LA INDUSTRIA DE LAS MARCHAS


En México, por falta de una asociación que los proteja, los futbolistas reciben trato de mercancías y visten uniformes infamados con cuatro o cinco marcas. Algo similar con los maestros agrupados en la CNTE que, sin sentido crítico ante las causas que supuestamente dicen defender, son usados como esclavos de oro por los líderes que se han convertido en una mafia que debería ser caso de Ministerio Público. 

Durante gran parte del siglo pasado, el maestro como el sacerdote jugaron un papel importante y casi indispensable en el desarrollo de las comunidades, sobre todo en las rurales. Eran respetados. En la resolución de los conflictos de mayor interés fueron los principales consejeros y mediadores. Su nivel de preparación académica, su calidad como seres humanos, su vocación por servir al prójimo, disciplina, educación, su fervor por la tarea de inculcar en los niños los principios, valores y las herramientas que les ayudaran a labrarse un mejor porvenir, los colocó en una posición incluso superior a las de las autoridades.

¿Pero qué ha sido de esa imagen reverenciada del maestro? Tristemente dejó de ser ese agente de progreso para transformarse en un ser inculto, incapaz de pensar por sí mismo, arreado, menospreciado por la gente y en algunos casos son exiliados de los pueblos por su conducta deshonesta, desleal y ajena a su tarea que es destruir el analfabetismo y no las instituciones y el Estado de Derecho.

En la presente protesta contra la Reforma Educativa, ¿sabrán los docentes de dónde salieron personajes como Amadeo Espinosa Ramos, Hugo Robledo Gordillo, David Aguilar Solís, Julio César Chamé Martínez, Sonia Catalina Álvarez, Jorge Pérez Pérez o Abundio Peregrino García? Ellos, por ejemplo, lograron enriquecerse a través de las luchas magisteriales, igual a la que hoy apoyan.

A lo largo de los años, los movimientos del magisterio han sido lucrativos para los líderes. Y no es necesario tener mucho conocimiento o armar una gran maquinaria, es suficiente con organizar a un grupo de maestros, armarlos con las más ruidosas consignas, mandarlos a marchar, ordenar la toma de plazas públicas, motivarlos al vandalismo, a la delincuencia y las ganancias no tardarán en llegar.

Así, “profes” que antes vivían en la pobreza ahora son políticos adinerados. Algunos nunca pisaron un aula, otros ni siquiera tienen título de educador, como el caso de Adelfo Alejandro Gómez, pero vaya que han sabido lucrar con la educación de los chiapanecos para poder darse la vida de reyes que ahora gozan.

Amadeo Espinosa Ramos es quizá el mayor ejemplo de todos. Entendió que con los movimientos radicales podía atemorizar al gobierno y sacar provecho. De este modo consiguió ser diputado local, tres veces diputado federal y senador de la República. Además, se convirtió en dueño del Partido del Trabajo (PT) junto con una runfla de maestros que colgaron los títulos para convertirse en traficantes y delincuentes de la política.

De aquel alumno harapiento y famélico de la Escuela Normal Rural Mactumatzá que fue Espinosa Ramos, no quedan más que los recuerdos.

EL ENGAÑO

Los maestros son engañados. Los líderes de la CNTE los manipulan con que la reforma educativa afecta sus derechos sindicales: “Si aceptas la evaluación serás despedido de tu trabajo”, les dicen. Y por el temor de perder la fuente con que sostienen a sus familias, los docentes reaccionan como lo han hecho en estos casi cuatro años de protestas, con violencia, vandalismo, molestos, como cualquier empleado de una empresa lo haría al sentirse amenazado por lo mismo. Y es lógico.

¿Pero qué pasa cuando lo hacen sin una razón justificada, sin conocer en el fondo el contenido de la ley? Pasan a quedar como meros pandilleros, ignorantes y criminales.

Sin embargo, la situación es distinta. Es lamentable que a estas alturas los mentores no se hayan preocupado por entender que no es una reforma del tipo laboral, sino administrativa que busca mejorar la calidad de la educación. Como toda nueva ley, ésta tiene sus lagunas e imperfecciones, pero es un avance. Y sus derechos como trabajadores en ningún momento han sido violados, ni siquiera tocados, permanecen intactos y garantizados en el artículo 123 constitucional y en otros apartados de la Ley de Educación y en la del Servicio Profesional Docente.

¿QUIÉNES APOYAN LA LUCHA?

Después de años de enfrentamientos y sinsabores, la corriente magisterial ha perdido fuerza, cada vez es menor el número de manifestantes y desde hace un buen rato no cuenta con el acompañamiento anímico de la sociedad, tan importante y tan valioso en 1958 en el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), que en contraste con la CNTE éste sí logró reivindicar la imagen de maestro, dignificar el trabajo educativo y extender los derechos labores.

¿Quiénes son los que apoyan la Reforma Educativa? Son los buenos maestros, los que se niegan a dejar a sus alumnos sin clases, los que responsablemente ya presentaron la evaluación docente, los que se comprometieron con la educación y no con los dirigentes que bajo intimidaciones los obligan a sumarse a las marchas. Son los que con su ejemplo de integridad y compromiso educan a nuestros niños.

Por otro lado, ¿quiénes maldicen la reforma? Los líderes que se niegan a perder los privilegios, los que abogan por tener una legislación débil que les permita seguir en el libertinaje, los que tienen sueldos por dos, tres o cuatro plazas, los cientos de comisionados que cobran sin trabajar, los que le temen a la evaluación docente, los que han hecho fortuna con la venta de las plazas, los que obtienen utilidad política y económica al controlar la vida de los profesores.

En este grupo también están los políticos condenados al olvido, los que ven en la rebelión de la Coordinadora una valiosa oportunidad para obtener ganancias. Como Pablo Salazar Mendiguchía, el ex gobernador que en su etapa arremetió brutalmente contra los maestros, pero que ahora en un afán protagónico apoya el conflicto desde las sombras rezando porque tome dimensiones mayores y se desestabilice el estado.

Como, también, Andrés Manuel López Obrador, el cacique del partido MORENA, que no ha sido discreto en aprobar el vandalismo de la CNTE y del que hay pruebas de que ha financiado a los grupos guerrilleros que acabaron con la vida de varios maestros y policías en el enfrentamiento de Nochixtlán, Oaxaca.

Estos son los que quieren ver a México destruido por la violencia y la guerrilla urbana; son los que quieren condenar a los niños de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán en la ignorancia y la pobreza.

COSAS OCULTAS

En este instante, ¿o los maestros son esclavos de su propia inopia mental o son ingenuos que todavía creen en las falsas promesas de los dirigentes, sin percatarse de que son usados por los cabecillas para pactar prebendas políticas con el gobierno y puedan seguir viviendo en la impudicia, tal como sucedió el año pasado?

Detrás de toda esta urdimbre los principales promotores de la revuelta ocultan cosas, como que el veracruzano Adelfo Alejandro Gómez Álvarez, sin tener título y cédula profesional, cobró 75 mil 427.19 pesos en el primer trimestre de 2015 por la plaza que tiene asignada en la escuela primaria Josefa Ortiz de Domínguez, en el municipio de Reforma, Chiapas, y en la que tal vez nunca ha puesto un pie.

O que Pedro Gómez Bámaca, otro de los líderes, negoció para su hijo Luis Ramón Gómez Cerqueda una sub jefatura jurídica de la Dirección de Educación Primaria Federal, y que dicho puesto tuvo que ser creado porque ni siquiera existía. El oficio de comisión es el SE/SEF/DEP/SP/03272. Pueden comprobarlo. Y para el colmo, Luis Ramón no presentó examen de oposición y tampoco tiene perfil docente. Al mismo tiempo, ocupa una plaza en la Procuraduría Federal del Consumidor.

Los maestros deben tomar conciencia de los motivos que mantienen la lucha. Porque motivados por los intereses de la cúpula de la CNTE, son hoy ante la mirada crítica de los chiapanecos unos delincuentes con visa de impunidad.

Ya basta de movimientos que entorpecen el orden público, que violan los derechos humanos y provocan a ira a la sociedad que ya está harta de los abusos cíclicos de la Coordinadora.

Es necesario que los maestros tomen consciencia que detrás de la lucha está escondido el arribismo de los líderes que se enriquecen mientras ellos, radicalizados e iracundos, pierden su valor y prestigio. Entender esto es el primer paso para entender cómo funciona la industria de las marchas. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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