Una sociedad
inculta es una sociedad que tiende a la barbarie directamente. Luis Eduardo
Aute. Poeta y músico español.
La
paz en Chiapas vuelve a ser atacada por los rescoldos de la mafiosa CNTE.
1.
11 de noviembre. Al mediodía del
viernes, un aproximado de trescientos maestros de la Asamblea Estatal
Democrática (AED) de la Sección 40, encabezados por José Armando Falconi
Borraz, irrumpieron en el parque central de Tuxtla Gutiérrez en protesta contra
la Reforma Educativa, bloquearon el centro de la ciudad y secuestraron al
subsecretario de educación estatal Eduardo Velázquez Hernández.
Como
si fueran delincuentes, los “profesores” se cubrieron el rostro con
pasamontañas y paliacates, y armados con cadenas y palos atacaron a los
pasajeros que iban a bordo de las unidades del transporte público Conejobus,
los bajaron con violencia, los golpearon y empujaron, y una vez dueños de los
autobuses los atravesaron en los cruces de la Calle Central y la segunda
Oriente.
De
la misma manera hicieron con varios camiones de carga de empresas particulares
que retuvieron hasta el último minuto de la protesta.
Eduardo
Velázquez se encontraba en las cercanías cuando fue hallado por los
“educadores”, que lo llevaron a rastras hasta el Palacio de Gobierno del que ya
habían cerrado el acceso principal.
Al
funcionario lo exhibieron con el sambenito de la traición. A empujones lo
llevaron hasta la escalinata del edificio de gobierno, lo injuriaron y pusieron
en sus manos una pancarta en la que se leía: “Que les quede claro la reforma
educativa en Chiapas ¡No pasará! AED-40”. Y después de esa pancarta vino otra,
pero más intimidante: “Cayó el primero. Vamos por los demás”. A qué se parece a
un narcomensaje, ¿a poco no?
Velázquez
Hernández sufrió una a una las humillaciones, pero con el estoicismo de todo
buen soldado que lo hacen prisionero de guerra. Ahí, parado bajo el sol
inclemente, uno de los “maestros” manifestantes lanzó a sus pies una paloma
muerta, supongo que para hacer más grande la afrenta.
Sin
embargo, pese a la ofensa Eduardo Velázquez recibió en Palacio de Gobierno a
una representación de la turba de “profes” que minutos antes lo había agredido.
Fue profesional y responsable: no respondió a la provocación, optó mejor por el
diálogo y la razón.
Los
“docentes” alegaron incumplimiento de los acuerdos pactados entre la Sección 7
de la CNTE, la Asamblea Estatal Democrática y el gobierno federal, en los que
se supuestamente se acordó no aplicar la reforma educativa en Chiapas sino
hasta finales de 2018. “El pacto no ha sido respetado porque el gobierno
continúa promoviendo la aplicación de la evaluación educativa para acceder en
los escalafones laborales”, dijo un inconforme.
2.
11 de noviembre. “Estudiantes”
de la Escuela Normal Indígena Intercultural Bilingüe Jacinto Canek de San
Cristóbal de las Casas, Chiapas, causaron destrozos en las instalaciones de la
Subsecretaría de Educación Federalizada, desalojando al personal con amenazas y
golpes.
El motivo de la manifestación
fue por la demanda de plazas automáticas, es decir, que al término de sus
estudios estos “alumnos” exigen que la dependencia les otorgue una plaza
magisterial sin presentar el examen de oposición, a diferencia de como lo hace
cualquier otro aspirante egresado de las escuelas para normalistas.
3.
11 de noviembre. Alrededor de
las cinco treinta de la tarde, un grupo de “normalistas” encapuchados atacaron
el edificio de la Sección 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE), ubicado en el Libramiento Norte Oriente de la ciudad.
Llegaron
en uno de los autobuses secuestrados del Conejobus, rompieron los cristales de las
ventanas, robaron papelería, repartieron golpes e insultos a los trabajadores
del sindicato y quemaron el edificio. Una vez cumplido el objetivo de
vandalizar, golpear y destruir, huyeron como delincuentes.
