre de aquel que intentara detenerlos. Lo grave no fue sólo la violación de la soberanía del Poder Legislativo, sino porque robaron valiosa información guardada en las computadoras de los Servicios Administrativos del Congreso. ¿Con qué fin lo hicieron? No lo sabemos.

Uno de los empleados, ofendido, preguntó que quién los había mandado. “Venimos por órdenes del licenciado Óscar Muñoz Barrera, de la Consejería Jurídica”, respondieron.

LA TRAICIÓN

La ira de los chiapanecos tiene sus razones: la corrupción y la impunidad. Si Óscar Muñoz fue capaz de atentar contra uno de los Poderes del Estado, podemos presumir que es capaz de cometer cualquier crimen.

Desde hace tiempo se rumora que detrás de los escándalos de corrupción de la Consejería Jurídica hay una “instrucción superior”, una persona tras bambalinas, que ordena sacar provecho de todos los servicios de la dependencia en aras de afectar la imagen del gobernador Manuel Velasco Coello. También, se dice que es un funcionario que no es de Chiapas y que está jugando un papel importante en la sucesión gubernamental del próximo año.

Por mandato de este fuereño se falsifican documentos, se cobran cuotas por agilizar los trámites, se roban terrenos que después son legalizados por notarios a modo, etcétera. Estos delitos deben ser investigados hasta sus últimas consecuencias, hasta dar con el o los responsables.

Mientras tanto, ¿es Óscar Muñoz Barrera quien está detrás de los delitos? ¿Él mueve los hilos de esta organización criminal? De ser cierto, ¿por qué lo hace? ¿A quién obedece? ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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