PVEM: LA DIGNA EXIGENCIA


Respeto a la militancia, dignidad y justicia es lo que las bases del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Chiapas demandan en una carta enviada a la dirigencia nacional del partido. En ella se inclinan por no aceptar más imposiciones. Tampoco quieren que el organismo siga siendo sumiso a los intereses de otras instituciones políticas. “Llegó la hora de convertirnos en un instrumento para impulsar las causas antes que a los partidos”, dicen. 

Los tiempos y las palabras de los verdecologistas son distintos. Nació siendo una modesta organización de colonos en los pedregales de Coyoacán en el lejano 1979. Un día, una de las muchas colonias de la Ciudad de México sufrió una pérdida grave en sus áreas verdes, eso provocó que una brigada de vecinos impusiera su inconformidad contra las formas de gobernar del Partido Oficial, que durante setenta años dirigió los destinos de los mexicanos. De ellos surgió una intención de cambio, un espíritu de consciencia ambiental, un grupo compuesto por hombres y mujeres que tiempo más tarde se convertiría en una opción política: el PVEM.

Hoy es el cuarto partido político en México con mayor número de representantes en el Congreso, pero llegar a este resultado llevó un largo y doloroso camino.

EL PROCESO

Fundado en 1986 bajo el nombre de Partido Verde Mexicano, una legítima fuerza de izquierda, participó por primera vez en una elección federal en 1988 como parte del Frente Democrático Nacional (FDN). Su primer dirigente fue Jorge González Torres. Esa elección fue su primera experiencia ante el poder absoluto del PRI, que ganó la Presidencia de la República con un pretexto eléctrico: la caída del sistema.

En 1991, como Partido Ecologista de México, vuelve a participar pero esta vez de forma independiente. Al no conseguir el porcentaje mínimo de votos sus partidarios tuvieron que iniciar otra vez las tareas para obtener un registro condicionado que lograron en 1993. Con un nuevo rostro y estructura, ese mismo año decidieron combinar los nombres para darle vida al Partido Verde Ecologista de México.

“Ellos mandan hoy porque tú obedeces”, decía el novelista Albert Camus. Sin sublevarse con violencia, sino con propuestas y un pensamiento crítico ante los abusos del poder, los políticos del recién nacido PVEM se dedicaron a la transformación de la vida diaria desde sus comités y Asambleas distritales, y nunca dejaron de plantear iniciativas. Contra la haraganería del gobierno que estaba decidido a abandonar a cada mexicano en la pobreza, ellos, los del Verde, comenzaron a organizar estimulantes proyectos de gobierno y a abrir espacios para la participación activa de las mujeres y los jóvenes en la política, que prefieren llamar “semilleros”.

Con la reforma fundacional de 1977 promovida por José López Portillo y coordinada por Jesús Reyes Heroles, la política electoral se centró en los partidos. Por tal motivo, las agrupaciones de izquierda y de derecha pudieron transitar hacia la democracia y la representación proporcional modificó al Poder Legislativo. Aquello tuvo en su momento un carácter visionario de lo que es en esencia la democracia, pero después de unos años se utilizó para el pago de favores políticos y proteccionismo.

Con ello, en 1988, la Presidencia de la República pudo disputarse en condiciones de inédita competencia con un candidato, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que apareció tantas veces en la boleta como el número de partidos de centro y de izquierda que lo postularon conjuntamente. Pero eso no bastó, la alternancia democrática no vino sino varios años más tarde.

El desprestigio de los partidos, las ganas de sacar del poder al PRI y empujados por la necesidad electoral, fue lo que condujo a la formación de las alianzas y las coaliciones, que han seguido un largo trayecto en la historia política del país. Curiosamente, fue en 2000 cuando la alternancia por fin llegó a México y de la mano del Partido Acción Nacional (PAN) y un muy joven PVEM, para ese entonces con cierta fuerza en el Congreso federal y en las distintas cámaras de los estados. El crecimiento del Verde estaba cocinándose a fuego lento.

LAS ALIANZAS

Sin embargo, el partido Verde ha sido siempre traicionado en las alianzas. En lugar de recibir beneficios políticos por prestar la fuerza de su militancia, su estructura, su capacidad de convocatoria y los votos, los otros partidos se sirvieron de sus favores y lo apuñalaron por la espalda.

