En el Otoño del Patriarca de García Márquez el escritor hace una
representación vívida de lo que es o de lo que podría ser una dictadura, en donde
el protagonista es un líder añoso, corrupto y sanguinario con un poder tan
grande como su misma edad (más de cien años), que un día cualquiera pregunta queriendo
saber la hora y sus súbditos le contestan “la que usted ordene, mi general”. Nada
alejado de la realidad.
La familia es la familia, se dice.
Y de acuerdo con que la familia es el mejor lugar en el mundo y el bien más
valioso del hombre, cientos de dictadores a lo largo de la historia hicieron de
ella auténticas monarquías. Fidel Castro, el mayor ejemplo de lo que es una
dictadura con derecho de sangre, dejó la corona en su hermano Raúl, confirmando
con ese gesto que el gobierno cubano le pertenece al clan Castro desde 1959.
México tuvo su dictadura con
Porfirio Díaz, pero nada más 35 años. Al llegar esto a su feliz término,
entró en la política nacional algo similar: la visión dinástica, lo que ha derivado en la integración de gobiernos
familiares, de legítimas pandillas que se adueñan del poder como si se tratara
de una empresa familiar.
Cuando Raúl Salinas Lozano, padre
del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, dijo adiós a su sueño de ser Jefe
Máximo de la nación en 1963 después de que perdiera la candidatura ante Gustavo
Díaz Ordaz y de tener una gran trayectoria dentro del PRI, en los gobiernos
emanados del partido y de ser Secretario de Industria y de Comercio con Adolfo
López Mateos, comenzó a maniobrar a favor de sus hijos para proyectar sus
ambiciones en ellos, Carlos y Raúl principalmente.
En 1979, despegó la carrera de
Carlos Salinas siendo Secretario de Programación y Presupuesto con Miguel de la
Madrid Hurtado para luego convertirse en Presidente gracias a una falla en la
electricidad, a lo que se conoció como “la caída del sistema”. Algunas
versiones periodísticas cuentan que el 4 de octubre de 1987, día de su destape,
Carlos corrió a la casa de su padre para declararle que el día anhelado había
llegado: “tardamos 25 años, pero llegamos”. La frase quedó para la historia de
esta dinastía política y para otras que siguieron su ejemplo a lo largo y ancho
del país.
LAS
CASTAS CHIAPANECAS
Si bien Salinas Lozano no veía
llegar a la presidencia a su hijo predilecto –Raúl Jr.-, al menos uno de sus
vástagos llegaba a la cúspide del poder, lo que significaba la afirmación de la
riqueza, importantes negocios, privilegios y redes de mando sin límites para la
familia Salinas.
Esta lección de vida se reafirma
en Chiapas, donde a la par de los tejemanejes
que se hacen para catapultar a los retoños pareciera que el oficio político
también es cuestión de genética.
Si de alguien estamos orgullosos
los chiapanecos es de Don Belisario Domínguez Palencia, un médico que con
inteligencia, patriotismo y buena política hizo perdurar su nombre en la
memoria nacional. Y no es sino dos generaciones adelante que su nieto Absalón
Castellanos Domínguez (q.e.p.d.) triunfó en la política poniendo el apellido Domínguez
nuevamente en las marquesinas al convertirse en gobernador del estado por el
periodo 1982-1988.
Hasta nuestros días el abuelo es
estimado como un héroe de la patria, y el general Castellanos como un gobernante
ingenuo que estuvo seis años en un día de campo, cortando florecitas.
Su sucesor fue José Patrocinio
González Blanco Garrido, hijo del también gobernador de Chiapas Salomón
González Blanco.
Patrocinio fue senador de la
República de 1982 a 1988, en este último año fue elegido gobernador para todo
un periodo en el que fue acusado de autoritarismo, corrupción, genocidio,
asesinatos de homosexuales y fue considerado el causante de agravar las
condiciones que motivaron el levantamiento del EZLN. El 4 de enero de 1993, el
ex presidente Carlos Salinas lo nombró Secretario de Gobernación y lo destituyó
por la crisis en Chiapas el 10 de enero de 1994, apenas una semana después de
iniciado el conflicto.
Juan Sabines Gutiérrez, El Ciclón
del Sureste, fue nieto del político militar Joaquín Miguel Gutiérrez Canales,
prócer chiapaneco que fue gobernador del estado en varias ocasiones, elegido
por primera vez en 1830, y es símbolo de la mexicanidad por su contribución en
las gestiones que lograron la federación de Chiapas a México.
