Hay políticos que tienen las
mismas características del camaleón, como el senador Zoé Alejandro Robledo
Aburto que sabe cambiar de apariencia según las circunstancias, tiene una
lengua larga y sus ojos se mueven para identificar las oportunidades que le den
notoriedad.
Zoé Robledo es hijo del ex
gobernador Eduardo Robledo Rincón, quien tras 69 días de estar en el cargo fue despedido
con un portazo en las narices. Robledo Rincón salió en cadena nacional para dar
a conocer lo que llamó “renuncia voluntaria”, pero a la verdad fue una orden que
vino desde Los Pinos, siendo el inquilino de ese entonces Ernesto Zedillo Ponce
de León.
Atendiendo a la solicitud del
obispo Samuel Ruiz que dijo que el gobernador Robledo era un estorbo para el
gobierno e incapaz de resolver el problema de la guerrilla zapatista, Zedillo lo
hizo renunciar y lo convirtió en Secretario de la Reforma Agraria y luego lo
mandó a Argentina como Embajador de México.
Después de ese artero reacomodo
político, poco o casi nada se supo de la estirpe Robledo Aburto que se perdió
entre la deshonra, el olor del asado y el tango de Carlos Gardel que es para
los argentinos un patrimonio nacional.
Zoé Robledo tenía 15 años de edad
cuando su familia sufrió este cruel acto de ignominia. Creció rodeado de la
amargura de su padre, la vergüenza y el rencor, sentimientos que lo llevaron a
emprender una carrera política entre la podredumbre y la sed de venganza.
CRIMEN
Y ODIO
Zoé Robledo regresó a Chiapas con
30 años de edad, en 2009, rescatado por Juan Sabines Guerrero que lo colocó en el
programa de comentarios “Chiapas Siglo XXI”, dentro del noticiero nocturno del
Canal 10, del Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía.
Después de ser hijo de un ex
gobernador que ha tenido que aprender a vivir con el fracaso, pasó a ser un
burócrata lisonjero y servil con un espacio de opinión en el canal del
gobierno. Con el perfil bajo, con una falsa apariencia de periodista y apoyado
por quien puede juzgarse su padrino político, Zoé Robledo comenzó a ensayar su
plan para desquitarse del trauma. Por eso, en 2010, sorprendió su candidatura por
una diputación local.
Nació en Tuxtla Gutiérrez mas nunca
vivó aquí, su desconocimiento por Chiapas es inmenso, pero eso no imposibilitó
que Sabines Guerrero lo metiera con calzador en la LXIV Legislatura por el
Distrito de Motozintla respaldado por la coalición PAN-PRD-PANAL y Convergencia,
hoy Movimiento Ciudadano. Así fue como se convirtió en empleado del gobernador,
desprestigiando la honorable figura del Congresista.
En el Congreso del Estado sirvió
a los intereses del sabinato. En
junio de 2011, es elegido presidente del Congreso, posición política que
utilizó para amedrantar actores políticos, líderes sociales, alcaldes e incluso
a sus similares que se atrevían a oponerse a las atrocidades del Ejecutivo. Como
un vil sirviente aprobó recursos
para satisfacer los caprichos del gobernador, de Nemesio Ponce Sánchez, de Yassir
Vázquez Hernández y los de toda la mafia en la que él fue una pieza fundamental
en el atraco más grande en la historia reciente de Chiapas.
En las postrimerías del sabinato,
el 10 de octubre de 2012, el vástago Robledo subió a tribuna y lanzó uno de los
discursos más halagüeños sobre Sabines y su gobierno al que calificó de
benéfico por sus maravillosos logros, sobre todo en los temas de seguridad y reconciliación.
Y en el colmo del servilismo -anticipándose a los hechos- modificó la ley para que Juan Sabines no fuera enjuiciado por el monstruoso
latrocinio cometido al erario público.
Los chiapanecos exigían cárcel
para Sabines y sus lacayos, y Robledo Aburto los defendía y les daba protección.
