RUMBO AL 2018: ¿POR QUIÉN VOTAR?


¿Por quién votar el próximo 2018 cuando a las esperanzas de un cambio real se anteponen el desprestigio de los partidos, la corrupción de los gobernantes y los fracasos de la alternancia política? Es triste, pero en tiempos preelectorales la frase “votaremos por el menos malo” resulta ser lo único que nos queda ante la falta de opciones confiables en materia política. Es como una oración de consuelo.

Pero ¿quién es el menos malo? Antes, creíamos que al desalojar al PRI del poder central, de los estados, de los municipios y de los congresos legislativos, México y los mexicanos llegarían a la tierra prometida a través de los proyectos de la izquierda política. 

En 1989, el panista Ernesto Ruffo ganó el estado de Baja California y con ese triunfo llegaba por primera vez en un estado del país la anhelada alternancia. Luego, en 1997, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) echó al PRI del gobierno de la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas. Era el principio del debacle del priismo.

En 2000, finalmente, Vicente Fox y el PAN ganaron los comicios y se mudaron a Los Pinos. El PRI era expulsado del poder presidencial, perdía mayoría en el Congreso de la Unión y el gobierno en varios estados, se cumplía el sueño de muchos de tener un gobierno proveniente de la alternancia democrática, y pues no quedaba más que esperar el día en que llegáramos a la tierra prometida. Pero ¿llegamos?

LOS FRACASOS DE LA ALTERNANCIA

El largo camino hacia el “cambio en el poder” llegó de la mano con el nuevo milenio (2000), y fue doloroso, arduo, difícil, pero cuyo resultado fue un gran logro social y democrático. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta que la alternancia había llegado y que eso no significaba nada.

El PAN y Vicente Fox fueron los padres de la corrupción del siglo XXI. El ex presidente panista dirigió un gobierno en el dicho, frívolo, de palabras, hecho de promesas incumplidas, que se dedicó a enriquecer a la familia Fox, a la de su consorte, a la panista. Imposible olvidar que en los primeros días de su administración estalló un escándalo en la Presidencia por la compra de toallas con valor de 500 dólares y sábanas de mil 500 dólares, y la afición de la Primera Dama por las artes ocultas.

Según el Índice de Percepción de la Corrupción, una de las mediciones más importantes a nivel mundial en la materia, calificó al gobierno de Fox en el último año de su mandato con una puntuación de 3.3 (donde 1 es el mayor nivel de corrupción y 10 la ausencia de ésta), ocupando el lugar número 70 entre 163 países. Esto sólo por mencionar un ejemplo.

El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa no fue mejor que el de Fox: benefició con negocios hechos con PEMEX a varios empresarios de combustibles que se formaron desde que él fue secretario de energía con Vicente Fox, entre estos el padre de Juan Camilo Muriño, su ex secretario de gobierno que murió trágicamente en un accidente aéreo. También, la corrupción salpicó a funcionarios del gobierno calderonista, quienes cobraron millones de pesos por agilizar los permisos para que la empresa Wal-Mart instalara cientos de tiendas en todo el territorio mexicano.

A estos fraudes hay que sumar la inversión millonaria en los inservibles aparatos que utilizó el Ejército para el combate al narcotráfico llamados detectores moleculares, que resultaron ser juguetes, además los 570 millones de pesos sustraídos por varios servidores públicos del FOVISSSTE, el saqueo del ISSSTE durante la gestión de Miguel Ángel Yunes (actual gobernador de Veracruz), el fraude a CFE por mil 320 millones de pesos, los fajos de billetes que recibió Jonás Larrazabal, hermano del ex alcalde de Monterrey, días después del atentado al Casino Royale donde murieron 52 personas, la muerte de infantes en el incendio de la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, y la cifra de 70 mil muertos en la lucha contra los capos de la droga.

Desde 1989, el PAN ha gobernado en 21 estados, ya sea solo o con alianzas: Baja California, Aguascalientes, Guanajuato, Chihuahua, Durango, Nuevo León, Jalisco, Puebla, Sonora, San Luis Potosí, Oaxaca, Yucatán, Tamaulipas, Baja California Sur, Sinaloa, Querétaro, Morelos, Nayarit, Veracruz, Tlaxcala y Quintana Roo.

