OLVERA: DEL DAÑO MORAL AL DESAFUERO


El escándalo mediático de la diputada María de Jesús Olvera salpica a mucha gente. Por un lado están las ocho averiguaciones previas, desde 2006 a la fecha, en las que se le acusa, entre otras cosas, de homicidio en grado de tentativa. Por el otro, las dos actas de nacimiento que prometen una clara falsificación de documentos o la suplantación de persona, ambos delitos graves. Lo extraño es que siendo esto tan evidente nadie haya dicho nada. Tal parece que hubo complot para que esto permaneciera oculto.

Al demandar Olvera Mejía al medio de comunicación y al periodista, y exigir un pago de 5 millones de pesos como reparación del supuesto daño moral, lo que hizo fue destapar la podredumbre y la corrupción de su partido, el PRI. 

En primera instancia, María Olvera violó los estatutos del organismo al postularse como candidata a la diputación local. El artículo 166, fracción 7, establece que para ser candidato a cargos de elección popular el aspirante debe “mostrar una conducta pública adecuada y no haber sido condenado por delito intencional del orden común y/o federal, o en el desempeño de funciones públicas”.

Recordemos que la señora Olvera Mejía fue detenida el 28 de julio de 2009, durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero, por elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Junto con ella también fue arrestado Felipe Mimiaga y otras cien personas cuando obstaculizaban las obras de remodelación del Parque Bicentenario de Tuxtla Gutiérrez, en demanda de concesiones para el acarreo de materiales de dicha obra. En la detención le fueron fincados los delitos de motín y asociación delictuosa, por la que existe una averiguación previa.

Olvera es una inmoral. No tiene respeto por los derechos humanos de los demás. Tampoco por la vida. Jamás ha tenido una “conducta pública adecuada”. ¿Por qué?

Con fecha 28 de septiembre de 2007, en la averiguación previa 284/CAJ4/07 Saúl Martínez Martínez denuncia a María de Jesús Olvera y a Felipe Mimiaga por homicidio en grado de tentativa. Relata que los días 23 y 25 de septiembre del mismo año, tres hombres armados y una mujer llegaron a buscarlo en su domicilio, tocaron el timbre, pero como nadie les abrió dejaron debajo de la puerta un papel con una frase temible: “Por ahora te nos has escapado pero, si no renuncias a la CTM, te vamos a matar”. Así es la forma en que la señora Olvera ha disputado el poder en la Confederación de Trabajadores de México, organismo ligado al PRI.

Las únicas relaciones auténticamente íntimas entre las personas sólo funcionan entre dos, la frase de Yasmina Reza (que nada tiene que ver con el dirigente nacional del PRI) nos habla de la complicidad en los amantes. Así como en el amor, también en la consumación del delito y en la violación de las leyes tienen que haber cómplices: el que lo comete y el que lo permite.

En las fracciones quinta y séptima del artículo 144 de los estatutos del PRI, dice que es deber  de la Comisión Nacional de Procesos Internos recibir, analizar y dictaminar sobre el registro de aspirantes a puestos de elección popular y revisar sus requisitos de elegibilidad, además de validar la postulación de candidatos. En tanto que la Comisión Estatal de Procedimientos Internos, o sea, el PRI en Chiapas, es la encargada de la revisión de los requisitos de las solicitudes de los aspirantes.

Así que es imposible que nadie entre los muchos que revisaron los documentos de la señora Olvera Mejía, se haya dado cuenta del expediente criminal de la diputada local y lideresa de la CTM, mismo que las autoridades tienen en su poder desde hace varios años.

¿Podemos suponer que hay priistas confabulados para proteger a María de Jesús Olvera? Obviamente. Porque conociendo los pormenores delictivos, los ataques a otros militantes y a la ideología partidista, el desprestigio y los procesos penales en su contra (según la ley una averiguación previa es parte de un proceso penal), no ha sido sujeta ni de suspensión, inhabilitación y expulsión del partido. Proteccionismo.

