A
principios de los noventa surgió un grupo paramilitar de filiación priista
autodenominado Los Chinchulines, que
bajo la protección del ex gobernador Patrocinio González Garrido cometió
asaltos, despojos, robo de vehículos, secuestros, torturas y hasta asesinatos.
El líder de esa banda criminal fue el actual delegado el ISSSTE, Rafael
Ceballos Cancino.
Esta
banda fue acusada en 1998 de haber asesinado a cincuenta personas ligadas al
zapatismo, promover la guerrilla, despojo, incendiar casas y portar armas de
fuego de uso exclusivo del Ejército. Lo curioso -y que pocos recuerdan- es que
entre esos paramilitares estaba Leonardo Rafael Guirao Aguilar, diputado
federal del PVEM.
DE
PARAMILITAR A POLÍTICO
Imitando
los pasos de Rafael Ceballos (que antes de ser líder de Los Chinchulines había
pertenecido a la “Banda del Pañal”, enriqueciéndose en el gobierno de Juan
Sabines Gutiérrez; luego, dirigente de la CNC y, en 1994, diputado federal por
el Partido Revolucionario Institucional), Rafael Guirao saltó de la delincuencia organizada a la política.
De
toda la vida, Rafael Guirao es acusado por los habitantes de Bachajón de suministrar
armas de fuego a Los Chinchulines. De ser cierta la acusación ¿de dónde y de
quién obtiene el diputado Guirao dichas armas? Pregunta que encierra el mismo
misterio que el origen de los recursos millonarios con que sostiene sus supuestas
“giras de trabajo legislativo”.
Guirao
fue presidente municipal de Chilón por el periodo 2012-2015, con resultados
desastrosos.
Un
estudio micro regional realizado por la Secretaría de Desarrollo Social
(SEDESOL) durante la gestión de Guirao, encontró
que en Chilón habían 56 mil personas sin posibilidades de una alimentación
diaria, 42.56 por ciento de la población tenía un grave rezago educativo, 39
mil 804 habitantes no contaban con los servicios de salud y que otros 113 mil
574 carecían de los servicios básicos en la vivienda.
Por
otro lado, el Consejo Nacional de Evaluación de la
Política Social (CONEVAL), reveló en un informe que “la injusticia social
permea en los sectores más vulnerables de la sociedad, donde más de 118 mil
habitantes viven pobreza extrema”.
En
las últimas horas del 24 de abril de 2013, dos días después de que
organizaciones defensoras de los derechos humanos llegaran a Chilón a comprobar
el clima de violencia, Juan Vázquez Guzmán, luchador social ligado al
zapatismo, fue asesinado de seis disparos en la puerta de su casa. El homicidio
fue interpretado como un asesinato político.
Minutos
después del atentado decenas de personas acudieron a la presidencia municipal para
pedir socorro, pero se encontraron con la noticia de que Rafael Guirao no
estaba en la ciudad, sino de gira con la Fundación Chiapas Verde, una de las
tantas organizaciones de su propiedad. A todo esto circuló el rumor de que algunos
habitantes de Chilón lo vieron en un tugurio a las afueras de Tuxtla Gutiérrez,
embriagándose en compañía de sus amigos y rodeado de mujeres.
Así, mientras Guirao
Aguilar bailaba al ritmo de la mesa que más aplauda, la familia de Juan Vázquez
lloraba alrededor del cadáver y los asesinos huían en una camioneta roja para
perderse en la clandestinidad de la noche.
A propósito de
la corrupción de la Banca Vaticana, el Papa Francisco comentó: “Si no sabemos
cuidar el dinero, que se ve, ¿cómo vamos a cuidar las almas de los fieles, que
no se ven?”. Y el dinero de Chilón nunca se vio en los casi tres años que
gobernó Guirao, ni invertido en una obra, ni en programas al campo, ni en
asistencia social, ni en ningún lado que no fuera del interés personal del ex
alcalde.
En un clarísimo
acto de corrupción Guirao utilizó 50 mil
dólares (700 mil pesos de ese entonces) del erario municipal para pagarle
al boxeador mexicano Juan Manuel Márquez para que portara en sus calzoncillos
el logotipo de su fundación durante la pelea con Timothy Bradley, el 12 de
octubre de 2013, en Las Vegas, Nevada.
Como en este
caso, Rafael Guirao tomó dinero del pueblo para satisfacer sus caprichos
personales sin importarle que los habitantes de Chilón padecieran hambre y
falta de agua potable, y que en el DIF municipal no hubiera ni siquiera una
pastilla para curar la fiebre o la diarrea.
El 26 de mayo de 2015, un grupo
de pobladores de Chilón salió a protestar a las calles por la escasez de agua
potable y en contra de la privatización de dicho servicio que promovía Rafael
Guirao, que para ese momento ya había abandonado la presidencia municipal por hacer
campaña política por la diputación federal, pero sin haber entregado la cuenta
pública. Y los habitantes al no obtener respuesta volvieron a salir a marchar el
29 de mayo y bloquean el acceso al municipio como medida de presión a sus
demandas.
El
30 de mayo, personas identificadas como seguidores de Guirao Aguilar rompieron
el bloqueo, golpearon a los manifestantes, quemaron una cafetería, destrozaron
una patrulla y secuestraron a Guillermo Godínez Martínez, líder de las
protestas. El caso a pesar de haber trascendido a nivel nacional quedó impune.
Las
acciones de Guirao son más propias de un vándalo acostumbrado a medrar con el
vandalismo, con la guerrilla, con el miedo y el terror que infunde en los
demás, que las de un político de pura cepa. Es un ex paramilitar metido de político.
“CON
GARRA, HUMANA”
Desde el 28 de
agosto de 2015, Rafael Guirao Aguilar es diputado federal por el Distrito I en
Palenque, pero está más afanoso en promocionar su nombre que en lograr
beneficios para la comunidad que representa ante el Congreso de la Unión.
En
diciembre de 2015, verbigracia, Guirao Aguilar entregó cajas para lustrar
zapatos con su imagen personal a niños de Tapachula, esto según él para apoyar
a la niñez. En lugar de promover becas, dotar de útiles escolares u otorgar
pensiones completas para estudios y alimentos a estos niños, prefirió incentivar el trabajo infantil en
Chiapas y promocionar su nombre. ¡Vaya legislador!
En todo el
estado se pueden ver murales, lonas, carteles y espectaculares con la
caricatura de un león sonriente y orejón que tiene levantado el pulgar. Es el
ícono de la Fundación Guirao, A.C. El lema es: “Con Garra, Humana”.
Con esta
organización Rafael Guirao dice recorrer el territorio chiapaneco para llevar beneficios
a las familias y a la comunidad evangélica, a la que no sólo le regala láminas,
instrumentos musicales, equipo de sonido y material de construcción, sino
además conciertos gratuitos de cantantes cristianos famosos, como Rabito, Alex
Zurdo, entre otros. Pues el mismo Guirao se hace llamar devoto de Cristo.
¿De dónde obtiene
los recursos para financiar las giras de la fundación, los conciertos y las
dádivas? Nunca lo ha aclarado.
Las Asociaciones
Civiles (A.C.), tienen doble filo. Por un lado pueden dar la apariencia de ser
benefactoras, pero también sirven para el desvío de recursos, evadir impuestos
y lavar dinero del narcotráfico. Y Rafael Guirao le da otra función: promover
subliminalmente su nombre para ganar votos que lo hagan Senador de la República
en 2018.
¿Qué tan grave
es esto? El artículo tercero del Código de Elecciones y Participación Ciudadana
del Estado de Chiapas, dice: Los actos anticipados de campaña son “Los actos de
expresión que se realicen bajo cualquier modalidad y en cualquier momento fuera
de la etapa de campañas, que contengan llamados expresos al voto en contra o a
favor de una candidatura o partido, o expresiones solicitando cualquier tipo de
apoyo para contender en el proceso electoral por alguna candidatura o para un
partido”.
Lo que hace
Guirao con su fundación es un claro acto
anticipado de campaña que debe ser sancionado.
Lo que
corresponde es que el INE asuma su papel como autoridad y amoneste a Guirao
Aguilar por adelantarse a hacer campaña proselitista. Ni el INE, ni la sociedad
de Chiapas deben dejarse engañar con espejismos. Porque no hay fines altruistas
en la Fundación Guirao por el hecho de que Rafael Guirao Aguilar no es un
humanista, sino un violador de las leyes, un corrupto que saqueó el dinero de
Chilón, que mandó a golpear a manifestantes, que es acusado de proteger y
abastecer de armas a grupos paramilitares.
No es un hombre
temeroso de Dios, sino un obsesionado con la gubernatura del estado que hoy se
conforma con ser senador, pero que en junio de 2013, en Salto de Agua,
participó en una sesión esotérica con un grupo de brujos. Y al salir dijo que
los dioses mayas le habían hablado,
y que le dijeron: “Tú serás el próximo gobernador de Chiapas”.
Y es la misma
persona que una noche fría de diciembre de 2013, salió corriendo de un hotel
cerca de Plaza Polyfórum, en Tuxtla Gutiérrez, embriagado y usando una tanga de
leopardo.
Si las
autoridades electorales no hacen algo al respecto, tal como la advertencia sobre
los objetos que aparecen en los retrovisores, la posibilidad de que un ex
paramilitar se convierta en senador está más cerca de lo que aparenta. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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