En Aguascalientes, Ángel Reynoso Femat (2004-2010), fue encarcelado por el delito de peculado; Marcelo de los Santos (2003-2009), en San Luis Potosí, fue inhabilitado por 20 años para desempeñar otro cargo público; Sergio Estrada Cajigal (2000-2006), en Morelos, fue señalado de tener nexos con el crimen organizado; en Sonora, Guillermo Padrés (2009-2015) está en prisión y Rafael Moreno Valle que gobernó Puebla (2011-2017), dejó una deuda para el estado de más de 76 mil millones de pesos. Todos panistas.

El PRD ha gobernado en 11 entidades del país: Ciudad de México, Quintana Roo, Oaxaca, Morelos, Guerrero, Chiapas, Tabasco, Michoacán, Baja California Sur, Zacatecas y Tlaxcala, donde la población sufre el acoso de las bandas del narcotráfico.

En el caso de Oaxaca, que ha tenido su peor gobierno con el perredismo, Gabino Cué fue el responsable del mal manejo de los recursos públicos, violentar las instituciones y de la muerte de varios maestros de la CNTE. En Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy son inculpados de haber fomentado y protegido organizaciones criminales como La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios. Mientras que en Guerrero la delincuencia, las tasas de homicidios y pobreza crecieron con Ángel Aguirre y Zeferino Torreblanca. Y en Chiapas son Pablo Salazar Mendiguchía y Juan Sabines Guerrero los mayores ejemplos de la depredación y autoritarismo del PRD, superiores incluso que el viejo PRI.

Hablando de los gobiernos de alternancia, Andrés Manuel López Obrador formó parte de estos al haber sido Jefe de Gobierno del Distrito Federal desde el 5 de diciembre de 2000 hasta el 29 de julio de 2005, por el PRD. Y como muestra de su fracaso tenemos la inolvidable Marcha Blanca (27 de junio de 2004), donde casi un millón de personas salieron a protestar pacíficamente contra la violencia y el crimen que se desató durante la administración de López Obrador, quien en su intolerancia calificó a los marchantes como “pirruris”.

Por otro lado, ¿qué podemos decir de los gobiernos de candidatos “independientes”, cuando Nuevo León (siendo regido por Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, que fue impulsado a la gubernatura del estado por un grupo de empresarios millonarios), por ejemplo, está hecho trizas por ineptitud, corrupción y culto a la impunidad?

El PAN, PRD y otros criticaron la corrupción, el tráfico de influencias, la impunidad, el autoritarismo de PRI y resultaron ser iguales o peores.

LA TIERRA PROMETIDA

El PRI no es malo. Los malos son los dinosaurios que aún lo habitan y gobiernan. Son los jóvenes que no aprendieron la lección que los llevó al fracaso como partido y que siguen abonando a su desprestigio, verbigracia, Javier Duarte.

Hablar del Revolucionario Institucional es hacer memoria de la corrupción de Salinas de Gortari, de la matanza de Tlatelolco, la de Acteal, la de Ayotzinapa, de las siete décadas que el escritor peruano Mario Vargas Llosa calificó de dictadura perfecta.

Pero no recordamos que en su camino construyó las instituciones, las leyes, el Estado de Derecho, los tres niveles de gobierno, los poderes del Estado. Nos olvidamos que fundó Petróleos Mexicanos, el Seguro Social, el INFONAVIT, el ISSSTE, etcétera. Hemos omitido que hizo constitucional los derechos a la vivienda, a los servicios de salud, educación, seguridad pública. No queremos mencionar que fomentó las inversiones extranjeras, la inversión privada, las obras públicas, los financiamientos que en consecuencia crearon fuentes de empleo en las que nuestros abuelos, padres, hermanos y aun hijos trabajan para ganarse la vida.

Tampoco queremos reconocer que construyó las vías ferroviarias, los puentes, carreteras, caminos, autopistas, albergues, hospitales, clínicas, escuelas, universidades, edificios públicos, parques. Y que fue el precursor de la democracia al crear el IFE, que también ha sido alternancia y que volvió a Los Pinos por el fracaso de los partidos antagónicos.

En más de 70 años el PRI hizo lo que nosotros somos como país, entre tanto la oposición azul, amarilla y otros se dedicaron a enriquecerse y disfrutar del poder.

A la sazón, ¿es la alternancia una opción de gobierno? ¿Es AMLO el menos peor de todos?

¡Qué nadie sea llamado a engaño! “La tierra prometida” (cambio) no está en la alternancia de partidos, ni en el populismo, ni en los políticos que prometen el cielo en la tierra, sino en la inteligencia de los ciudadanos para elegir al mejor. Mientras tanto ahí les dejo algunos hechos. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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