Sabines Gutiérrez es un político
bien recordado. A él le debemos la transformación de Tuxtla Gutiérrez y la
construcción de importantes edificios como el Palacio de Gobierno, el Congreso
del Estado, el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”, el zoológico “Miguel
Álvarez del Toro”, el Museo de Antropología, por citar algunos. Y tan querido
fue que en el quiosco frente a Palacio Federal las vendedoras de tacos de
cochito todos los días le prenden su veladora.
Entre la comunidad cinéfila hay
un dicho de que “las segundas partes nunca son buenas”, y el hijo del ciclón, Juan
José Sabines Guerrero, no lo fue.
Sabines Guerrero continuó con la
tradición familiar y llegó a la gubernatura del estado el 8 de diciembre de 2006,
pero lo hizo traicionando al PRI, partido al que perteneció su padre hasta el
día de su muerte. Y en contraste con lo que significaron sus ascendientes para
los chiapanecos, él condujo al estado sin un proyecto de gobierno confiable,
con improvisaciones, viciado y terminó dejando una deuda de más de 40 millones
de pesos. Lo peor es que de ese dinero no hay ni siquiera una sola obra social.
El apellido Velasco siempre ha
sido de abolengo y prestigio. El insigne neurocirujano Manuel Velasco Suárez
gobernó Chiapas de 1970 a 1976, y fue impulsor del desarrollo, la salud y la
educación en la entidad, entre sus grandes méritos está la fundación de la
Universidad Autónoma de Chiapas. Falleció cuando el actual gobernador Manuel Velasco
Coello era apenas un niño, así que El
Güero no llegó al éxito con la ayuda de su abuelo ni por influencias
familiares, sino por cuenta propia, echando mano de la cultura del esfuerzo,
brillando con luz propia para seguir poniendo el apellido en alto. Podríamos
decir que la política corre por sus venas.
CUANDO
LA HISTORIA SE REPITE
La dinastía de los Albores,
Robledo y Melgar tienen una historia en común que vuelve a repetirse pero ahora
en los hijos.
Roberto Albores Guillén fue
gobernador del estado del 7 de enero de 1998 al 8 de diciembre de 2000. Eduardo
Robledo Rincón también lo fue, pero solo por 69 días, ya que el ex presidente
Ernesto Zedillo lo destituyó por ser una pieza incómoda para las negociaciones
en la guerrilla zapatista y en cambio lo tituló como Secretario de la Reforma
Agraria para después mandarlo a Argentina como Embajador de México. Y Antonio
Melgar Aranda siempre quiso serlo, aunque la cúpula del PRI y el poder central
se lo impidieron.
Ahora, los tres tienen a sus hijos
en el Senado de la República: Roberto Albores Gleason por el PRI, Zoé Robledo
por Morena y Luis Armando Melgar por el PVEM. Y desde ya están operando para
que sus vástagos puedan ascender al poder.
¿Qué sentido de responsabilidad
deriva de una guerra que inició hace años cuando los padres de los posibles
futuros gobernadores aún eran jóvenes? A veces nunca se sabe. ¿De qué guerra
hablo? En las próximas publicaciones se lo contaré.
Lo cierto es que privilegiar una visión
dinástica no siempre es favorable, porque como en algunos de los casos antes
relatados (Castellanos, González, Sabines) lo que se aproxima podría tener
consecuencias muy serias para la gobernabilidad de Chiapas y un efecto negativo
para los chiapanecos, sobre todo cuando lo que se persigue es el poder por el
poder mismo y desfogar los sentimientos de frustración y venganza, como al
parecer ocurre en dos (Melgar y Robledo) de las tres castas políticas en
disputa.
POLÍTICA
PARA ACAPARADORES: Si Hugo Armando Aguilar Aguilar
es un funcionario que ya apesta y estorba en la Universidad Autónoma de
Chiapas, según comentarios de los académicos, administrativos y alumnos, ¿por
qué sigue estando en la Secretaría General después de tres periodos rectorales
y –peor aún- cuando fue Juan Sabines Guerrero quien lo impuso?
PARA
MAGDALENA
IMPORTANTE
el cabildeo político de la diputada Sasil de León Villard que recientemente
aprobaron su iniciativa en San Lázaro mediante la cual se crean los Sistemas
Municipales para garantizar el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia. Este es un paso vital dado el incremento que ha habido los últimos
años en cuanto a los crímenes de género. Genial… ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario