- ¿Ya
está la comida?
- Buenas
tardes, Alfredo –respondió Josefina con tono sarcástico-. Primero salúdame que
no soy tu criada.
- Vengo
de estarme jodiendo el lomo y tú sales con tonterías. Te pregunté si ya está la
comida, sino me largo a comer a otra parte.
- ¡Ah
bueno! Conque el joven tiene a donde más ir a comer. Bonitas cosas le aprendes
a tu padre.
***
- Otra
vez le está pegando, éste –dijo Martha a su hermana al oír los gritos y el
llanto de su vecina de junto.
- Pero
así le gusta vivir a ella. Yo ya lo hubiera mandado a la goma. Ni que estuviera
muy guapo el hombre.
- Deja
tú lo guapo, sino lo pobre.
- Y
lo borracho.
- ¡Ay,
Dios! Oíste. La va a matar. Como que la está somatando contra la pared.
- Le
voy a avisar a la dueña para que venga a hablarle a este güey.
- Dile
que le hable a la policía.
Martha
vivía con su hermana en un pequeño cuarto de vecindad, modesto pero cómodo.
Ella trabajaba en una estética. Su hermana estudiaba en la UNACH. Y desde hacía
dos meses tenían de vecinos a una pareja de jóvenes que vivían en unión libre.
Él
trabajaba en un taller mecánico a tres cuadras de la vecindad y ella, por las
mañanas, atendía un cibercafé. Se llamaba Mónica. Tenía 19 años y una voz muy atiernada. Su cabello, lacio teñido de
rubio, la caía hasta los hombros y el pronunciado abdomen daba la apariencia de
que estuviera embarazada, pero no.
La
vecindad era un edificio de cinco pisos, con dos cuartos amplios en cada uno de
ellos. Martha y su hermana la universitaria vivían en la planta baja, donde a
través de un largo pasillo se comunicaba la vecindad con la vivienda de los
propietarios.
Cuando
llegó doña Aidé con la inquilina, se escuchaban más fuertes los gritos de
Mónica. Toc, toc, toc…
- Abran,
por favor –pedía doña Aidé. Los ruidos de la golpiza y los quejidos cesaron de
un jalón.
- ¿Quién
es? –preguntó el muchacho.
- Yo.
Abra la puerta. Si no llamaré a la policía –atrás de doña Aidé, su esposo
guardaba silencio.
- Ahorita
abro. Permítame, por favor –pasaron varios segundos antes de que abriera.
- ¿Por
qué le estás pegando a la muchacha?
- No
le estoy pegando.
- ¿Y
cómo no? Si hasta allá atrás se escuchan los porrazos que le estás dando a esta
pobre mujer.
- Pero
si no le estoy pegando, sólo jugábamos.
- ¡Ajá!
¿Qué pasó, hijita, estás bien? –preguntó doña Aidé mientras veía el desastre
que había dentro de la habitación, con ropa, trastes y toda clases de objetos
regados por el suelo.
- Sí,
señora. No se preocupe. Solamente estábamos jugando –respondió Mónica mientras
se arreglaba el cabello y se secaba los ojos.
- ¿Y
por qué gritabas?
- ¿Yo?
No –dijo Mónica, agitada-, nada más jugábamos. ¿Verdad, mi amor?
- Sí.
Yo no le estaba pegando.
***
Afuera
del Congreso del Estado de Chiapas, un grupo como de quinientos indígenas del
municipio de Oxchuc, en su mayoría hombres, exigían que se anulara la elección
de julio de 2015, donde una mujer había sido elegida presidente municipal.
Entre
tanto, un reportero de un medio local se acerca a uno de los manifestantes y le
pide una entrevista.
- Sí.
Lo que pedimos es que se anulen las votaciones pasadas para que podamos elegir al
presidente de acuerdo a nuestros usos y costumbres, porque según nuestros usos
y costumbres una mujer no puede gobernarnos.
- ¿Por
qué? –pregunta el reportero.
- Porque
la mujer nació para parir hijos, criarlos y atender a su marido. No para estar
en la política que, como los negocios, es cosa de hombres –dijo el
entrevistado.
Frente
al Palacio Legislativo había decenas de hombres pateando la puerta de entrada,
colgaban pancartas y lanzaban consignas contra el gobierno estatal. Alrededor de
ellos estaban más hombres en pequeños grupos, con palos y machetes. Más allá se
veía a unas cuantas mujeres amamantando o dando de comer a sus hijos. Tenían los
pies descalzos, callosos, malolientes, mientras sus esposos vestían, si no como
manda el manual de Carreño, al menos con ropa limpia y zapatos. Los más pobres
con huaraches.
