Nadie
en su sano juicio votaría por el Partido del Trabajo. El lema de Todo el Poder al Pueblo ha resultado un
gigantesco fraude política y económicamente hablando, porque nunca los
mexicanos hemos recibido del PT algo a cambio por nuestro dinero invertido para
financiarlo. Y por su desprestigio, por su obsesión por el poder y por la
riqueza incomprensible de sus líderes, lejos está de representar lo que alguna
vez prometió: una alternativa política y una auténtica izquierda mexicana.
Cuando
el poder eclesiástico se opuso a la proyección de la película “El Crimen del
Padre Amaro”, los productores lanzaron en defensa una campaña publicitaria con
el lema: “¿Por qué no quieren que la veas?”, que resultó muy convincente hasta
para la Suprema Corte de Justicia que favoreció a los productores y al film que
fue un éxito en taquilla y un parteaguas en el nuevo cine mexicano.
Caso
contrario con el PT, que -con la excepción de sus militantes- nadie metería las
manos al fuego por él y evitar su cancelación o desaparición. Sin embargo, la
corrupción que defiende y procura desde adentro como asociación es la misma que
la mantiene en pie.
Por
ejemplo, en la elección del 7 de junio de 2015 dicho organismo no alcanzó el
porcentaje mínimo (3%) para conservar su registro como institución política, pues
sólo obtuvo el 2.87% de la votación total. Pero por trampas legales y la corrupción en el INE no perdió el registro,
como sí sucediera en 1991 cuando nada más cosechó el 1.5 por ciento, recuperándolo
al año siguiente para así poder participar en los comicios de 1994.
El
fracaso del Partido del Trabajo no es de hoy, es parte de su historia. A pesar
de ser fundado con buenos y vanguardistas estatutos y con ideología de izquierda,
su comportamiento es similar al del crimen organizado: con un cabecilla que
dispone del partido como si se tratara de una empresa, con la familia ocupando
los mejores puestos y con amigos sirviendo de cómplices en la estafa.
Es
decir, el PT es una oligarquía fundada por Alberto Anaya –su único dirigente-,
que se ha consagrado como una asociación política divorciada del interés
colectivo.
COSA
NOSTRA
El
Partido del Trabajo nació el 8 de diciembre de 1990, en el Auditorio del “Plan
Sexenal” de la Ciudad de México. Su creación fue bajo el consentimiento del ex
presidente Carlos Salinas de Gortari,
que permitió que supuestos líderes de organizaciones sociales en el Norte del
país (cuatreros que asesinaban a los campesinos para quitarles sus terrenos de
cultivo), formaran este movimiento que años después se conoció como el PT.
Entonces,
¿qué ha sido del PT durante casi tres décadas?
1.
En
sus 26 años el Partido del Trabajo ha tenido dos registros y un solo dirigente:
Alberto Anaya Gutiérrez.
2.
El
“Camarada Anaya” -como le dicen-, ocupa el liderazgo nacional desde 1990 y a su
antojo reparte los cargos partidistas, asimismo, las candidaturas a diputados,
senadores, presidentes municipales, etcétera, y siempre se queda con las
plurinominales. En resumen, tiene el control sobre la militancia y el millonario
presupuesto.
3.
Alberto
Anaya ha sido cuatro veces diputado federal y dos veces senador de la
República. Su carrera como legislador es para asombrarse: inició como diputado
federal en 1988 y en el pasado 2015 entregó lo que es su último cargo también como
diputado federal, es decir, tiene 27 años ininterrumpidos como legislador.
4.
María
Guadalupe Rodríguez Martínez, esposa de Anaya, fundó el PT en la ciudad de Monterrey,
Nuevo León, ocupando el cargo principal en el Consejo Político. Ella ha sido
dos veces diputada federal y actualmente preside la dirección de 73 centros
educativos en nueve estados del país, que según una investigación publicada por
El Siglo de Torreón recibe
periódicamente recursos federales para su sostenimiento.
5.
El
PT, desde 1997 hasta 2015, ha recibido un total de 4 mil 221 millones 700 mil
150 pesos con 30 centavos. Esto sin contar los ingresos en el periodo de 1991 a
1996 y las prerrogativas que han manejado las coordinaciones parlamentarias en
por lo menos 19 congresos estatales, incluido el Distrito Federal.
6.
Se
conoce que Alberto Anaya, su esposa y Alejandro González Yáñez, otro integrante
del Consejo Político del PT, han colocado convenios económicos con las
Secretarías de Finanzas en varios estados de la República para beneficiar a sus
propios centros educativos. Así como también para financiar a diversas
organizaciones ligadas al partido.
7.
