TITO RUBÍN: EL FISCAL INCÓMODO


Si en casa se nos presentan problemas con la tubería del agua, es lo más lógico que llamemos a un plomero para que se haga cargo. Si se trata de asuntos con la electricidad, entonces será un electricista. Por otro lado, sería absurdo acudir a una conferencia de arquitectura que es impartida por un ginecólogo o pedirle a un abogado que se encargue de dirigir la construcción de una casa. En Chiapas, irónicamente, los periodistas y la libertad de expresión son protegidos por un Notario Público: Tito Rubín Cruz. 

Se piensa que el periodismo nació con la invención de la imprenta de Johannes Gutenberg, en 1456, que permitió una gran difusión de la Biblia, principalmente, y de otros libros especializados. Sin embargo, el primer periódico apareció en Europa en el siglo XVII. En realidad no hay un dato específico o un acuerdo entre los profesionales sobre el año de su surgimiento. Manuel Buendía, decía que si la prostitución es la profesión más antigua del mundo, entonces el periodismo debe ser la segunda porque necesariamente alguien tuvo que contar el nacimiento de la primera.

José Emilio Pacheco tenía la creencia de que la cultura es un bien amenazado que se debe preservar en cada texto. Para ello contribuyó escribiendo durante cuarenta y un años una columna semanal que era una auténtica enciclopedia: Inventario. También creía que el periodismo es uno de los géneros literarios de mayor importancia aunque no muy bien apreciado.

Por desgracia, el periodismo se ha convertido en México en una de las profesiones más peligrosas para ejercer. De julio de 2010 al 31 de diciembre de 2016, se registraron a nivel nacional 798 denuncias por agresiones contra periodistas, de las cuales 47 fueron por asesinato. Lo triste es que de todas éstas sólo tres han recibido sentencias condenatorias.

En comparación con los estados de Veracruz, Nuevo León y Tamaulipas, Chiapas es un estado tranquilo respecto a la violencia del crimen organizado y el narcotráfico. El 24 de febrero de 2012, el consultor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Raúl Benítez, dio constancia de esta percepción. Por el contrario, dijo que “no es una garantía que la situación permanezca en las mismas condiciones durante los próximos años”.

Tal vez por eso el número de denuncias en Chiapas no es para espantarse, pero del cien por ciento de las quejas que se consignan por delitos contra los comunicadores ninguna llega a buenos términos para el agredido. La impunidad es absoluta.

Ese mismo día, el 24 de febrero, un nutrido grupo de comunicadores exhibieron la incapacidad y la represión de Tito Rubín, el Fiscal de periodistas: “No resuelve nada si nosotros acusamos, pero sí es muy efectivo cuando se trata de reprimir e investigar a periodistas”. Paradójicamente, el hombre que está para defenderlos es el verdugo que los ataca, hostiga e incrimina.

¿OMBUDSMAN DE LOS PERIODISTAS?

Tito Rubín es una rebaba del sabinismo. Es un viejo político del PRI que surgió en la década de los ochenta como fundador de la banda llamada “El Pañal”. Fue diputado federal en la LVI legislatura (1994-1997) y funcionario en el gobierno de Juan Sabines Gutiérrez junto a otro priista, Rafael Ceballos Cancino, actual delegado estatal del ISSSTE.

Durante la administración de Juan Sabines Guerrero se crearon un sin número de dependencias que terminaron por ser elefantes blancos, genuinos monumentos al paracaidismo presupuestal que sirvieron nada más para enriquecer a los amigos del ex gobernador. Debido a ello es que existe en la actual Fiscalía General del Estado de Chiapas, la Fiscalía Especializada en Atención de Periodistas y Libertad de Expresión, instituida en 2007, siendo su primer titular el abogado Gabriel Soberano Velasco. Crear un organismo de este tipo fue un gran acierto, pero desde la llegada de Tito Rubín Cruz, la fiscalía es un aparato inservible, sumergido en el abandono y que está bajo la sospecha de actos de corrupción.

La fiscalía para la atención de periodistas tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a la libertad de expresión y observar que nunca se descomponga el equilibrio entre la prensa y el gobierno, a fin de que el derecho que tiene la sociedad de estar debidamente informada también esté protegido. Dicho de otro modo, es deber de la prensa ética hacer que la verdad sea escuchada por todos, chicos y grandes, a través de la letra impresa, la voz de los micrófonos y la televisión. Y el del gobierno es proteger ese derecho. Y Tito Rubín, como fiscal, no tiene méritos para desempeñar tan noble labor. ¿Por qué?

