LA GRAN ROBADERA


Durante muchos años, Carlos Monsiváis trató de persuadirnos de que la obra de José Luis Cuevas no valía un peso. Lo atacó sin misericordia. Sin embargo, fue el tiempo el que se encargó de decirle a Monsiváis que se había equivocado. Cuevas fue un gran artista. Empezó influenciado y quizá hasta imitando a Orozco, pero terminó por convertirse en un dibujante extraordinario y en un aguafuertista superior. Ah, qué lecciones nos da la vida.

Algo parecido sucede pero en el ámbito político. Por largos años, politólogos y líderes de opinión reclamaban la inclusión de los jóvenes en los partidos. Con buenos argumentos trataron de convencer a México de que eso significaría un avance en la democracia y le daría frescura a nuestra desvencijada y añeja política. Finalmente, después de tanta insistencia, hombres y mujeres entre los 25 y 35 años hoy son partícipes de los destinos de la República. 

Al igual que Monsiváis, el tiempo desmintió lo dicho. Incluir a la juventud en las decisiones del Estado fue un error. En su mayoría, fallaron. En lugar de refrescar el ambiente con ideas nuevas, retomaron lo viejo y acabaron con las esperanzas de regenerar la política y construir un mejor México. Ejemplo de esto es el diputado de MORENA Guillermo Santiago Rodríguez, el chiapaneco que a sus 23 años de edad se ha convertido en un imitador chafa de Andrés Manuel López Obrador: es un pequeño populista, con discurso mesiánico e impulsividad incluidos.

No digo que todos los jóvenes sean malos gobernantes. Tampoco profeso pleitesía a los viejos políticos que al final de cuentas fueron los culpables de desprestigiar la política. No generalizo. Sería insensato no aceptar que hay gente buena como mala en ambos bandos.

El caso de Guillermo Santiago es un tanto simpático. Su ascenso al Congreso de la Unión es producto de la buena fortuna, no del mérito personal ni profesional porque ni siquiera tiene estudios universitarios. Metieron su nombre en una tómbola y salió premiado con la diputación federal plurinominal que hoy ostenta. Como se dijera coloquialmente, es un diputado de chiripa. Así como todos los políticos de Morena: sin merecimientos pero con injerencia en el poder, por eso hacen lo que hacen.

“El dinero no habla, sólo blasfema”, dice una canción de Bob Dylan. Cierto, de hablar nos diría que los mexicanos le pagamos inútilmente a “Memito” un millón 942 mil 911 pesos cada año nada más por haber tenido suerte. En un afán protagónico y creyéndose un legislador de verdad, anunció hace pocos días que realizará una gira por todo el estado de Chiapas para “denunciar los diversos casos de corrupción que el gobernador Manuel Velasco Coello y su partido han representado a lo largo del territorio chiapaneco (sic)”.

La Biblia nos enseña que para mirar la paja en el ojo ajeno hay que ver primero la viga que tenemos en el nuestro. Le pregunto a Memito Santiago: ¿con qué autoridad moral juzga los actos del vecino (sean buenos o malos) cuando lo primero que debe censurar es la podredumbre de su partido, si es que puede y se lo permiten?

CORRUPCIÓN EN MORENA

Andrés Manuel López Obrador le ha vendido al pueblo el cuento de la “honestidad valiente”, dice que es una de sus estrategias políticas, bien trazadas y pensadas, que lo ayudará a acabar con la corrupción del país, empezando –por supuesto- desde el interior de su partido. Pero en la realidad es tan sólo un mito, una trampa verbal en la que han caído las ratas y demás especies de fauna nociva y depredadora de Morena.

Ésta es la honestidad valiente:

1.      Delfina Gómez fue candidata al gobierno del Estado de México. Para ello se preparó con mucho tiempo de anticipación, aun antes de obtener la candidatura. Hizo su cochinito no sólo extorsionando a los proveedores de Texcoco cuando ella fue alcaldesa, sino también a los propios trabajadores del ayuntamiento a los que arbitrariamente les quitaba el diez por ciento de su salario. Ese dinero que recaudó lo canalizó hacia las arcas en donde se mueven y negocian las posiciones políticas que otorga el partido Morena.