LOS
MOTIVOS DE ARMANDO FALCONI
Criminales
y no maestros; pandilleros y no estudiantes, son los que están detrás de estas
protestas bajo una falsa libertad de manifestación.
Lo
que se vivió el viernes pasado y lo que se ha visto después de levantado el paro
magisterial que secuestró la educación y a los chiapanecos por 124 días, son
las secreciones putrefactas de la mafiosa CNTE, los restos malolientes de un movimiento
muerto que es sostenido por la ambición de Armando Falconi Borraz y maestros de
la Asamblea Estatal Democrática.
La
AED es un puñado de maestros ignorantes pero avaros, que no representan nada en
comparación con los más de 25 mil maestros que agrupa la Sección 40 del SNTE.
Nació de la sección 40, pero no es la sección 40, sino un grupúsculo
oportunista, arbitrario y violador de la legalidad.
La
AED vino al mundo con una supuesta ideología democrática que busca proteger la
educación y defender los derechos laborales de los maestros. Pero en realidad
es un grupo de choque para enfrentarse al gobierno, que camina separada a la
dirigencia institucionalmente reconocida y está adherida a la CNTE desde
octubre de 2013, en el marco de las movilizaciones contra la reforma educativa.
Si
la gran mayoría de la disidencia magisterial decidió terminar con la ola de
crímenes y volver a clases, ¿por qué los maestros de la AED siguen con la
violencia y el vandalismo? Al parecer porque los líderes de la CNTE, como Pedro
Gómez Bámaca, Adelfo Gómez, Alberto Mirón y Manuel de Jesús Mendoza Vázquez, los
dejaron fuera de las negociaciones con el gobierno federal. O sea, fueron
traicionados y no les tocó su tajada del pastel.
Cuando
se decidió terminar con el plantón, Armando Falconi Borraz fue el primero en
oponerse. ¿Por qué lo hizo si se presumió habían logrado impedir la aplicación
de la reforma educativa en la entidad, becas y plazas en automático para los
normalistas, una bolsa de 150 millones de pesos para la mejora de las escuelas,
frenar la evaluación docente y otros beneficios? Porque nunca hubo tal acuerdo.
Solamente pactos bajo la mesa con los principales líderes de la CNTE, y en esas
no estuvo incluido Falconi Borraz.
Por
eso es que Armando Falconi y la AED arremete contra las instituciones, contra
funcionarios, contra los maestros que cumplieron con la ley actual. Porque
quiere recuperar sus privilegios. No es por defender la educación ni los
derechos laborales, es por las ganancias económicas y el capital político que
puede obtener.
De
ahí el interés de Armando Falconi y de los docentes que dirigen a los normalistas
de continuar con la violencia, el vandalismo y las violaciones al Estado de
Derecho. Nada más que esta vez están solos.
¿Y
EL CASTIGO?
Tiene
mérito el trabajo que están haciendo las autoridades estatales de hacer valer
las leyes de educación, porque el interés de unos cuantos no puede estar por
encima del de los demás, en este caso del de los niños y jóvenes que se merecen
una educación de calidad, impartida sólo por los mejores educadores.
Chiapas
no puede ser un caso especial en la aplicación de la reforma educativa y en la
observancia de la ley. No se tiene por qué privilegiar a pandilleros con plazas
automáticas cuando no se conocen sus aptitudes docentes. Y tampoco negociar con
los maestros liderados por Falconi Borraz porque ¿qué puede negociar el
gobierno con salvajes?
El
estado y la federación deben tomar cartas en el asunto, y tanto los docentes
como los normalistas tienen que ser castigados porque son criminales que dañan
la paz social y la imagen del estado. De no hacerlo pronto veremos a otros
vándalos escondidos detrás de una máscara haciendo con Chiapas lo que se les venga
en gana. Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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