Llegó a la fiscalía en sustitución de Gabriel Soberano. Cuando Juan Sabines asumió el poder sufrió el delirio de todo gobernador: aspirar a la Presidencia de la República. Por eso nunca fue raro que durante los seis años (2006-2012) se la pasara coqueteando con Felipe Calderón en vías de una posible candidatura, a sabiendas que llegó al gobierno del estado apoyado por Andrés Manuel López Obrador.

A la sazón, Rubín Cruz le vendió la idea a Sabines y creó una organización civil llamada “Democracia con Transparencia” para promover, con dinero de los chiapanecos, la imagen del ex mandatario a lo largo y ancho del país.

Pero al darse cuenta Sabines que su onanismo mental no se cumpliría, decidió ponerle punto final a sus sueños presidenciales y en agradecimiento colocó a Tito Rubín en la fiscalía. Ahí empezó la catástrofe.

El 29 de agosto de 2014, Mónica Guillén, hija del ex diputado del PVEM Mario Guillén Guillén, tuvo un accidente automovilístico en la carretera federal Comitán-San Cristóbal, la camioneta de lujo se volcó y derribó un poste de concreto. Al lugar del percance llegó el ex diputado acompañado del entonces Director de Tránsito de Comitán, y retiraron el auto sin esperar la presencia de la policía federal.

El hecho fue publicado al siguiente día en los medios locales. El reportero Joel Orel relató el choque en su cuenta de Facebook y acompañó los comentarios con varias fotografías: “Así quedó la camioneta donde se accidentó la hija del diputado federal por el Distrito VIII Mario Guillén, donde no esperaron la presencia de oficiales de la Policía Federal, ya que actuaron como actúan las organizaciones sociales en este municipio, rescataron la camioneta por sus propios medios…” (Sic).

Mario Guillén, molesto por lo que contó el reportero, lo llamó para amenazarlo: “¿Dónde estás hijo de tu puta madre? Te quiero ver o elimina ese puto comentario, pendejo”. Además de esas lindezas, invitó a Orel a “arreglar las cosas como hombre”. Al hacerse públicas las amenazas, la Delegación de la PGR en Chiapas tomó el caso e inició la Averiguación Previa PGR/CHIS/TGZ-IV/366/2014. Antes, el periodista interpuso la demanda en la extinta Procuraduría, y buscó al ombudsman de los periodistas chiapanecos Tito Rubín, pero éste sospechosamente nunca lo recibió.

Caso similar al del periodista Cosme Vázquez Palomeque que, el 20 de abril de 2014, solicitó la intervención de Tito Rubín después de que fuera salvajemente golpeado en menesteres de su labor reporteril por miembros del Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI). En la fiscalía levantaron el acta administrativa AA/007/2014, pero hasta hoy sigue sin siquiera haber alcanzado ya el rango de averiguación previa.

Al ver que las cosas empeoraban, el 25 de febrero de 2015 un grupo de 40 comunicadores propiamente acreditados entregaron a la Procuraduría de Chiapas, al Instituto de la Consejería Jurídica y de Asistencia Legal del Ejecutivo, a la Dirección de Archivo General y Notarías y al Consejo General de Notarios del Estado, un documento en el que explicaban la necesidad de restituir la legalidad en la fiscalía: “Los que suscribimos esta misiva nos encontramos verdaderamente preocupados por la falta de operatividad en el trabajo de la Fiscalía”, y detallaron con argumentos concretos la inoperancia y la falta de capacidad de Rubín Cruz.

Aparte. De acuerdo con los artículos 52, 76 y 77 de la Ley del Notariado en Chiapas, Tito Rubín Cruz está impedido para ejercer cualquier empleo, cargo o comisión dependiente de los poderes de la federación, estado o municipio, por el hecho de ser el titular de la Notaría Pública No. 9 del Estado de Chiapas. Y la Fiscalía para periodistas, dentro de la Fiscalía General, es parte del Poder Ejecutivo. ¿Cómo un violador de la ley puede estar facultado para defenderla?

Tanta impunidad es imposible. Tito Rubín es un político que sirvió en otra época y a otros intereses, que no tiene ningún mérito para ser el ombudsman de los periodistas. Es un hombre ruin, corrupto, soberbio e indolente, que para el colmo es una factura política del sabinato que debió haber expirado desde hace mucho tiempo. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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