Mariano
Francisco Herrán Salvatti vuelve por sus fueros en una aventura que pareciera
más bien una misión imposible: sacar de la cárcel al ex gobernador de Quintana
Roo Mario Ernesto Villanueva Madrid, que volvió a México después de estar por
casi siete años en cárceles de Estados Unidos acusado de lavar dinero para el
narcotráfico.
Sin
embargo, hay un punto de encuentro con la historia entre estos dos personajes
que pudiera hacer de esa “misión imposible” un regreso glorioso para Mariano
Herrán.
No
es casual que el Diccionario del Diablo
de Ambrose Bierce se refiera a la desmemoria como un “don que otorga Dios a los
deudores para compensarlos por su falta de conciencia”. Y si algo no podemos
negar de Herrán Salvatti es el don que tiene para cambiar de piel. Dos dones en
una misma persona que lo vuelven a la vez cínico y poderoso.
LA
HISTORIA DE HERRÁN
Eran
los tiempos de Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos”
por controlar una flota completa de aviones Boeing 727 para el traslado de
cocaína. Fue el jefe del Cártel de Juárez. Era famoso por pasar cuatro veces
más droga a Estados Unidos que ningún otro narcotraficante y porque, según la
Administración para el Control de Drogas del gobierno estadunidense (DEA, por
sus siglas en inglés), ganaba 200 millones de dólares por semana, de los cuales
el 10 por ciento era para sobornos.
Amado
Carrillo era poderoso e intocable, pues controlaba a la clase política
mexicana, a la policía y hasta a los altos mandos del ejército, entre estos el
general Jesús Gutiérrez Rebollo, encargado del Instituto Nacional para el
Combate a las Drogas de la PGR, aprehendido en 1997 por nexos con el cártel de
Juárez.
Mariano
Herrán Salvatti llega en sustitución de Gutiérrez Rebollo, abandonando el cargo
en la Coordinación General de Averiguaciones Previas de la Procuraduría del
Distrito Federal. Al llegar Herrán a la PGR crea la Fiscalía Especializada para
la investigación de Delitos contra la Salud, que fue célebre por los errores
cometidos en las investigaciones, tal es el caso del llamado “Maxiproceso”, que
arremetió contra miembros del cártel de Juárez como Albino Quintero Meraz,
Alcides Ramón Magaña, alias El Metro, y
Manuel Bifar Tafich, operador financiero de Amado Carrillo.
DE
REGRESO EN CHIAPAS
Sin
embargo, los fracasos no disminuyeron la fama de Mariano Herrán como zar antidroga, que tuvo resonancia internacional, respaldado por el presidente
Ernesto Zedillo e incluso laureado por la DEA. Sale de la PGR al terminar el
sexenio de Zedillo y se refugió en Chiapas, su estado natal. Pablo Salazar
Mendiguchía, recién nombrado gobernador del estado, lo llama a formar parte de
su gabinete, en la Procuraduría General del Estado.
En
la procuraduría, y después Fiscalía General de Chiapas, Mariano fue célebre por
sus excesos de autoridad, despotismo, con un expediente policial manchado de
sospechas y con decenas de denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Más
allá de garantizar el Estado de Derecho, proteger la vida y el patrimonio de
los chiapanecos, Herrán fue el operador de la política represiva de Salazar, modo de hacer justicia nada más
comparado con Ignacio Flores Montiel, “El General”, en el gobierno de
Patrocinio González Garrido, que simbolizó el terror del poder sobre la voz
popular.
Ambos
fueron hombres ruines, que arropados de impunidad, acosaron, persiguieron,
encarcelaron, inventaron delitos, desterraron, intimidaron a los ciudadanos,
usaron chivos expiatorios y violentaron a los líderes sociales, políticos y
periodistas.
Una
tarde, Mariano Herrán le hizo una llamada telefónica a Pedro Raúl López
Hernández para pedirle un encuentro al día siguiente en el campo de golf
ubicado en la salida poniente de Tuxtla Gutiérrez, y terminó esa corta
conversación diciendo con voz temeraria: “el gobernador ya está hasta la madre
de sus pendejadas”.
Pedro
Raúl era presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chiapas y acérrimo
crítico del gobierno de Salazar. Al colgar el teléfono, inmediatamente el
ombudsman convoca en su domicilio a un grupo de asesores y colaboradores de la
comisión para discutir la decisión de acudir a la cita con el procurador que tenía
mucho qué ver con su libertad y con su vida.
“Mariano
me pidió ir solo, en mi propio coche y sin guaruras. Y que si me sentía
indispuesto para manejar dijo que me enviaría un chofer y vehículo porque ya no
podíamos seguir con las diferencias”, comentó a su equipo. ¿Por qué tenía que
ir solo?
