Esta
columna surge de la inquietud y la indignación. Hace unos días fui invitado por
algunos amigos a compartir un rato agradable, pero nunca me imaginé que esta
vez se armara un debate acerca de un tema que ha metido en apuros al gobierno
federal: la reforma educativa.
Sentado
frente a mí tenía a un maestro de nivel primaria con más de veinticinco años de
servicio. Nunca antes lo había visto. Fue él quien puso la trama sobre la mesa.
Y en el análisis cultural del conflicto, pregunté: ¿qué significa para ti en
estos momentos la lucha magisterial? No supo contestar. El decano se perdió en absurdas
alabanzas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación diciendo
que es lo mejor que le ha pasado a la educación.
Ergo,
lancé esta otra pregunta: ¿cuáles son las causas actuales del levantamiento, porque
a las iniciales se han sumado tantas que ya nadie sabe por qué lucha la CNTE? Tampoco
supo responder.
Al
parecer, el magisterio que nutre el movimiento de la CNTE es sordo y ciego. La
lucha que dicen encabezar en defensa de la educación y de los derechos
laborales de los profesores está plagada de desinformación e ignorancia.
LA
REFORMA
A
lo largo de todo este tiempo la reforma educativa ha sido calificada de punitiva
y engañosa. Basados en rumores y no en el contenido real de ésta los maestros protestan
contra la supuesta desaparición de sus derechos laborales, la anulación del
derecho sindical y la “cruel” evaluación docente.
1.- La
asignación de plazas.
Que ahora el ingreso al servicio profesional docente sea a través de concursos
de oposición, es uno de los puntos que no tiene muy contento a la disidencia.
¿Por qué se oponen? Por una razón muy sencilla: acaba con los latifundios de
los líderes magisteriales.
Recordemos
que por décadas las plazas del magisterio eran controladas por las dirigencias
sindicales, que las repartían entre familiares, ahijados, amantes en turno,
amigos, o bien, las vendían a precios que oscilaban entre los 80 y 120 mil
pesos. El valor dependía del lugar dónde estuvieran ubicadas las plazas. Este
asunto si no fue el mayor símbolo de la corrupción del magisterio, fue uno de
los principales.
2.- La
ampliación del perfil de los aspirantes. Independientemente de si sea egresado o
no de una escuela para normalistas, pasados dos años de entrar en vigencia la
reforma cualquier profesionista que cumpla con el perfil que definan las autoridades
educativas puede concursar por una plaza.
De
nuevo se equivocan los maestros. Si el problema de la educación del país es el
bajo rendimiento escolar, ¿por qué no ampliar los perfiles de los docentes para
abarcar más terreno académico?
Esta
disposición no disminuye las posibilidades de los normalistas de lograr una
plaza. Al contrario, hará que la competencia profesional sea más seria entre
todos los interesados y se llegue a configurar una plantilla docente más apta,
robusta intelectualmente y con un campo de conocimientos más amplio. Es decir,
sólo los más preparados estarán frente al aula.
3.- La
evaluación docente.
La obligatoriedad de que sin excepción todos los educadores, directores de
escuela, asesores y supervisores se sometan a una evaluación periódica, tampoco
fue bien recibida.
¿En
qué consiste la evaluación? Dicho examen no es un solo instrumento de
valoración, sino un conjunto de ellos adheridos en un largo proceso de
evaluación-capacitación, cuyo objetivo es detectar las debilidades y fortalezas
de los pedagogos, así como también, las áreas en que presentan una mayor
necesidad de regularización. Dentro lo planeado está la programación de cursos
de formación continua que coadyuve a un mayor logro en las capacidades
educativas.
Aclaremos:
En primera instancia (aquí entran otra vez los rumores), nadie será privado de
su trabajo si reprueba. El artículo 53 de la Ley General del Servicio
Profesional Docente (LGSPD) determina que cuando se identifique insuficiencia
en el nivel de desempeño de los profesores en la primera evaluación, estos
serán incorporados a programas de regularización gratuitos que serán proporcionados
por el gobierno para que puedan realizarla nuevamente, hasta en dos ocasiones
más, pero mejor preparados.
