Elegido el 11 de abril de 2017
como nuevo titular de la Fiscalía General de Chiapas por el Congreso del Estado,
Raciel López Salazar admite con modestia que el esfuerzo, la dedicación, la
constancia, el compromiso con la gente y siempre guiado por Dios, es lo que le
ha permitido hacer una carrera prominente en la administración de justicia.
Raciel López es originario del
municipio de Tonalá, Chiapas, es un hombre que sabe del trabajo y de la
disciplina, fervoroso de la familia y educado en sólidos valores morales, y desde
su posición en la hoy extinta Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE)
estimuló un buen sabor de boca en la sociedad chiapaneca, incluso en la clase
política que reconoce el trabajo que ha hecho en el servicio público por más de
30 años.
El abogado López Salazar fue
pieza clave en la recuperación de la credibilidad y la confianza en la procuración
de justicia en el estado, que por muchos años estuvo al servicio de los
gobernadores que la utilizaron como herramienta para la represión y la persecución
política. La PGJE fue un instrumento de castigo y no de justicia, donde se
operaron encierros, desapariciones forzadas y muertes.
En La ira de México, Sergio González Rodríguez escribe: “Los infiernos
terrestres son temporales”. Y con la llegada de Raciel López a la PGJE, el 15
de enero de 2009, convocó a todos los elementos de la policía, a los agentes
ministeriales, a todos los jueces para trabajar juntos en equipo, a aportar el
mayor esfuerzo posible para que la Procuraduría saliera del letargo y se sumara
a la tarea de construir un mejor Chiapas. Con su propuesta y trabajo, el
infierno fue temporal.
Por el empeño de López Salazar
nacieron grandes programas que son paradigmas a nivel nacional, por ejemplo,
los Centros Especializados en Prevención y Tratamiento de las Adicciones
(CENTRA), Centro de Denuncia Fuerza Ciudadana, Taxi Confía, Comisión
Intersecretarial para Prevenir y Combatir la Trata de Personas y la Línea
Anticorrupción, que fueron diseñados para cubrir las necesidades de esta gran
sociedad que por varios sexenios tuvo una Procuraduría sumisa a los caprichos
del gobernador, que privilegió a los poderosos y que le dio impunidad a los
delincuentes.
Por la integridad, visión y
honestidad de Raciel López Salazar, la Procuraduría no fue como en el pasado.
PEQUEÑO
RETRATO
Raciel López Salazar es
licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, cuenta
con maestría en Derecho Procesal Penal y con doctorado en Ciencias Jurídico
Penales. También, en su acervo académico se observan varios cursos y
capacitaciones, como el de Administración Pública por el Instituto Washington
Center en Estados Unidos.
Su mayor labor la ha tenido en la
Procuraduría General de la República. En 1984 fue Agente del Ministerio Público
del Fuero Común en el estado de Chiapas. Dos años después se convierte en Procurador
General de Defensa del Trabajo, puesto que ostenta hasta el 1 de mayo de 1987.
En años posteriores, es asesor jurídico del Secretario de Desarrollo Urbano y
Obras Públicas y, luego, director de Recursos Humanos y Servicios en la misma
secretaria.
En todos los encargos el Dr.
López Salazar fue diplomático, idealista y pacifista, cualidades personales que
le han servido a lo largo de su carrera. Es de esas personas que entienden la
política como el más valioso instrumento para servir a los demás sin esperar
nada a cambio.
Así fue que en 2002 lo nombraron encargado
de la Fiscalía Especializada de Delitos de Propiedad Intelectual y, en 2004, como
encargado del Despacho de la Delegación estatal de la PGR en el estado de
Coahuila. A nivel federal se desempeñó como Subdelegado de Procedimientos
Penales y Averiguaciones Previas, Director General de Procesos y Director de
Estudios y Divulgación, esta encomienda la culmina el 15 de enero de 2009. En
fin, su profesionalismo y capacidad lo llevaron a muchas responsabilidades en
la Ciudad de México, el Estado de México, Baja California, Puebla y Jalisco.
En enero de 2009, vuelve a
Chiapas como procurador general de Justicia del Estado, puesto que sostuvo
–salvo por un breve periodo de ausencia- por más de ocho años.