Como pago a su trabajo rastrero, Sabines
le dio la instrucción a Nemesio Ponce de limpiar el camino para que Zoé saltara
al Senado de la República. La cúpula perredista impugnó hasta en tres ocasiones
la candidatura, pero la coerción política pudo más y en tan solo trece días, el
16 de mayo de 2012, el extinto IFE aprueba a Zoé Robledo como candidato al
senado por la vía plurinominal.
Nunca tuvo vergüenza para
declararse sabinista y rodearse de criminales. Al contrario, lo proclamó urbi et orbe como si eso fuera lo mejor
que le pasó en la vida. Como en 2010, por ejemplo, cuando a su fiesta de bodas
llegó Seth Yassir Vázquez Hernández que por mucho es el peor alcalde que han
tenido los tuxtlecos o Dante Delgado Rannauro, ex gobernador de Veracruz, que
en 1996 fue encarcelado por los delitos de malversación de recursos públicos,
asociación delictuosa y enriquecimiento ilícito.
¡Vaya amiguitos del senador!
COMO
EL CAMALEÓN
El 26 de noviembre, Robledo
Aburto rindió su cuarto informe de actividades en el Museo de la Ciudad de
Tuxtla Gutiérrez. Y entre toda su verborrea se dijo defensor de la democracia,
de los derechos indígenas, de los consumidores, de la cultura, de la economía,
del medio ambiente; también dijo ser el principal activista contra el fuero y la
corrupción de los políticos.
Al finalizar, antes de que la
audiencia, el mar de interesada, comenzara a buscar desesperadamente la salida,
prometió que trataría de “rescatar a Chiapas” (sic).
Cristo dijo: “¿Cómo puedes
decirle a tu hermano: Déjame sacarte la paja que está en tu ojo, no mirando la
viga que está en el tuyo?”.
Así que ¿con qué autoridad moral se atreve Zoé Robledo a
decir que combatirá la corrupción, que pedirá cárcel para los políticos
corruptos y que planteará al senado que a estos se le impida ejercer otra vez un
cargo público, que es a lo que él llama “muerte civil”?
No hay palabras estúpidas, sino
estúpidos que hablan. Si tanto dice que combatirá la corrupción ¿por qué no
propone ante el senado el caso de Yassir Vázquez por la obra ¡Qué Viva El Centro! que causó una deuda por
más de 900 millones de pesos, o por
qué no pide que encarcelen a Juan Sabines que dejó una deuda de 40 mil millones
de pesos y que hoy ostenta el cargo de Cónsul en Orlando, Florida?
¿Será que no se da cuenta que él
es producto de la corrupción que ahora dice combatir, al igual que su
investidura y que por eso merece cárcel? No se puede tapar el sol con un dedo, señor
senador, ¡ni con los cinco!
Al mero estilo de Andrés Manuel
López Obrador, Zoé Robledo se cuelga de cualquier pretexto para tener sus cinco
minutos de fama. Su discurso es beligerante, incita a la violencia y al odio.
En los comicios del año pasado,
Robledo Aburto adoptó la careta de demócrata al hacerse defensor de Francisco
Rojas Toledo, ex candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez que
en por lo menos dos ocasiones fue videograbado recibiendo moches en efectivo para financiar su campaña. El dinero que el
panista recibía de los empresarios iba con la promesa de que si él ganaba la
alcaldía todas las obras del municipio serían para ellos.
Zoé pedía a los tuxtlecos defender
su voto, porque con eso según se impondría la democracia. Pero lo que estaba
provocando era incendiar a Tuxtla al mismo tiempo que justificaba los crímenes
del candidato del PAN. Eso es lo que el senador entiende por preservación de la
democracia: cometer vandalismo y actuar fuera de la ley.
Se rumora que el periódico PORTAVOZ es de su propiedad, que con
prestanombres lo usa para golpear, difamar y causar psicosis en la sociedad, no
para informar e instruir que son responsabilidades primigenias del periodismo.
Esta es la verdadera historia del
que se autoproclama mesías de los chiapanecos, el que nació, creció y sigue viviendo
de la corrupción. Del que cada fin de semana viajaba a Acapulco a recibir
instrucciones de Juan Sabines para desestabilizar el gobierno.
No cabe duda que también el rencor impulsa a las personas a cometer
locuras. Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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