2.      Eva Cadena, ex candidata a la presidencia municipal de Las Choapas, Veracruz, fue exhibida en grabaciones recaudando dinero para AMLO. En un primer vídeo recibe medio millón de pesos en efectivo para entregárselo a López Obrador. Su interlocutora le dice que es un apoyo para la campaña presidencial. En un segundo, recibe diez mil dólares y cincuenta mil pesos para su campaña, también en efectivo. En el tercero, ella quedó como una traficante de influencias políticas que no sólo incurrió en la ilegalidad de recaudar dinero para fines electorales, sino que aceptó un millón de pesos para promover leyes en beneficio de cierto sector empresarial. Recordemos que Cadena era diputada local en Veracruz.

3.      En un cuarto vídeo, Cadena Sandoval señaló a Rocío Nahle García, coordinadora del partido Morena en la Cámara de Diputados, como “la persona encargada de recaudar dinero” para López Obrador. Ahí mismo, la que parece ser la misma mujer de la primera grabación, le expresa a Cadena la intención de sus amigos empresarios de entregarle cinco millones de pesos más para la campaña de AMLO.

4.      La doble moral también es una forma de corrupción. En febrero de 2016, Andrés Manuel le dio la bienvenida a Morena al ex priista Evaristo Hernández Cruz, a quien él mismo había acusado de “corrupto” en el proceso electoral de junio de 2015, en Tabasco.

5.      Dice AMLO: “No queremos nada con los corruptos, que quede claro”. Pero los arropa en el partido. Por ejemplo, Martí Batres, presidente de Morena en la capital del país, está señalado por el escándalo de la leche contaminada Bety; el coordinador de su partido en la Asamblea Legislativa del DF, César Cravioto Romero, está implicado en el tema de Casitas del Sur; Claudia Sheinbaum, Jefa Delegacional de Tlalpan por Morena, cobra en tres dependencias de gobierno cuando lo prohíben los Estatutos de Gobierno del D.F. y, el esposo de ésta, Carlos Ímaz, ex delegado de Tlalpan, fue exhibido por televisión en 2004 cometiendo delitos electorales, por lo que fue sentenciado de 3 a 6 años en presión.

6.      El ex delegado de Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil, es corresponsable de la muerte de 12 personas en la discoteca News Divine; Clara Brugada, ex delegada de Iztapalapa, es célebre por el escándalo de Juanito. Actualmente, Manuel Bartlett, el gran artífice de la caída del sistema en 1988, es su incondicional.

7.      Óscar Gurría Penagos, presidente de Morena en Chiapas, está implicado en un millonario fraude cuando fue socio de la Feria Internacional de Tapachula, y es acusado de prepotencia, soberbia y corrupción por los militantes del partido.

8.      La diputada local Raquel Sánchez Galicia, renunció a Morena en diciembre de 2016 denunciando ser víctima de discriminación y violencia política por parte de la dirigencia estatal y de la Comisión Nacional de Honor y Justicia. Se habló de que la orden de López Obrador es que todos los diputados del partido voten en contra de todo y que están obligados a donar el 50% de su salario a la institución.

LA DESESPERACIÓN DEL IMITADOR

En la política Guillermo Santiago es un bebé en pañales, y con eso es decir bastante. Lo cierto es que está desesperado por recibir la atención de los medios. Como buen imitador de su dios López Obrador, sabe que el bullicio trae buenas ganancias. Y por eso hoy se proclama como el vengador asesino de la corrupción, el Charles Bronson que viene a meter en cintura a los políticos deshonestos.

Pero es un charlatán. Quien quiera componer el mundo tiene que empezar por corregirse a sí mismo. Está comprobado que Morena, su líder y sus militantes, son iguales o peores de corruptos que el más viejo PRI, PAN, PRD y demás.

¿Cuánta evidencia más hace falta para que las autoridades, llámese INE, FEPADE, TEPJF, PGR y SHCP, tomen cartas en el asunto en los “presuntos” delitos de Morena, AMLO y compañía? Porque la “honestidad valiente” debe ser investigada a fondo, caiga quien caiga.

Por otro lado, el miedo de Memito de quedarse desempleado al final del periodo legislativo, fue lo que lo motivó a emprender su gira política. No es por defender a Chiapas. La Gran Robadera es el lema de su cruzada contra la corrupción, pero sin saberlo describió la esencia de su partido que, desde la perspectiva de la gente, es el Movimiento de Recaudación Nacional. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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