En su momento, el procurador
López Salazar echó mano de su talento y de toda la experiencia que obtuvo en
sus anteriores misiones. Hizo una auténtica revolución dentro de la PGJE para
recatarla, para devolverla a su posición original que era defender al pueblo y
repartir justica, y hacerla una aliada de los chiapanecos. Porque su predecesor
Mariano Herrán Salvatti y el ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchía la desprestigiaron
y la convirtieron en una máquina para amedrentar, reprimir y aplacar a la
oposición.
La relación entre Pablo Salazar y
Herrán Salvatti fue sólida. Mariano venía con el reconocimiento de los
gobiernos de México y Estados Unidos en la lucha contra los cárteles del
narcotráfico, y Salazar lo necesitaba para blindar
a su gobierno y controlar el estado a punta de amenazas y balazos. Durante ese
periodo si alguien tenía la insolencia de revelarse u oponerse a las decisiones
de Salazar, caía sobre él o ella todo el peso de la ley a través de Mariano
Herrán, el brazo ejecutor que hizo realidad el pensamiento del político Gonzalo
N. Santos: Encierro, destierro o entierro.
La Procuraduría tuvo crisis de
credibilidad en los años de Herrán. Nadie desmintió las acusaciones de que
desde ahí se planearon decenas de desapariciones de líderes campesinos, los
atentados a las instituciones, las golpizas a políticos y los asesinatos. Fue
el imperio del terror. Los chiapanecos no sólo estuvieron desamparados, sino tuvieron
miedo de quien debió protegerlos.
Como una muestra del buen trabajo
del abogado Raciel López Salazar al frente de la institución de justicia, en
2016 se obtuvieron 63 sentencias condenatorias en contra de tratantes de
blancas y se rescataron a más de 600 víctimas de este delito. Por otro lado, en
el marco de la política criminal de cero
tolerancia se detuvieron a 4 mil 393 personas que fueron sometidas a la
acción de la justicia y puestas a disposición de los Jueces de Control.
El INEGI reconoció a Chiapas el
año pasado como el estado más seguro del país, con las tasas más bajas en
delitos y víctimas por cada 100 mil habitantes, y esto es sin duda otro de los grandes
logros del Dr. López Salazar cuyo trabajo siempre estuvo ajustado a las
necesidades reales de los chiapanecos. E hizo de la Procuraduría una
institución valiosa y trascendental: ícono del gobierno de Manuel Velasco
Coello.
NUEVO
FISCAL
Era obvio que en el contexto
político estatal corriera la duda de si era conveniente hacer otra vez el
cambio de Procuraduría a Fiscalía General dado los pormenores suscitados con la
Fiscalía que dirigió Mariano Herrán Salvatti durante el gobierno de Pablo
Salazar.
Sin embargo, fue una decisión
valiente. Todos los involucrados en la transformación del organismo se están
arriesgando a la prueba del tiempo y al temible juicio de la historia. Pero fue lo mejor, porque una Fiscalía es
un órgano público autónomo que no tiene que obedecer a intereses políticos en
la impartición de justicia, no así como la Procuraduría. Y esto es fundamental
porque ¿cuántos casos de impunidad ha habido en el estado por culpa de
intereses políticos? ¿Cuántos funcionarios corruptos están libres por el hecho
de tener un buen compadre en el poder? ¿Cuántas víctimas de políticos hay sin
recibir justicia por el tráfico de influencias?
Esta cadena de mando entre el
poder Ejecutivo y el procurador vino a ser eliminada con las recientes reformas
en materia penal y constitucional, con el establecimiento de la Fiscalía
General del Estado.
Y darle continuidad a López
Salazar fue lo más sabio porque ha demostrado ser un apasionado del servicio
público, un entendido de que la justicia es una de las vías más óptimas para
conseguir la paz social.
No es un funcionario soberbio que apela al chantaje para dirimir las
diferencias, mucho menos para tratar a la gente a gritos y con pistola en mano,
tal como muchos lo hicieron en el pasado.
“Desde mi visión, el Fiscal
General debe estructurar una institución de vanguardia que revolucione la forma
de garantizar a la gente el acceso a la justicia penal”, dijo. Y en esas
palabras está contenido el compromiso y el amor que siente por Chiapas y por el
que ha trabajado desde sus inicios en el servicio público. Que es el Chiapas
que quiere, uno más justo y próspero, para sus hijos y sus nietos.
La suerte está echada. Raciel
López Salazar sobrevivió a la prueba y hoy es fiscal para denunciar el oprobio,
pero también para abrir espacios de esperanza. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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