Leí el artículo de Jaime Valls en
El Universal del 9 de mayo. Se titula
La docencia como profesión. En él
habla de la importancia de la labor de los maestros y de sus logros personales
al frente de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior (ANUIES). Pero en el fondo es un escrito frívolo. Chapucero.
Que a pesar de estar en la sección de opinión no es un texto periodístico, sino
propagandístico. No hay nada más triste para un político que ser olvidado, pero
de eso a ocupar un espacio en la prensa para el autoelogio no sólo es triste, también es patético.
“Detrás de cada colaboración hay
una humillación”, dice el escritor Fabrizio Mejía Madrid. Así es la vida de la
mayoría de los comunicadores, pródiga en afrentas y menosprecio. Jaime Valls
Esponda no es ni escritor ni periodista, por eso mismo desconoce las peripecias
y sufrimientos del oficio. Es con todo rigor un político chiapaneco pero caído
en desgracia, que por falta de talento en el arte de gobernar ha descendido los peldaños del fracaso y cuyo único
logro fue ser hijo de un ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN).
Jaime Valls Esponda nunca ha sido
un servidor público de vocación, sino un niño mimado al que le construyeron su
carrera política. Su primera encomienda en el gobierno la tuvo a la edad de 22
años, siendo director de Área en la Administración General de Recaudación, que
desempeñó durante los años 1990-1994. Después fue Coordinador de Asesores del
Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Pública, de 1995 a 1996. A éste le
siguió una larga cadena de puestos gubernamentales cosechados al hilo, en una
trayectoria oscura, manchada de tráfico
de influencias y corrupción.
NO
HABLO CON ESTÚPIDOS
Cuando Juan Sabines Guerrero se
convierte en alcalde de Tuxtla Gutiérrez (2004), Jaime Valls es nombrado
tesorero municipal por imposición de su padre. Ahí, es conocido por déspota y
altanero. A las secretarias las trataba a punta de gritos, insultaba a los
proveedores diciéndoles que eran unos muertos de hambre y hasta algunos de los altos
funcionarios trataban de evadir cualquier contacto con él, se limitaban a la relación
estrictamente laboral. Cuenta un reportero que una vez lo quiso entrevistar en uno
de los pasillos al salir de la sala de cabildo, pero Valls le dio un empujón y
le dijo: “Yo no hablo con estúpidos”.
En el momento en que Juan Sabines
se separa del cargo para contender por la gubernatura del estado, Jaime Valls
lo sigue y lo apoya utilizando el poder y las influencias de su padre. Al ganar
Sabines, el hijo del ministro obtuvo
el pase directo a la presidencia municipal.
La administración de Valls
Esponda en Tuxtla Gutiérrez (2007-2010) fue un fracaso. Su falta de arraigo y
de carisma hizo que jamás estuviera en la confianza de los tuxtlecos y menos
aún comulgara con la opinión pública estatal.
Entre otros casos de corrupción a
Valls se le descubrieron 250 aviadores en la nómina municipal, la complicidad
entre él y los líderes sindicales en la negociación de las plazas del
Ayuntamiento para sus compadres y amigos, y pagos millonarios a empresas
constructoras del centro del país por obras inexistentes.
Junto con Juan Sabines Guerrero,
Valls Esponda fue el artífice de la privatización del servicio de recolección
de basura en Tuxtla. Firmó el convenio con la empresa Proactiva Medio Ambiente,
S.A. de C.V. (hoy Veolia) por poco más de 116
millones de dólares con una duración de 20 años a partir de 2006.
En junio de 2010, Jaime Valls fue
invitado en calidad de alcalde a la Semana Internacional del Urbanismo y Medio
Ambiente que se celebra en España, en la cual se premia a las ciudades más
limpias del mundo. En el evento, es galardonado con la Escoba de Plata y Valls reconoció
que eso no hubiera sido posible sin el esfuerzo y profesionalismo de la empresa
Proactiva. Pero es del conocimiento público que desde ese tiempo dicha empresa
ha ocasionado graves daños en ríos, flora y fauna, en reservas naturales y
dentro de la ciudad.
El grado de impunidad del
consorcio español es tal que ni siquiera puede ser demando. Recientemente, la
jueza Sandra Luz Ochoa Carboney lo liberó de la denuncia de daño ambiental
interpuesta por el ciudadano Héctor Montesinos, dueño del predio San Martín
Mujular que colinda con el relleno sanitario de Proactiva. Y tampoco puede ser
cancelado el contrato, porque una clausula (firmada por Valls y Sabines)
especifica que si el gobierno municipal quiere dar por terminado el contrato
antes de cumplirse el periodo límite, el ayuntamiento deberá pagarle mil millones de pesos de indemnización.
Se sospecha que Jaime Valls y Juan Sabines Guerrero son socios de dicha
empresa.
A esta fiesta de corrupción hay
que sumarle el millonario gasto en la reconstrucción del Mercado Juan Sabines,
antes Díaz Ordaz, que nada más sirvió para la rapiña. Este fraude al erario de
los tuxtlecos fue el sello del gobierno de Jaime Valls, así como la obra ¡Qué
viva el centro! fue el de Yassir Vázquez Hernández.
CONDENADO
AL OSTRACISMO
En el mencionado artículo, Valls
Esponda dice que los profesores de educación superior “representan un potencial
que debe valorarse y mejorarse continuamente” (sic). No obstante, cuando él fue
rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) se dedicó a reprimirlos, a
negarles el derecho de escalafón que fue exclusividad de sus amigos y hasta les
condicionó el uso de las herramientas de trabajo.
El 17 de noviembre de 2010,
semanas antes de ser designado rector, el personal docente y administrativo de
la Universidad firmaron un documento titulado Manifiesto de imposición
en el que se declararon en contra del nombramiento de Valls Esponda, bajo el
argumento de que éste no cumplía con dos de los cuatro requisitos contenidos en
el artículo 12 de la Ley Orgánica, que son tener experiencia académica y ser
una persona honorable de reconocido prestigio profesional. Y Jaime Valls no tiene
ni lo uno ni lo otro. Nunca ha sido docente y es un político inmoral.
En enero de 2012, fue acusado de
malversar recursos de la Universidad en la compra de computadoras portátiles
que regaló a catedráticos amigos suyos. A ese gasto le siguió la pinta de
cientos de murales y la colocación de miles de pendones en todo el estado con
la leyenda “Un Valls para Chiapas”. ¿Con que dinero pagó dicho gasto? Nunca lo
dijo. Tampoco reveló de dónde sacó los recursos con los que pagó la difusión de
su nombre e imagen en spots de radio y televisión, en las páginas de diarios y
revistas tanto locales como nacionales.
En el tercer informe de
actividades, en 2013, Jaime Valls leyó un documento para entretenimiento
presupuestal donde hizo gala de los cientos de millones de pesos invertidos en
la construcción de infraestructura educativa. Pero el gasto fue en vano porque el
nivel académico de la Universidad, según el reporte de los Comités Interinstitucionales
de Evaluación de Educación Superior, la UNACH aparecía situada en el lugar 21
de 31 universidades en el país. Así que el daño no sólo era monetario, también
académico.
En septiembre de 2014, fue
revelado un fraude calculado en 10 millones de pesos a los fondos del FOVISSSTE
que afectó a tres mil trabajadores, que por los malos manejos financieros de la
institución estuvieron a punto de perder su derecho de adquirir una vivienda. El
rector Valls aplicó el descuento vía nómina al personal, pero no hizo la
transferencia de los recursos a la dependencia. ¿Qué hizo con ese dinero?
Jaime Valls termina diciendo en
su artículo que “En la ANUIES estamos convencidos que el compromiso y esfuerzo
de todos los actores de la educación superior es decisivo, para que en conjunto
con otros actores de la sociedad, impulsemos las políticas y acciones
requeridas no sólo para cumplir, sino ir más allá de las metas planteadas por
los ODS”. Charlatán. Como en la cara oculta de la luna, la otra cara del
autoelogio es el cinismo.
“Estoy sentado junto a la
alcantarilla aguardando a que salgan las ranas”, así comienza el primer cuento
de El llano en llamas (1953) de Juan
Rulfo. De manera emblemática, Jaime Valls está condenado al ostracismo. Lo
sabe. Así que de aquí en adelante, en la antesala de las elecciones, todas sus
apariciones en la escena pública, todo lo que pronuncie y escriba, será muestra
de su desesperación. Alguien que jamás ha brillado con estrella propia, nunca será
protagonista. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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