Sin ninguna duda, el PAN y Vicente Fox no hubieran podido llegar a la presidencia sin la ayuda del Verde. La sociedad tenía fe y esperanza en esa sui generis combinación de ideales, creyó en la expresión de cambio del candidato panista considerando que sería un gobierno abocado a resolver las problemáticas del pueblo, además de honesto, transparente, democrático, plural, con políticas ambientales como las propuestas por el PVEM, que sugerían un mayor presupuesto para la protección y el mantenimiento del ecosistema y los recursos naturales de la nación, pero la defraudó.

Fox ganó e hizo a un lado a los verdecologistas. Se dedicó a enriquecer a los empresarios, a los panistas, a concederle privilegios a la clase gobernante y a no cumplir con el pacto político entre ambos partidos. En la febril y deleznable concupiscencia, creó un entorno degradado por la violencia, la corrupción y la inmoralidad.

En las elecciones de 2006, con la marga lección de unirse al PAN, el PVEM se alió con el PRI y su candidato Roberto Madrazo Pintado, que perdió ante Felipe Calderón que retuvo el poder de la Presidencia en el marco de una nueva realidad: la de las victorias con un porcentaje bajo de sufragios. Empero, luego de observar la incapacidad del PAN para gobernar, nos dimos cuenta que pasamos de la dictadura perfecta a la caricatura perfecta.

En un breve recuento de las alianzas del partido Verde con otros partidos, el resultado ha sido para su propio desastre. En 1988 se unió al FDN y perdió; ganó en 2000 con el PAN, pero eso no significó nada para la militancia, humillada y relegada por el PAN; en 2006, perdió en alianza con el PRI y, en 2012, ganó con el PRI, pero de nueva cuenta volvió a ser utilizado para ganar votos para el candidato priista Enrique Peña Nieto.

TIENEN RAZÓN

La petición que los verdecologistas chiapanecos le hicieron a la dirigencia nacional no se trata de una rebeldía o de un acto de traición al partido. Es, llanamente, una exigencia de respeto a sus bases. Porque en estos últimos años ellos han logrado mejores resultados que el resto de los del PVEM en otros estados e incluso mejores que los obtenidos a nivel nacional.

Nada más en la elección para gobernador en 2012, Manuel Velasco ganó con un millón 114 mil 187 votos. Histórico. Claro –dirán algunos- fue en alianza con el PRI, pero el candidato era del PVEM. Asimismo, pasó de gobernar 4 municipios en 2001 a 59 en 2015, que representan poco más de 3 millones 500 mil chiapanecos. También en 2015, logró el 45 por ciento de la votación federal. Los números hablan por sí solos.

Por lo tanto, tienen razón de no querer que les impongan candidatos de otros partidos si van en alianza en 2018. Saben que el Verde ha madurado al igual que sus políticos, que cualesquiera pueden ser candidatos competitivos.

Con tantos buenos resultados, con una historia donde la alianzas han servido para beneficio de terceras personas, sería un insulto, un despropósito de la cúpula partidista caer en la absurda imposición, más aún cuando para candidato a gobernador del estado tienen en sus filas a un político exitoso, confiable, con un buen perfil y mejor voluntad política: Eduardo Ramírez Aguilar. Al tiempo.

PARA MAGDALENA:

IMPRESIONANTES los resultados en cuanto a materia de seguridad en Tuxtla Gutiérrez. Los delitos de robo a transeúnte, robo de vehículos, negocios y a casa habitación han disminuido un 15 por ciento comparado con el mes anterior. Esto es fruto del Programa Cuadrantes y a la Instalación de Comités de Seguridad, que han venido a darle un fuerte golpe al hampa. El doctor Moisés Grajales Monterrosa está haciendo un trabajo profesional y comprometido con la seguridad de los tuxtlecos. Es mentira de que haya “focos rojos” en la ciudad y de que se esté dando el “efecto cucaracha”. Eso lo dicen para desprestigiar al secretario de Seguridad Pública Municipal. Dicen que el que se nace para tamal del cielo le caen las hojas. Así que mientras los aspirantes a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez calumnian al secretario, él se dedica a trabajar… ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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