Son
lamentables las imputaciones sobre el titular del Fondo de Fomento Económico
(FOFOE), Óscar Ochoa Gallegos, quien juró al gobernador Manuel Velasco Coello desempeñar
el cargo con transparencia, con apertura gubernamental, honestidad y rendición
de cuentas, con el objetivo –según él- de engrandecer a Chiapas. Sin embargo,
la situación es muy distinta a la que prometió.
Óscar
Ochoa es hijo de Óscar Ochoa Zepeda, alias La
Burundanga, que fue el principal asesor político del ex alcalde de Tuxtla
Gutiérrez Seth Yassir Vázquez Hernández, ex dirigente de la CNC y ex diputado
local, que fue acusado por organizaciones campesinas de promover la violencia
en las comunidades rurales de Chiapas y de armar grupos de choque para la
invasión de tierras. También es hermano del diputado priista Williams, “Willy”,
Ochoa Gallegos, en la actual legislatura en el Congreso del Estado.
Antes
de asumir el cargo en el FOFOE, Óscar Ochoa Jr. fue uno más de los miembros de
la mafia de Juan Sabines Guerrero, que lo convirtió en regidor y después en
secretario general del extinto partido político Convergencia, hoy Movimiento
Ciudadano. Pero como cualquier bribón de siete suelas, Ochoa ahora se dan
golpes de pecho por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con miras al
peleadísimo 2018.
Recibió
la encomienda en el FOFOE en febrero de 2016, pero de ese tiempo a esta parte no
hubo tal transparencia en el manejo de los recursos, ni honestidad, ni tal
engrandecimiento del estado. Cae más rápido un hablador que un cojo, dice el
refrán. Óscar Ochoa en lugar de cumplir con sus funciones se ha dedicado a
desprestigiar a la institución, donde supuestamente ha ayudado a enriquecer a
su familia, a sus amigos y ha traicionado la confianza del gobernador Velasco
Coello.
El
FOFOE es un fideicomiso que nació legalmente en 2007. Es un organismo estatal constituido
con la intención de posicionar a Chiapas como una de las mejores alternativas de
inversión a través del manejo y administración de recursos públicos. Entre sus
funciones está brindar atención, capacitación y financiamiento a las empresas
de la iniciativa privada para su permanencia y desarrollo, y con esto se espera
la generación de más y mejores empleos para los chiapanecos. Asimismo, atender
a las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas y otorgar créditos a nuevos
emprendedores con fondos federales, estatales y de otras fuentes.
Es
decir, es una institución primordial para la economía del estado que tiene a su
responsabilidad el control de muchos miles de millones de pesos. Y Óscar Ochoa
Gallegos no ha podido -¿o querido?- responder conforme al tamaño del puesto. Le
quedó grande la yegua, dirían.
IRREGULARIDADES
En
2015, FOFOE lanzó la convocatoria “Chiapas Emprende”, en la cual participaron
decenas de jóvenes emprendedores que buscaban uno de los tantos beneficios
ofrecidos en dicha convocatoria, que tenía una bolsa de 2 millones 150 mil
pesos en premios. Pero en julio de 2016, sin explicación alguna, fue cancelada.
Joselyn
Díaz Torres fue una de las participantes que, indignada, relató para un medio
de comunicación que “no se respetaron los tiempos fijados en la convocatoria ni
el procedimiento”, y que el día 5 de julio del año pasado fue citada junto con
otros jóvenes a las oficinas del organismo, donde el coordinador ejecutivo, Óscar
Ochoa, los recibió en su despacho asegurándoles que en breve recibirían los
apoyos para impulsar sus negocios.
Días
después, los volvieron a llamar de las oficinas de FOFOE para que firmaran unos
documentos. Acudieron alegres pensando que ya estaban listos los apoyos que
Ochoa Gallegos les había prometido. Pero la sorpresa fue que los abogados del
área jurídica los citaron para que firmaran un escrito en el que supuestamente
los jóvenes decían renunciar por voluntad propia a continuar en el proceso, ya
que –según los funcionarios- la convocatoria sería cerrada por “problemas
administrativos”. Y para que firmaran les ofrecieron respetar sus lugares en la
convocatoria de 2016 y en la etapa en que quedaron, aunque con ello
perjudicaran a los nuevos participantes. Fue mentira.
Para
tal caso, la directora de Crédito y Cobranza, María Gisela Toro de la Cruz,
dijo que hubo irregularidades en el concurso como la falta de respeto a los
tiempos. Y Abraham Gómez, asesor jurídico de la dependencia, reconoció que la
convocatoria 2015 ni siquiera fue registrada ante la Secretaría de Gobernación.
