El
ridículo de Óscar Gerardo Ochoa Gallegos, que le cantó El Rey de José Alfredo
Jiménez a Manuel Velasco Coello en un evento de gobierno, equivale a la caída
de la moral política chiapaneca.
En
nuestra podrida cultura política, los aduladores medran. Decía Fontaine que
todo adulador vive a expensas de quien le escucha. Siendo presidente del
Congreso del Estado, Zoé Robledo Aburto subió a tribuna y leyó uno de los
discursos más halagadores sobre Juan Sabines Guerrero y calificó a su gobierno
de “benéfico por sus maravillosos logros”. Como premio Zoé terminó convertido
en Senador de la República. Imitándolo, Óscar Ochoa cantó: “No tengo trono ni
reina/ni nadie que me comprenda/pero el
Güero sigue siendo el rey”. Y él también es rey… el rey bufón.
FOFOE
Y SUS DELITOS
En
la columna ‘¿Por qué el temen a Josean?’,
que publiqué el martes pasado en este mismo espacio, dije que la participación
de los jóvenes en la política es un avance democrático porque inyectan
frescura, movilización, crítica e ideas renovadoras, pero que en gran mayoría
fracasan al momento de rendir cuentas en su desempeño en el servicio público.
Tal es el caso de Óscar Ochoa al frente del FOFOE, señalado de corrupción,
acoso laboral, nepotismo, tráfico de influencias y complicidades.
El
FOFOE nació en 2007 como un organismo estatal que promueve la inversión a
través del manejo y administración de los recursos públicos. Pero desde que
Óscar Ochoa recibió la titularidad en febrero del año pasado, tanto la ejecución
de los programas y convocatorias, como la asignación de los recursos a los
proyectos de inversión, se dan con plena opacidad. No hay transparencia ni
rendición de cuentas. Y son los mismos trabajadores de la dependencia quienes
han revelado las arbitrariedades del Coordinador y de los altos funcionarios,
como Alberto “N”, que lo denunció por acoso laboral e intentos de soborno.
Alberto
renunció a FOFOE después de que lo amenazaran con lastimar a su familia. Cuenta
que durante el tiempo que laboró en el instituto sufrió hostigamiento y
persecución de parte de las personas cercanas a Ochoa Gallegos, que lo obligaban
a firmar documentos de los cuales desconocía el contenido y propósito, y que el
caso no se limitaba sólo a él sino que son muchos otros trabajadores que pasan
por el mismo calvario.
De
tal manera, al renunciar interpuso la denuncia ante las autoridades
correspondientes y reveló que dentro del organismo hay tráfico de influencias y
represión, donde se presume que los recursos son desviados para beneficiar a la
familia de Óscar Ochoa, amigos y cómplices. Y, por otro lado, se comenta que
los préstamos a los empresarios son condicionados y que se violan los
reglamentos y los tiempos de las convocatorias.
Ejemplo
de lo anterior, es la convocatoria “Chiapas Emprende” que fue emitida en julio
de 2015, que ofertaba una bolsa en premios de dos millones 150 mil pesos para
beneficiar a los mejores proyectos de negocios, y que Óscar Ochoa Gallegos
canceló sin ofrecer un motivo aparente y a pesar de que a varios concursantes ya
les habían aprobado en parte sus respectivos proyectos.
En
agosto de 2016, seis meses después de que Ochoa Gallegos asumiera el cargo, un grupo
de jóvenes que participó en dicha convocatoria, encabezados por Joselyn Díaz
Torres, denunció las irregularidades en el FOFOE. Díaz relató que el día 5 de
julio de ese año, ella y los demás empresarios fueron citados a las oficinas
del organismo donde Óscar Ochoa los recibió en su despacho para asegurarles que
en breve recibirían los apoyos para impulsar sus empresas.
Días
después los llamaron para que firmaran unos documentos, pero la sorpresa fue
que los abogados del área jurídica los obligaron a firmar un escrito en el que ellos
supuestamente decidían renunciar por voluntad propia a continuar en el proceso,
ya que –según los funcionarios- la convocatoria sería cerrada por “problemas
administrativos”. Para el efecto, les ofrecieron respetar sus lugares en la
convocatoria de 2016, pero fue mentira.
A
la sazón, la directora de Crédito y Cobranza, María Gisela Toro de la Cruz, dijo
que hubo irregularidades en el concurso como la falta de respeto a los tiempos.
Y Abraham Gómez, asesor jurídico de la dependencia, reconoció que la
convocatoria 2015 ni siquiera fue registrada ante la Secretaría de Gobernación.
¿Qué hizo Ochoa Gallegos con ese dinero?
En
noviembre de 2016, comerciantes del grupo Pro-Centro de Tapachula exigieron a Óscar
Ochoa agilizar la entrega de cien créditos que ya había autorizado el
gobernador Manuel Velasco y que tenían dos años de atraso. El coordinador de
FOFOE respondió la demanda entregando el recurso a nada más seis personas, reduciendo
el monto del préstamo de 50 mil a 40 mil pesos sin importarle la violación a
los estatutos del contrato.
OTROS ESCÁNDALOS
Ochoa
Gallegos es hijo de La Burundanga,
alías Óscar Ochoa Zepeda, y ahijado de Juan Sabines Guerrero, que lo convirtió
en regidor en la administración de Yassir Vázquez Hernández y luego en
secretario general del desaparecido partido Convergencia, hoy Movimiento
Ciudadano.
Como
regidor en el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez fue cómplice en el fraude de la
obra ¡Qué viva el centro!, una tapadera de corrupción y rapiña que tiene
indignados a todos los tuxtlecos, y se presume que fue uno de los tantos que se
beneficiaron en las negociaciones con la empresa Proactiva Medio Ambiente, S.A.
de C.V., a la que le pagamos 11 millones de pesos mensuales por un pésimo
servicio y la contaminación de los ecosistemas, mantos acuíferos y la
destrucción de flora y fauna.
Óscar
Ochoa Gallegos no es un político, sino un mancebo dado a los placeres, a las
borracheras diarias, por eso nunca está en su oficina. Despacha desde las cantinas entre el olor a orines, sudor y tabaco.
Toma cerveza y le gusta la misógina y denigrante música de banda. Ha querido
ser actor y cantante. No es casualidad que se vista de charro y se pasee con
los Ugarte, familia que tiene el monopolio de los espectáculos en Chiapas.
En
septiembre de 2016, fue grabado seduciendo a la secretaria del diputado local del
PVEM, Mauricio Cordero (otro mirrey
despreciativo que se siente intocable). Estaba borracho. En menos de 24 horas
de que el vídeo fuera colgado en las redes acumuló más de 8 mil visitas. Se titulaba
“El vídeo del Tepo”. En él, Óscar Ochoa era besado y acariciado por la chica,
mientras miraba a la cámara sin ningún recelo. Al final de cuentas, la
alcurnia, el poder y las influencias pudieron más. La joven fue despedida de su
empleo a pesar de estar embarazada, y El
Tepo pasó ser otra luminaria de las redes sociales con goce de impunidad.
Hay
otros vídeos, recientes, donde se le ve operando políticamente para el PRI, en
días hábiles y cuando su deber es atender sus responsabilidades como
Coordinador General del FOFOE. ¿Estará enterado de esto el gobernador Velasco?
¿Sabrá que lo está traicionando Ochoa Gallegos?
Cuando
Nicolás Fouquet, ministro de Finanzas de Luis XIV, sintió que estaba cayendo en
desgracia decidió congraciarse con el rey organizando la fiesta más
espectacular jamás vista. La noche de la fiesta, Fouquet le presentó al rey un
espectáculo tras otro con tal de demostrarle su lealtad y devoción. Sólo faltó
que le cantara. Pero el rey en lugar de sentirse halagado se sintió ofendido.
Él ya era grande y nadie tenía por qué decírselo. Así que a la mañana siguiente
Fouquet fue arrestado.
Después
de tantos escándalos Óscar Ochoa no decidió renunciar con dignidad (la que le
queda), sino optó por arrastrarse. Lo curioso es que sigue en el puesto. ¿Por
qué?
Zapatero
a tus zapatos es un refrán que nos invita a no meternos en asuntos que no nos
importa ni entendemos, pero sobre todo a dedicarnos a nuestra propia profesión.
A Óscar Ochoa le hace falta saber la lección de este adagio, porque
evidentemente se equivocó de trabajo: la
política es cosa de políticos, no de payasos. Gobernar, desde la posición
que sea, es para gente inteligente y de seria vocación en el servicio a los
demás, no para insensatos que confunden la función pública con la impunidad. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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