¿Me
ayuda usted? Quiero escribir una carta a un niño, a quien ni siquiera conozco y
que quizá todavía no sabe leer. Pero, ¿qué le digo? Él tiene cinco años y a su
muy corta edad ha sufrido uno de los peores traumas que le puede pasar al ser
humano. Tampoco sé si tiene hermanos o hermanas y dónde se encuentra ahora. Tal
vez siga aquí en la ciudad, al lado de sus padres que al igual que él han de
estar viviendo un calvario.
Nietzsche
escribió: “si miras fijamente al abismo, el abismo también te mira a ti”. La
frase se interpreta como diciendo que si empiezas a tratar con cosas malas, con
el tiempo tú te vuelves malo. Si sólo aprecias lo que está mal en la humanidad,
te conviertes en parte de ello. Supongo que por eso hay sacerdotes pederastas,
pastores adúlteros, policías corruptos, padres violadores… En fin, de pronto
vivimos en un mundo que perdió su capacidad de asombro, al grado que el viaje
número dos a la luna ya no fue noticia; un mundo que con rapidez se mostró
harto de todo, que hasta lo más horrendo ya no le causó miedo ni excitación.
Por
eso quiero escribirle una carta a este pequeño, al que ni la justicia más
grande le reparará el daño que le hizo el maestro que abusó sexualmente de él. Cargará
con esa vergüenza como una marca visible en su nombre. La persona en quien
debió confiar lo dañó para siempre. ¿Qué le puedo decir? ¿Que el tiempo lo sana
todo? No. Las heridas físicas podrán curarse en pocos días, pero las del alma
permanecerán sangrando dentro de su mente, frágil e inocente aún. No. Mentirle no
es lo mejor.
Un
caso similar, también en Tuxtla Gutiérrez, ocurrió en febrero del año pasado.
El profesor de educación primaria, Luis Manuel Escobar Guillén, fue acusado de haber
violado a siete niñas y un niño. Todos tenían ocho años de edad y cursaban el
tercer grado. Los padres de los menores interpusieron la demanda. Y cuando todo
estaba listo para que fuera apresado el director de la escuela, Octavio Molina
Díaz, lo puso sobre aviso y lo ayudó a escapar. Días más tarde fue aprehendido en
el municipio de Villaflores, y hoy purga una condena en el reclusorio número
14, El Amate.
En
septiembre de 2013, Sandra Amanda Haro Rodríguez denunció ante la dirección de
la escuela Baluarte de Metepec el abuso sexual del profesor de deportes en
contra de su hija. La directora en lugar de actuar con responsabilidad apoyó al
maestro y dio de baja a la niña. Sara llevó el caso hasta la Secretaría de
Educación del Estado de México, pero nadie la quiso recibir, ni siquiera le
aceptaron el documento de la demanda.
En
su momento, la directora le propuso un acuerdo, que su hija seguiría
perteneciendo a la institución y que además recibiría atención médica y
sicológica de parte de la escuela, si ella a cambio desistía de llevar la
denuncia a las autoridades judiciales. Empero, finalmente la niña fue expulsada
y al docente lo cambiaron al colegio Valle de Filadelfia, donde violó a otra
niña de tercero de kínder. Hasta donde hoy se sabe está en la cárcel. Enfrentó
en julio de 2016 un juicio penal sin derecho a fianza.
En
ambos lances los maestros violadores fueron protegidos por los directores de las
escuelas, pero terminaron tras las rejas. Caso similar con lo sucedido en los
días pasados en el jardín de niños “Fernando Castañón Gamboa”.
Se
cuenta que Joel Mendoza López, maestro de música de la preescolar, ya había
sido denunciado anteriormente por el mismo delito, pero por la “oportuna”
intervención de las autoridades de la Secretaría de Educación o del sindicato
de maestros le dieron el carpetazo a su expediente y para protegerlo lo
cambiaron a otra escuela. Nadie se lee la mano entre gitanos.
Como
de costumbre, Martha Lucía Ramírez fue al kínder por su hijo en punto del
mediodía. Era viernes 16 de junio de 2017. Le extrañó que se lo entregaran
recién bañado. ¿Por qué? –preguntó. La respuesta que le dieron es que según se
había defecado en los pantalones. Fue de inmediato al salón de clases a
preguntarle a la maestra, Gloria “N”, y le reiteró lo mismo.