A la verdad, éstas y otras respuestas sonaron más bien a una excusa de dos
millones 150 mil pesos. ¿Qué pasó entonces con ese dinero?
En
noviembre de 2016, un grupo de comerciantes pertenecientes al grupo Pro-Centro
de Tapachula exigieron a Óscar Ochoa agilizar la entrega de los cien créditos que
habían sido autorizados por el Ejecutivo del estado para la reactivación
económica en el municipio. Al respecto, César García, presidente de la
organización, dijo: “Únicamente se entregaron los créditos de manera simbólica
a seis comerciantes, haciendo creer al gobernador Manuel Velasco Coello que se
habían entregado en su totalidad, además, los requisitos que piden se han
sobrepasado para poder gestionar este crédito”.
Por
otro lado, el monto acordado de los préstamos fue en un inicio de 50 mil pesos,
pero con la llegada de Ochoa Gallegos al organismo lo redujeron a 40 mil,
violando con esta medida autoritaria los estatutos del contrato. Y en noviembre
del año pasado, se cumplieron dos años de no ser entregados dichos préstamos a
pesar de haber sido ya aprobados por el gobernador. ¿Por qué no se han
entregado los créditos?
Estos
son tan sólo dos ejemplos.
ACOSO
Y SOBORNO
Hace
unos días, circuló en las redes sociales el escándalo de que Óscar Ochoa
Gallegos había sido denunciado por un ex trabajador del Fondo de Fomento
Económico por los delitos de acoso laboral e intento de soborno. El demandante,
que pidió guardar su identidad por temor a las represalias, se llama Alberto
“N”.
“No
soy una persona de conflictos, pero tampoco estoy dispuesto a dejarme. Estoy
siguiendo el curso de la demanda en compañía de mi abogado y espero que esto se
resuelva de la mejor manera, porque de lo contrario llegaré hasta las últimas
consecuencias”, dijo Alberto, que también sostiene que durante mucho tiempo
vivió un calvario dentro de la organización, con maltratos e intimidaciones contra
él y su familia.
Cuenta
Alberto que en FOFOE hay tráfico de influencias y hostigamientos, donde muchos
de los empleados son obligados a firmar documentos que desconocen. Y de
negarse, son amenazados o sobornados. Como él, que al no querer firmar un
documento quisieron forzarlo con la amenaza de que estaba desobedeciendo las
instrucciones de quien podría ser el próximo gobernador de Chiapas, se referían
por supuesto al hermano de Óscar Ochoa.
La
última ocasión en que le pidieron “el favor” de firmar, le solicitaron su
credencial de elector con mucha anticipación. No, respondió. Alberto no quiso prestar
su nombre en un escrito del que no sabía de qué se trataba, por lo cual empezó contra
él una ola de persecuciones y acoso laboral. Pero una vez listo el documento se
lo llevaron a su escritorio para que lo firmara y entonces pidió saber el
contenido del mismo pero se lo negaron, y él también se negó a firmar. A la
sazón, las cosas se pusieron peores.
Fue
debido a la insistencia, a los insultos y amenazas, que Alberto decidió
renunciar a FOFOE. Y ahora, aunque teme por su vida y por el bienestar de su
familia, exige a las autoridades que se le haga justicia por el hostigamiento y
las provocaciones de las que fue objeto injustificadamente.
NI
UN MINUTO MÁS
Óscar
Ochoa Gallegos no debe continuar en el FOFOE ni un minuto más. Debe ser
despedido porque su sola presencia estorba en la institución. Los rumores de desvío
de los recursos ya son un secreto a voces. Y sus barahúndas de abuso de poder e
inmoralidad no tienen por qué seguir siendo toleradas.
El
gobernador Manuel Velasco Coello tiene que intervenir en el asunto y exigirle
la renuncia a Óscar Ochoa, porque su despotismo, corrupción y autoritarismo inevitablemente
lo salpican. Más allá de las relaciones políticas y amistosas que tenga con la
familia Ochoa Gallegos, está su compromiso con los chiapanecos y eso es lo que
debe priorizar el gobernador sobre todo si aún tiene intenciones de competir
por la Presidencia de la República.
A
la sazón, qué es más importante para un estadista, ¿una amistad duradera con
personas desleales y deshonestas o el cuidado de la imagen de buen gobernante y
un fututo político promisorio? Ya lo veremos. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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