EN EL CONGRESO

El primer requisito para ser diputado local es ser ciudadano chiapaneco por nacimiento, fundamentado en el artículo 22 de la Constitución Política del Estado de Chiapas.

Como muchos saben, María de Jesús Olvera Mejía tiene dos fechas, dos municipios, dos estados, dos CURP y dos actas de nacimiento, una de Hidalgo y otra de Chiapas.

Hay al respecto un antecedente. Cuando Olvera fue designada como nueva lideresa de la CTM, presentó documentación falsa. Los cetemistas chiapanecos presentaron la denuncia y la PGR, mediante pruebas periciales grafoscópicas y caligráficas, determinó la falsificación de documentos y de firmas, así como la posible suplantación de persona por las dos actas de nacimiento de la diputada priista.

¿Será que en el Congreso del Estado no se dieron cuenta de ese “pequeño” detalle? ¿Y en el IEPC? Conociendo la corrupción que imperó durante la gestión de María de Lourdes Morales Urbina, en la que los ex consejeros fueron responsables de alterar el listado de electores para beneficiar al diputado migrante, no es de extrañar que también convinieran ocultar el doble nacimiento de Olvera.

EL DAÑO MORAL

En julio de 2016, hubo tres casos de demandas por daño moral en contra de periodistas. Una del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira; otra por parte de la ex lideresa de la Confederación Nacional Campesina de Campeche, Sonia Cuevas, y la de Carmen Aristegui por la empresa MVS.

En el primer caso la situación terminó en la aceptación del error de parte del periodista; el segundo, el medio de comunicación fue sentenciado por un juez a pagar 6 millones de pesos y, en el tercero, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, rindió una disculpa nacional por el daño que causó el tema de la Casa Blanca.

Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físico. Pero en la nota del reportero Silvano Bautista Ibarias, que provocó la ira de la diputada Olvera, no se afecta ninguno de estos.

La publicación revela que la diputada local tiene varias denuncias penales por los delitos de despojo, robo con violencia, asociación delictuosa, falsificación de firmas, falsificación de documentos, privación ilegal de la libertad, entre otros. Ni los delitos ni los procesos penales son inventados, ya que son expedientes que están en poder de las autoridades judiciales del estado.

No hay daño moral y por ende la demanda no procede. Uno, por lo anteriormente señalado. Dos, porque Olvera Mejía no está acusando la falsedad de la información expuesta por el periodista. Tres, por la razón suficiente de que la demandante es una “persona pública” por ser diputada, así que toda publicación de documentos que tengan que ver con su vida pública está justificada por veredictos emitidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Es decir, tanto la difusión de las averiguaciones previas como la doble identidad oficial de la legisladora, son asuntos de interés público.

JUSTICIA Y DESAFUERO

Forzosamente, alguien tuvo que ponerle la mesa a María Olvera para que su arribo al Congreso del Estado no tuviera obstáculos. ¿Quiénes son? No lo sabemos. Pero el silencio del PRI chiapaneco no deja más que entrever que todo pudo ser planeado desde ahí. Porque entre otras cosas ningún cuadro priista ha dado respuesta ni solicitado el desafuero de Olvera.

Ante la inmoralidad de la legisladora, ¿quién pagará el costo político? Es posible que este escándalo sea el primer paso hacia la derrota del PRI en 2018.

Más allá del romanticismo de “Todos somos Silvano”, se requiere de medidas más enérgicas para que en Chiapas no se siga tolerando el abuso de poder y la corrupción. En este momento se necesita que periodistas, políticos, partidos, el PRI mismo, los tres poderes del Estado, líderes sindicales y sociales y la sociedad civil, se unan para exigir el desafuero de María de Jesús Olvera, respeto y garantías al derecho a la libertad de expresión.

Si hoy dejamos que una diputada corrupta atente contra el derecho de expresarnos, mañana otros políticos vendrán a fornicar a los periodistas haciendo un homenaje a la canción de Paquita la del barrio: primero por coraje, segundo por desprecio y tercero por placer. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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