Para
nadie era desconocido el poder que tenía Herrán para actuar, maniobrar,
coaccionar y amedrentar a todos aquellos que se opusieran al régimen de
Salazar, quien lo respaldaba ciegamente.
A
López Hernández le aconsejaron no acudir a la cita. Alrededor de las once de la
noche de ese mismo día, fue llevado en coche hasta la ciudad de Ocosingo, para
luego abordar otro vehículo que lo llevaría a Villahermosa, Tabasco, donde tomó
un vuelo hacia la Ciudad de México. Sólo así pudo conservar la libertad y su
vida.
El
24 de enero de 2009, Mariano Herrán fue detenido en una lujosa mansión de su
propiedad en la colonia Xamaipak, en Tuxtla Gutiérrez, por los delitos de
asociación delictuosa, peculado, ejercicio indebido del ejercicio público,
entre otros.
Sale
libre en septiembre de 2012, exonerado de todos los cargos.
CASO
MARIO VILLANUEVA
Después
de dos años de ser prófugo de la justicia, Mario Villanueva Madrid fue detenido
en el puerto de Cancún el jueves 24 de mayo de 2001. Según reportes de la PGR,
Villanueva vestía pantalón color beige, tenía el cabello largo, barba crecida,
usaba sobrero de palma y en su poder tenía 143 mil 500 pesos en efectivo, una
laptop, varios disquetes y documentos personales.
El
caso inició en 1997. El principal ejecutor de las investigaciones y de la construcción del expediente penal fue
Mariano Herrán Salvatti, siendo todavía titular en la Fiscalía de Delitos
contra la Salud.
En
las pesquisas, se supo que el gobierno de Villanueva (1993-1999), en Quintana
Roo, le dio facilidades a Amado Carrillo para la “bajada” de aviones, el
desembarco y trasiego de cocaína proveniente de Colombia para luego llevarla a
la frontera norte del país. También, reportó Herrán, de la existencia de
pruebas documentales de las reuniones del ex gobernador y Ramón Magaña en
hoteles de Cancún, presuntamente propiedades de Carrillo Fuentes, y en las
fincas de Villanueva Madrid.
El
5 de abril de 1999, se expidió la orden de aprehensión en contra de Mario
Villanueva, girada por el Juez Cuarto de Distrito en Materia Penal en el
Distrito Federal, número 45/99, que lo acusa por delitos contra la salud en sus
modalidades de introducción, transportación, extracción de narcóticos y fomento
para la realización de dichas conductas ilegales. Y al saber esto Villanueva,
huyó.
¿DE
VERDUGO A DEFENSOR?
Si
alguien sabe del caso Villanueva es Mariano Herrán. De ahí las posibilidades de
que la misión imposible tenga esperanzas de llegar a buen término. La pregunta
esencial es por qué lo hace. ¿Por qué pasó de verdugo a defensor después de
tantos años? La respuesta no da lugar a dudas: regresar al escenario político.
Dice
el diputado Carlos Villanueva Tenorio, hijo del acusado, que Herrán no está
cobrando un solo centavo por defender a su padre. Pero, obviamente, Mariano no
lo hace por ser buen samaritano. A lo que le sigue otra pegunta: ¿en qué se
basa Salvatti para asegurar que su
víctima puede obtener la libertad cuando aún le quedan por pagar 22 años de
cárcel en México por el delito de lavado de dinero?
Cinismo
y poder. Con mucha facilidad Herrán se desprendió de su piel de castigador y
opresor para enfundarse en la de abogado del diablo. ¿Qué sabe del expediente
que nosotros no? ¿Acaso ocultó algo o, peor aún, inventó cargos que nunca
existieron y Mario Villanueva fue tan solo otro chivo expiatorio del ex zar
antidrogas?
Mariano
Herrán sometió a Mario Villanueva a una persecución sanguinaria hasta que logró
encarcelarlo para nunca más ser un hombre libre. Ahora vuelve con el orgullo
herido asumiendo un papel de defensor que no le queda y no merece. ¿Cuánto
durará la humildad y filantropía que estrenó la semana pasada? Su principal y
único activo consiste en su conocimiento sobre los detalles del expediente
penal.
Pero,
a la verdad, es que su simple aparición en tiempos electorales es una ofensa a
la sociedad a la que amenaza con volver con ese sentido depredador que siempre
lo ha caracterizado, y de no estar mal las suposiciones esto quedará
evidenciado si la diosa Impunidad le devuelve a Villanueva su pronta liberación. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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