HUELGA DE HAMBRE: OPORTUNISMO Y CHANTAJE


Los movimientos actuales en todo el estado no pueden entenderse sin la politización de las causas. Antes, una protesta de maestros, campesinos o de la clase obrera lograba grandes cambios sociales. Eran en sustancia la mejor medida de presión al gobierno para conquistar derechos. Ahora, carentes de liderazgo, propuesta y de motivos justos, son utilizados para el chantaje. Como la huelga de hambre de las enfermeras del hospital Rafael Pascasio Gamboa, que desde hace más de veinte días le hacen el juego a intereses políticos. 

En un episodio de Los Soprano, el protagonista enfrenta la suspicacia de sus vecinos, que temen –y en cierta forma también anhelan- vivir junto a un gánster. Para satisfacer el morbo de la casa de a lado, Tony Soprano llena una caja con arena, la envuelve y en tono cómplice pide a sus vecinos que se la guarden. Ellos saben que no pueden negarse, aceptan la caja pensando que contiene algo comprometedor sin saber que se trata nada más de arena. En un solo gesto, Tony se congracia con ellos y les envenena la vida.

Como Tony Soprano, Víctor Hugo Zavaleta Ruiz sabe que puede controlar al gobierno con un paquete inquietante: la desestabilización social. En un claro gesto oportunista, apoya las demandas de las huelguistas y les promete cosas. Y a su vez se presenta ante la opinión pública como salvador del sector salud en Chiapas. Eso se llama manipulación de los hechos. Para nuestra desgracia, las encargadas de custodiar esa caja son las mismas enfermeras, ávidas de entregar su vida, sin saber que lo hacen en beneficio de su propio enemigo.

ZAVALETA RUIZ

A Víctor Zavaleta Ruiz no es fácil verlo con objetividad. Para unos es un tipo cómico con efigie de comediante de carpa de los años cincuenta, con pelo entrecano y colocho, bigote negro, flaco y gritón; para otros es un arribista que por un falso amor a la profesión médica y la vida sindical a la verdad ha destruido a mucha gente, a enfermeras y doctores por igual, y al sindicato de salud.

Es médico pediatra, pero su riqueza proviene de la política. Lo mismo le da recetar un mejoralito que un discurso pletórico de mentiras e infamias.

Zavaleta ha sido durante un largo tiempo cacique de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio del Sector Salud (SNTSS), donde él ha representado lo más putrefacto del sindicalismo local: la corrupción, las complicidades, el acoso sexual y el libertinaje político.

Es uno de los personajes más controvertidos y nefastos dentro de los movimientos sindicales en la historia reciente de Chiapas. Durante su liderazgo en la Sección 50, los mismos agremiados lo señalaron de malversación de recursos, nepotismo y de acosar a los trabajadores. En marzo de 2010, estuvo enredado con Leonardo Daniel Rodríguez Mazariegos, secretario general de la Sección 97, en la venta de plazas y en los turbios negocios con las licitaciones para empresas subrogadas, de donde se habló del desvío de varios millones de pesos.

El sindicalismo en México es un arma de doble filo. Por un lado, tiene esa cara de protector y defensor de los trabajadores, que mientras más grande sea el número de sus afiliados, mayor será la efectividad en las demandas de mejores derechos; sin embargo, por el otro, es usado como falange por los líderes para enfrentarse al gobierno.

Siendo el SNTE el sindicato magisterial más grande de América Latina, Elba Esther Gordillo Morales utilizó a los maestros para chantajear al poder, lo hizo con Zedillo, Fox y Calderón, y con ello se convirtió en una de las mujeres más acaudaladas y poderosas de México. Caso similar al del eterno dirigente del Sindicato de Petroleros, Carlos Romero Deschamps, que ha sido tres veces diputado federal y dos veces senador de la República, y es tanto el dinero que ha ganado a través de dicho agrupación que en 2013 le regaló a su hijo Carlos Romero Durán un auto de edición limitada Enzo Ferrari con valor de dos millones de dólares.

Liderar un gremio de cualquier profesión es muy lucrativo y no sólo por el manejo de los recursos de la propia organización, sino por los beneficios que se pueden lograr en las negociaciones políticas. Y esto lo sabe muy bien Víctor Hugo Zavaleta, que al estar al frente de la Sección 50 del SNTSS, en repetidas ocasiones ha puesto la fuerza del sindicato para lograr prebendas y beneficios económicos con los gobernadores en turno. Ligado al poder político, Zavaleta Ruiz ha conquistado cargos públicos y gran fortuna.

En el sexenio pasado, puso al gremio médico a disposición del ex gobernador Juan Sabines Guerrero, quien en premio a su lealtad y clientelismo le regaló una regiduría en la administración de Seth Yassir Vázquez Hernández (2010-2012), que es por mucho la etapa más infecta que han vivido los tuxtlecos con escándalos sexuales, ratería, prostitución ejercida en el primer cuadro de la ciudad, ambulantaje rapaz, multiplicación de los centros de vicio, destrucción de las calles y problemas graves con la basura, el alumbrado público y el agua potable.

Ahí, entre otras cosas, Víctor Hugo Zavaleta fue cómplice de Yassir Vázquez al dar su voto a favor para el desarrollo de la obra “¡Qué viva el centro!”, proyecto que en lugar de modernizar las principales calles de la ciudad, las destruyó, dejando -además-  endeudada a la administración pública de Tuxtla por más de 900 millones de pesos e hizo que muchos negocios se declararan en quiebra. Sabines, Yassir, Zavaleta, Pepe Camacho (ejecutor de la obra), entre otros, fueron los más beneficiados en la fiesta de corrupción que significó mencionada obra, para la cual ya existe una demanda ante la Procuraduría General de Justicia, hoy Fiscalía General del Estado.

DETRÁS DE LA HUELGA

La huelga de hambre es una estrategia de presión en la que las personas deciden morir si no obtienen lo que quieren. Incluso pone en evidencia una situación de injusticia. En algunos casos ésta ha resultado favorable, como la que llevó a cabo Mahatma Gandhi para alcanzar la independencia de la India. Pero estamos hablando de términos mayores.

Hasta el día de hoy las enfermeras del hospital Pascasio Gamboa llevan alrededor de 23 días de ayuno. Emprendieron esta huelga el 3 de abril y la suspendieron el día 12, para volverla a iniciar días después. La exigencia es la restitución de los pagos de prestaciones, la reinstalación de los trabajadores que fueron despedidos por falta de presupuesto y el abasto de medicamentos en los hospitales del estado. Peticiones que han sido atendidas en parte.

Cabe mencionar que el secretario de gobierno Juan Carlos Gómez Aranda, ha sostenido con las huelguistas más de 15 reuniones en las que se han firmado acuerdos, entre ellos la reinstalación de las enfermeras dadas de baja, que ocurrió el 12 de abril. Por otro lado, fuentes oficiales han dado a conocer que en ningún momento se dejaron de pagar los sueldos, así como los bonos a los que tienen derecho.

Las enfermeras hablan de un adeudo de más de 644 millones de pesos en pagos a salarios y prestaciones. Si esto es cierto, ¿por qué en este preciso momento nada más hay cuatro enfermeras en huelga? ¿O será que a cada una le deben 161 millones de pesos por sueldos? Pasumecha, dijera Marimar. Si es así, que me digan e inmediatamente dejaré el periodismo y mejor busco una mi placita de enfermero.

Dice la ciencia médica que a partir de los cinco o siete días de ayuno se produce una baja importante en la glucosa y en la presión arterial, algunos órganos dejan de funcionar con normalidad y los músculos pierden fuerza; sin embargo, el día 12 de abril, luego de diez días en huelga, las enfermeras celebraron las negociaciones bailando y cantando al son de los mariachis. Por lo que nadie, enfermeras de otros hospitales de Chiapas incluidas, creen que en verdad hubieran estado en ayuno.

¡Qué nadie sea llamado a engaño! El asunto está politizado. Es un chantaje y vil oportunismo. Detrás de la supuesta huelga hay claros intereses políticos. De entrada, está en puerta la renovación de la dirigencia de la Sección 50 del SNTSS para la cual Víctor Hugo Zavaleta Ruiz se remoja los labios por quedarse nuevamente con el cargo, que incluye el control económico y político del gremio.

Por otra parte, Zavaleta Ruiz es militante del partido MORENA, y de seguro detrás de su ambición están las órdenes de su líder partidista Andrés Manuel López Obrador. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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