Ya
en su casa, cuando lo bañaba se quejó de un dolor y le preguntó qué le había
sucedido. Al revisarlo notó que estaba lastimado de sus partes íntimas.
A
la sazón comenzó a investigar por su cuenta y se encontró con el testimonio de un
niño que le había contado a su maestra que el profesor de música estaba matando
a su amigo en la bodega del plantel, pero ésta no le hizo caso. Cuando le volvieron
a preguntar al menor lo que había visto, dijo que el maestro tenía tomado a su compañero
por el cuello y éste gritaba que no lo matara. Lo quería asfixiar. Así supo Martha
que su hijo había sido abusado por el profesor Joel Mendoza.
La
madre del pequeño le contó a la maestra Gloria lo que había descubierto, y ésta
le dijo que lo mejor era que pusiera las cosas “en las manos de Dios” y que no
hiciera ninguna denuncia. No era su hijo, claro. Con todo y su dolor, animada
por otras madres de familia a las que les confió lo sucedido, Martha acudió a
la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Mujer, donde abrieron
una Averiguación Previa fechada el domingo 18 de junio.
A
solicitud de la Fiscalía, personal médico del hospital “Gilberto Gómez Maza”
valoró al niño y confirmó que tenía lesiones por violación sexual. Sólo un
enfermo mental es capaz de hacerle daño a una criatura inocente e incapaz de
defenderse.
El
lunes por la mañana, los papás del niño y otros padres de familia retuvieron al
violador por doce horas en el kínder, sin comer. Fue hasta las nueve de la noche
que el inculpado fue llevado a la cárcel por agentes de la policía, y después
de permanecer por breves horas en la Fiscalía General del Estado, lo
trasladaron a El Amate.
Hoy,
precisamente, se cumple una semana de la tragedia. Y cuando usted y yo estemos
con nuestros hijos mirando las caricaturas o armando castillos con bloques de
plástico en el piso de la sala, habrá un niño sentado en algún rincón de su
casa preguntando por qué se siente triste. Y mientras usted y yo disfrutemos
del calor del hogar, habrá dos padres desconsolados, ella tal vez llorando a
ratos escondida en su habitación o en el baño y él siempre con el rostro
irritado de coraje.
En
cualquiera de estas noches, en una casa modesta con sus cortinas floreadas o en
una mansión con sus hermosos jardines, usted y yo probablemente rezaremos por nuestros
hijos y acariciaremos sus cabellos una vez que estén dormidos. Es posible que
su hijo o su hija tengan la misma edad que este pequeño. ¿Cree usted que si
supieran lo que un salvaje hombre le hizo no le diría a usted que también
rezaran por él e intentaran ayudarlo? Estoy seguro que sí. Son inocentes. En
sus ojos limpios se refleja la ternura de un niño nacido en Belén hace 2017
años.
Mañana
es sábado y yo quiero escribir una carta a un niño que no conozco. ¿Qué le
digo? ¿Cómo le explico las miradas prejuiciosas que le echan los adultos? ¿O
las burlas a escondidas de sus vecinitos? ¿Cómo hacerle entender por qué sus
amigos ya no quieren jugar más con él? ¿Le platico que a veces nosotros como
padres somos tan indiferentes con la educación de nuestros hijos que al no
prestarles la debida atención somos culpables de que en el futuro se conviertan
en criaturas despreciables como su profesor de música?
¿Qué
le digo? ¿Cómo ayudarlo a borrar las imágenes que aparecerán en sus sueños? Le
soy sincero, no sé qué decirle. Me lo imagino llorando en algún lugar solitario.
O siendo despreciado por sus amigos mientras ellos juegan en la calle. Lo puedo
ver triste. Solo. Y yo sin palabras para consolarlo. ¡Maldita sea! ¿Me ayuda
usted?
PARA
MAGDALENA:
ASEGURA el secretario
general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México
(CATEM), Saúl Martínez, que aparte de las denuncias ya conocidas en contra de
la diputada local del PRI, María de Jesús Olvera Mejía, existen doce denuncias
más por parte de la Comisión Federal de Electricidad. Además, hay una nueva
grabación telefónica donde se pone de acuerdo con su ahijado Romeo Montejo,
coordinador de delegados de la Secretaría de Transporte, para acrecentar el
pirataje en Chiapas. ¿Qué esperan las autoridades del estado para solicitar su
desafuero? ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario