EL ARTE DE CONSTRUIR FUTUROS


Eduardo Ramírez Aguilar es uno de los políticos más importantes de nuestros tiempos: perspicaz, de espíritu inquieto, que siempre anda a la caza de un nuevo proyecto que haga la diferencia y un cambio para Chiapas.

ERA, como lo conocemos, ha realizado grandes aportaciones para mejorar el campo, la educación, el sector salud. Ha dado su esfuerzo para fortalecer la legalidad en el estado con las reformas que hicieron de la Constitución un marco jurídico más nuestro, más acorde con las necesidades del pueblo. Y, últimamente, destaca como impulsor de la democracia al proponer en el PVEM mayores espacios para la participación activa de las mujeres y los jóvenes chiapanecos.

¿Qué connotación política tiene la propuesta de Eduardo Ramírez?

Por muchos años la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres han sido temas desdeñados por los políticos y los partidos. A la mujer se le ha negado su derecho de participar en la política y en cambio se le confinó a las labores domésticas y al cuidado de los hijos.

En la segunda mitad del siglo XIX, la gran mayoría de las mujeres en México no tenía acceso a la educación ni a los cargos públicos. La Revolución Mexicana fue un asunto de hombres y las mujeres tan solo fueron el fondo decorativo de dichos enfrentamientos. Y a pesar de que vivimos en otro milenio las mujeres siguen padeciendo discriminación, subordinación y exclusión frente al predominio y el derecho de pernada de los hombres.

De ahí viene la batalla de las organizaciones feministas que por las vías legales han buscado llegar a una concienciación social, a una conciliación que abra la brecha para el respeto de los derechos políticos de la mujer y el voto femenino. En las últimas dos décadas la lucha ha tenido resultados como la reforma político-electoral promulgada en 2014, donde el artículo 41 constitucional garantiza la paridad entre los géneros. Pero realmente el avance ha sido insignificante.

En Chiapas, la participación de las mujeres en la política es limitada. En 2007, por ejemplo, de los 118 municipios de ese entonces el 3.4 por ciento estaba gobernado por mujeres, mientras el 96.6% por hombres. No había mujeres síndicos y sólo el 17.1 por ciento del total de los regidores eran damas. Además, había 4.7 diputados por cada diputada. Esta situación tiene que cambiar.

¿Por qué cree Ramírez Aguilar en la participación política de las mujeres como agente de cambio?

Confiesa Lalo Ramírez que el mejor ejemplo de la mujer en el desarrollo de las sociedades lo tiene en doña Natividad Aguilar Velasco, su madre, de quien aprendió el respeto, la educación, el amor a la familia, el servicio a los demás y de quien recuerda que todos los días le decía a él y a sus hermanos “tienen que salir adelante, tienen que trabajar, tienen que levantarse temprano”. Y reconoce que sin el rol de ella, sin su disciplina, cariño y comprensión, nada de lo que él es hoy hubiera sido posible.

También está el ejemplo de Sofía, su esposa y madre de sus hijas, que día a día le muestra con humildad, lucha y denuedo que el hombre estaría incompleto sin el apoyo y la presencia de la mujer.

Por eso es valiosa para la democracia la propuesta de Ramírez Aguilar de incluir a las mujeres en las decisiones del estado, porque son ellas las que en verdad construyen los cimientos de la familia y de los pueblos. Es esta contribución, que también hace justicia a las décadas de lucha del sector femenino, una manera de contrarrestar la larga historia de humillaciones y maltrato al otro sexo.

Lo que ERA estableció para el PVEM es que el 60 por ciento de los espacios a puestos de elección popular sean para las mujeres y que un 80% de los Comités Directivos Municipales estén encabezados por ellas.

La política de género de Ramírez Aguilar debiera replicarse en todos los partidos políticos para tener una democracia más real, donde “las mujeres con su talento y sensibilidad puedan ayudar a erigir un presente más sólido, más justo, más incluyente y más diverso”, como lo mencionó ERA. La participación femenina significa un aporte a la pluralidad democrática, una contribución a las discusiones y debates políticos con otras perspectivas y otras opiniones.

Llenar los espacios con mujeres inteligentes y con liderazgo tiene grandes ventajas. Entre éstas, es un avance hacia la igualdad entre géneros, además de que la mujer tiene mayor habilidad en el manejo de la economía, son mejores administradoras y más prácticas que los hombres. Asimismo, está comprobado que son menos corruptas y más honestas, más respetuosas y más trabajadoras.

LOS JÓVENES

Hoy, con 39 años de edad, Eduardo Ramírez es un paradigma de que los jóvenes tienen mucho que aportar para la construcción de un mejor futuro para Chiapas.

Con apenas 16 años de edad incursó por primera vez en la política uniéndose al movimiento social Jóvenes por la Paz creado para dar una respuesta a los acontecimientos que sacudieron al estado en el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Luego, a sus 23 años es elegido síndico y a los 26 es nombrado presidente municipal interino de su natal Comitán de Domínguez, un reto que asumió con valor y compromiso.

En 2008, ganó las elecciones municipales y repitió en la alcaldía de Comitán. Tenía 30 años. Sin embargo, su corta edad no fue impedimento para gobernar con aptitud y alegría, para ganarse la confianza de la gente con quien hizo equipo para sacar adelante la encomienda y los desafíos de una gran ciudad que por largos años fue lastimada por la corrupción e indolencia de sus gobernantes.

Cuando cumple 34 años, se convierte en diputado federal pero es invitado por el gobernador Manuel Velasco Coello, con quien goza de una sólida amistad desde hace muchos años, para asumir la titularidad en la Secretaría de Gobierno. Aceptó. Así, de 2012 a 2015, trabajó para construir las bases del desarrollo, la equidad y la armonía entre gobierno y gobernados.

Hoy es diputado local y presidente del Congreso estatal.

Conociendo su historia de éxitos no podíamos sino esperar que él mismo fomentara la participación de los jóvenes en la política. Es un convencido de que en la juventud está la energía, el impulso y la fortaleza de nuestro estado.

Actualmente, el 30% de la población chiapaneca es joven y de ésta 416 mil personas son parte de la fuerza laboral. Por desgracia, hasta no hace muchos años comenzaron a mostrar interés por participar en la política, aunque en su mayoría no son apreciados y muy pocos han logrado encontrar cabida en los partidos.

Por muchos sexenios fuimos gobernados por Matusalenes, por hombres aviesos, tramposos, mentirosos, corruptos, cínicos y charlatanes que hicieron de los cargos públicos un botín, y en consecuencia nos llevaron al fracaso y la ingobernabilidad. Son personajes viejos que siguen incrustados en el poder y que se niegan a soltarlo. Impiden que gente joven venga con ideas frescas a proponer un rumbo distinto.

“Con los jóvenes debemos unir esfuerzos, trabajar con su ímpetu, sus ganas de hacer, su justa rebeldía, su inconformidad y su visión de un Chiapas en que quepamos todos, donde nadie sea lastimado por ser o por pensar diferente”, dijo ERA.

Para eso Lalo Ramírez decretó que un 30 por ciento de las planillas que registre el Partido Verde para miembros de los ayuntamientos esté integrado por jóvenes entre 18 y 23 años, para que con ello se garantice la participación y permanencia del instituto políticos en los próximos periodos.

Es mentira que la juventud no esté preparada para gobernar con capacidad y un proyecto debidamente enfocado a impulsar el desarrollo del pueblo. Ejemplo son Manuel Velasco y el mismo Eduardo Ramírez, cuyos logros en materia social, económica y política son indiscutibles.

Inyectar con sangre nueva al PVEM es sin duda un encuentro con los tiempos que nos ha tocado vivir, donde somos gobernados por gente joven y capaz. Lo que se está cocinando desde dentro del organismo puede ser lo que necesitamos para resolver los problemas de cada municipio y de cada comunidad.

Eduardo Ramírez es un entendido de que la política es un instrumento que necesita renovarse para responder a las urgencias presentes. Sabe que sin equidad de género no puede haber democracia y que sin la participación de los jóvenes en la política, tampoco.

Quizá sin saberlo ERA se está convirtiendo en un maestro en eso de construir futuros. Churchill los llamaba estadistas por eso de que son hombres que piensan en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

Comentarios