Empero,
¿qué sucede si alguien reprueba en las tres oportunidades? El maestro que no haya
aprobado la evaluación en la tercera ocasión (cosa poco probable cuando se
recibe la instrucción pertinente para sustentarla) no será separado de su
trabajo como los líderes de la CNTE lo aseguran, sino será reubicado en una
plaza administrativa, en labores afines a dicho servicio o podrá optar por el
retiro voluntario, lo que le convenga más. Esto de acuerdo al artículo 9º. transitorio
de la misma ley.
4.- Desaparición
de los derechos laborales. Los principales objetivos de la reforma educativa es
fortalecer la educación pública, las capacidades de gestión de las escuelas y
asegurar la gratuidad y laicidad. Para ello, en el artículo 13 de la LGSPD,
fracciones I, IV, VI, VII y VIII, se decreta que es obligación de las
autoridades otorgar a los mentores los apoyos necesarios para que puedan
cumplir con sus funciones, asimismo, contribuir al aprovechamiento escolar y la
dignidad
magisterial (reconocimiento y estímulos económicos).
5.- Derechos
sindicales.
Este es otro malentendido de los maestros. Observémoslo de este modo:
-
La
libertad sindical de los trabajadores está garantizado en el artículo noveno de
la Constitución, y también en la fracción XVI del artículo 123 constitucional
en el apartado B.
-
El
artículo 45, quinto párrafo, de la Ley General de Educación, determina que para
la formación del trabajo se celebrarán convenios con las organizaciones
sindicales.
Por
lo tanto, no hay transgresión a la ley ni privación al derecho de asociación de
los docentes. La regulación de los sindicatos es aún un tema pendiente dentro
de las reformas estructurales.
6.- Los
comisionados sindicales. Eliminar los comisionados sindicales es un
verdadero acto de justicia social. No se tiene la cifra real del número de
comisionados sindicales que hay en México, pero es sorprendente la cantidad de
docentes que mientras realizan funciones para su agrupación cobran un sueldo
sin dar clases.
Lo
que esta medida busca es regular el pago de los profesores y detener la fuga de
dinero. Si el maestro desempeña labores sindicales y no docentes, entonces es
el sindicato quien debe pagarle y no el Estado, como se ha hecho durante largos
años.
De
no tomarse esto en cuenta seguirán dándose casos como el de Miguel Reyes
Taboada, que percibió un ingreso de más de 572 mil pesos en el primer trimestre
de 2015 sin haber acumulado horas frente a grupo o el del ex dirigente de la
sección 22, en Oaxaca, Rubén Núñez, que en ese mismo periodo cobró 295 mil 177
pesos, es decir, 98 mil 392 pesos mensuales sin trabajar.
NI
CAPRICHOS, NI INTERESES
El
movimiento magisterial se ha convertido en una grave intransigencia social,
civil, política. Para que una lucha de ese nivel pueda ser justa los
interesados deben tener un profundo conocimiento de las causas que la han
generado y un liderazgo que esté alejado del discurso político, de las
intenciones de crecimiento económico personal y sin pretensiones de poder en el
gobierno.
Es
necesario que los maestros hagan su parte, que tomen conciencia sobre las
consecuencias jurídicas de sus actos y se informen del contenido de la reforma
educativa. Haciendo esto no volverán a ser tomados por tontos, por borregos que
son arriados por los intereses de los líderes de la CNTE.
Basta
ya de caprichos que no conducen a ninguna parte. Por la obstinación de los
maestros la impunidad es intocable, se niegan las oportunidades a los buenos
profesores y se daña la educación de millones de niños y jóvenes de México.
La
política es asunto de políticos, no de maestros.
POLÍTICA PARA
ADELANTADOS:
Se merece un aplauso el IEPC por multar a la doctora Gloria Luna Ruiz que se
adelantó a hacer campaña electoral. Los tuxtlecos deben tomar en cuenta esto
porque ¿cómo es posible que alguien como Luna Ruiz que ocupa actualmente la Secretaría
General del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, abandone sus funciones por estar trabajando
en su futuro político? El colmo es que recibe un sueldo sin trabajar. Personas
como ella no merecen ni un solo voto, por irresponsables. Mucho ojo.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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