En
2014, el INE le asignó al PT 317 millones 981 mil 237 pesos con 52 centavos
para pagar sus actividades regulares,
y, en 2015, superó los 398 millones. Por la controversia de la pérdida del
registro y la baja votación que obtuvo en 2015, en 2016 recibió un presupuesto
de más de 227 millones de pesos. Y en el presente año recibirá 224 millones.
LA
MAFIA CHIAPANECA
El
PT en Chiapas ha sido lo mismo: un organismo definido por el autoritarismo, los
fraudes electorales, la corrupción y la represión a sus propios militantes.
En
lo local, el Partido del Trabajo tuvo como buen padrino a Julio César Ruiz
Ferro, político enviado a Chiapas por órdenes del ex presidente Ernesto Zedillo
con la encomienda de cubrir un gobierno interino (1995-1998).
Con
un gobierno navegando en la ilegitimidad, en la deshonra, Ruiz Ferro buscó
aliados para proteger su administración y se topó con Amadeo Espinosa Ramos, que
junto con una caterva de maestros había fundado el Partido del Trabajo en
Chiapas.
Ruiz
Ferro encontró en Amadeo Espinosa a su incondicional, a su cómplice, a su perro
fiel, y lo amamantó con monstruosas cantidades de dinero que fueron extraídas del
erario de los chiapanecos, y lo que obtuvo a cambio fueron ponderaciones, favores
políticos, cariño y pleitesía. Así fue hasta que Julio César Ruiz fue retirado del
gobierno.
Lo
que Alberto Anaya es a nivel nacional, Amadeo Espinosa lo es en Chiapas. Desde
los tiempos de Ruiz Ferro está convertido en el dueño absoluto del PT, y bajo
esas siglas ha sido diputado local, diputado federal y senador de República, siempre
por la vía plurinominal.
Amadeo
Espinosa se ha enriquecido a través del partido. Con Hugo Robledo Gordillo,
Abundio Peregrino García, Sonia Catalina Álvarez, Mario Humberto Vázquez López,
Carlos Mario Estrada Urbina, sus cómplices, reparte a su capricho los cargos legislativos,
los partidistas y las prerrogativas. Son una mafia que impide la inclusión de
gente nueva en el partido y que en cada periodo electoral se apropian de los
puestos plurinominales.
Espinosa
Ramos tiene una pestilente carrera política y una fortuna incalculable. Dicen
los que lo conocen que ni él mismo sabe cuánto dinero ha acumulado a lo largo
de los años. Se presume que posee lujosas propiedades en el Distrito Federal y
en Chiapas, además de ranchos ganaderos, chalets y camionetas del año.
Amadeo
Espinosa ha usado al Partido del Trabajo para enriquecerse, pero también para
proteger a delincuentes y vender la impunidad a precios inverosímiles.
Antes
de que el ex gobernador de Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía fuera detenido por
los delitos de peculado, abuso de autoridad, enriquecimiento ilícito y
asociación delictuosa, había convenido con Amadeo Espinosa la compra-venta de
una candidatura al senado por el PT, en un precio de 50 millones de pesos que
pasarían directamente a las cuentas bancarias de Espinosa Ramos. Pero al ser
capturado Salazar el millonario negocio se frustró.
En
julio de 2010, Espinosa Ramos armó a un grupo guerrillero procedente de
Villahermosa, Tabasco, con el que amenazó incendiar el ayuntamiento de Palenque
si las autoridades no liberaban a su amigo Alfredo Cruz Guzmán, que había sido
detenido meses atrás al haberle comprobado un atraco millonario a las arcas municipales,
además fue sujeto de investigaciones por presuntos nexos con el crimen
organizado de Tabasco y por lavado de dinero.
LA
EXIGENCIA
El
Partido del Trabajo no representa nada ni a nadie. Es un organismo que como las
sanguijuelas está pegado al presupuesto para chuparle la sangre.
Si
anteriormente no logró alcanzar el porcentaje mínimo para mantener el registro,
es seguro que el próximo 2018 tampoco logrará obtenerlo. Por lo que se exige a las
autoridades actúen de acuerdo con las leyes, sin que les tiemblen las manos, y le
receten a este grupúsculo la cancelación del registro.
La
situación política y económica del país no está para mantener parásitos y
elefantes blancos. Hay que entender que la devastación de México es resultado
de la impunidad y la corrupción de quienes han abusado de la fragilidad de
nuestras leyes, y entre estos están Alberto Anaya, Amadeo Espinosa Ramos y ese
engendro llamado Partido del Trabajo.
La
muerte nunca es causa de alegría. Pero, ¡Dios mío!, ojalá que en 2018 muera el
infame PT. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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