***
- ¡Qué
tal, Norma! Siéntate, por favor. Estoy leyendo en tu currículum que tienes la
licenciatura en Contaduría Pública, una maestría en Administración orientada en
Organizaciones -ya con cédula- y varios cursos en actualización fiscal, finanzas
y planeación estratégica. Muy bien –dice el jefe de departamento contable-.
Estás bastante preparada. Pero veo que tienes muy poca experiencia, y no muy de
acuerdo con el perfil que estamos solicitando.
- No
es problema. Con la debida capacitación puedo hacerme cargo del puesto,
licenciado –dice Norma-, y la verdad no necesito mucho tiempo para poder
aprender cómo funciona todo.
- Sí,
pero… A ver dime tres razones por las que debo contratarte.
- Primera,
tengo la preparación académica, y aunque mi experiencia sea poca es suficiente
para llevar la contabilidad de esta empresa. Segunda, soy responsable y…
- No.
Eso no es suficiente. Convénceme, ¿por qué debo darte el trabajo a ti y no a
alguien más?
- Como
le comento, licenciado. Mis estudios son sufi…
- Espera.
Antes de que sigas aburriéndome. Voy a ser más claro. ¿Qué estás dispuesta a
hacer para quedarte con el puesto, toma en cuenta que allá afuera hay otras personas
que quieren lo mismo y, quizá, mejores que tú?
- Pues
trabajar duro –responde-, aprender lo más rápido posible el funcionamiento de
la empresa y dar tiempo extra para lograr los resultados que esperan de mí.
- No
me estás entendiendo. A ver –dice el contador. Se pone de pie y camina hacia
Norma. Con mucha lentitud, como queriendo sorprenderla con su gallardía y
espalda alta. Jala la silla que está al lado de Norma y la pone con dirección
hacia ella, y se sienta con las piernas abiertas. Y antes de seguir hablando se
acaricia la entrepierna-, ¿qué estás dispuesta a darme, Norma?
- No
le entiendo, licenciado.
- Si
es fácil. ¿Necesitas el trabajo, verdad?
- Sí.
- Entonces
–el hombre se da dos palmaditas sobre el muslo derecho y le giña el ojo a la
bella joven-, ven aquí, preciosa, y dime qué estás dispuesta a hacer.
***
El
miércoles fue el Día Internacional de la Mujer, pero en verdad ¿hubo algo por
qué celebrar? Casos como los ejemplos de arriba se dan todos los días en todo México
y sin nadie haga algo por frenarlos. El presidente Peña Nieto, en un evento
conmemorativo en Los Pinos, convocó a toda la sociedad mexicana a luchar de
manera frontal contra el machismo, pero…
Aún
con los grandes espacios que han venido ganando las mujeres en las últimas tres
décadas, aún sufren acoso laboral, violencia intrafamiliar, perciben un salario
menor por el mismo trabajo que realiza un hombre y en algunas ocasiones tienen
que pedirle permiso a sus esposos para salir a votar, ya no digamos contender
por un cargo público.
Por
eso felicito a las miles de mujeres que en su día salieron a
protestar a las calles, no a celebrar, sino a exigir equidad de género,
seguridad por los crímenes sexuales, justicia para las víctimas de feminicidio
y respeto a sus derechos humanos, laborales y políticos.
Ya
basta de impunidad. Ya basta de machismo. Las mujeres nunca han sido el sexo
débil, sino el elemento perfecto de coexistencia.
El
Día Internacional de la Mujer no debería ser en México una fecha de celebración
triunfalista, debería ser un día en el que se reconozcan sus logros pero sin
olvidar que los crímenes aún siguen ahí, y que como sociedad debemos concentrar
la fuerza judicial, política y la ética del gobierno para evitarlos, porque esto
no se trata nada más de un asunto de justicia, sino también de reconstrucción
social.
POLÍTICA PARA
MUERTOS DE HAMBRE: ¿Permitirá el priismo chiapaneco
que Arely Madrid, Sami David David, Aquiles Espinosa y otros priistas con
cargos en el gobierno estatal se adueñen de la dirigencia en Chiapas?
PARA MAGDALENA
AHORA
SÍ el Partido Nueva Alianza tiene líder. El
maestro Rosendo Galíndez está reforzando los comités municipales, trabajando
con la militancia, recogiendo las necesidades de cada región en el estado y
dándole vida a la institución. Aquí se aplica el refrán de “Zapatero a tus
zapatos”. Agárrense, porque este 2018 el PANAL dará batalla… ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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