Solo era cuestión de tiempo para
que el Partido Revolucionario Institucional volviera a impresionarnos, como lo
hizo hace un par de domingos reuniendo a más de 40 mil priistas en una plaza en
Comitán de Domínguez sólo para darle la bienvenida a su líder Enrique Ochoa
Reza. Y lo hizo como en su mejor época: con ostentación, rompiendo los
pronósticos, alardeando de su poder y con majestuosidad.
No es una idea romántica pensar
que el PRI vuelva a ser el protagonista principal en las próximas elecciones;
tampoco lo es creer que lo volvamos a ver como el partido con mayor
representación en el Congreso local y con el control en un gran número de
alcaldías. No podemos ignorar que tiene muchas probabilidades de recuperar la
gubernatura del estado en el 2018 y esta vez con un candidato salido de la
mismísima cantera priista, como Roberto Albores Gleason, el artífice de la
redención del PRI.
LOS
LIDERAZGOS
Me impresionó bastante ver esta
desbordante demostración de galanura porque a pesar de los deseos de muchos
–priistas incluidos- que ya quieren ver al PRI en la tumba, se mandó el mensaje
de que está más vivo que nunca. También me impresionó porque más allá de lo que
sucede en otros estados del país donde el partido ha sido envuelto nuevamente
en escándalos de corrupción (caso Veracruz y Javier Duarte, por ejemplo), el
PRI en Chiapas parece ser que es un plato que se cocina aparte.
Sin embargo, hace unas dos
décadas un panorama como el de hoy en el que el Tricolor es el enemigo a vencer, estaría solo en la imaginación de
un demente. El partido de Plutarco Elías Calles a lo único que podía aspirar en
esos años era a la supervivencia, a conseguir votos para conservar su registro
como agrupación política.
El partido cayó en una
profunda crisis de valores que lo despojó de la compañía del pueblo. Los
abusos, los fraudes, los crímenes de Estado, los discursos demagógicos, la
actuación lamentable en el desempeño de los cargos gubernamentales y el cinismo
de creer que el PRI permanecería en el poder hasta el año tres mil (Manuel
Bartlett dixit), fueron los principales motivos que lo llevaron al fracaso.
Pero el PRI no es malo, fueron sus
líderes los que se encargaron de desprestigiarlo.
En caída libre el tricolor en
Chiapas perdió poco más de 200 mil votos, pasó de gobernar 71 municipios a sólo
29 entre los años 2001 y 2012. Los culpables de este debacle fueron Sami David
David, Andrés Carballo Bustamante, Arely Madrid Tovilla, Aquiles Espinosa
García y Sergio Lobato, que en su locura y megalomanía agrandaron la
catástrofe.
Sami David David, político chic
de la época de los dinosaurios, fue impuesto en la presidencia estatal del PRI por
Roberto Madrazo Pintado, entonces líder nacional, el 10 de febrero de 2003.
Sami David llegó para reparar el
desastre ocasionado por Aquiles Espinosa García, a poner orden y unificar al
priismo ya bastante fragmentado. Falló. Frustrado por la derrota ante Pablo
Salazar Mendiguchía se dedicó a gobernar para la élite partidista, obedeciendo
órdenes de la dirigencia nacional, despreciando a los cuadros bajos -¿o
pobres?- de la militancia y hacer que la caída del PRI fuera más dolorosa.
En las elecciones de 2003, Sami
David sepultó al priismo al elegir a candidatos torpes, sin carisma, soberbios
y sin una pizca de inteligencia para llegar al ánimo de una sociedad hastiada
del PRI.
Siendo diputada federal por
enésima vez, Arely Madrid Tovilla asume el liderazgo del organismo con 3 mil
265 votos, muy por encima de su contrincante Julián Nazar Morales que obtuvo
mil 603 votos. Pero… esto no es verdad.
Si hay alguien que se ha
beneficiado en serio con el PRI esa es Arely Madrid, que ha sido cinco veces
diputada federal, una vez diputada local y senadora, siempre bajo la figura
plurinominal. A pesar de la inmensa fortuna que le ha dado el organismo, nunca
ha dudado en traicionarlo.
Un mes antes de las elecciones del
2006, Arely Madrid citó en su casa a todos sus operadores políticos para darles
la consigna de lograr el mayor número de votos
priistas para el candidato del PRD, Juan Sabines Guerrero. Y como en la
política no hay amigos sino intereses, Madrid Tovilla traicionó a su compañero
José Antonio Aguilar Bodegas que acabó aplastado por Sabines.
Traicionar al PRI le fue muy
provechoso. Llegado el año 2007, Juan Sabines impulsó a Arely Madrid como
presidenta estatal y, en el 2012, la hizo diputada federal. Pero en las
elecciones intermedias los resultados de Madrid Tovilla fueron terribles,
entregó más alcaldías a la oposición y fue acusada de vender las candidaturas
hasta en 10 millones de pesos.
LA
NUEVA ERA
Roberto Albores Gleason es de la
clase política joven que acompañó a Enrique Peña Nieto a lo largo del camino a
la presidencia. El 9 de agosto de 2011, es elegido dirigente estatal del PRI con
el voto de 8 mil priistas, y contó con el apoyo de todos los sectores,
organizaciones y presidentes municipales del PRI. Y, contrario a las predicciones
de los opositores, logra excelentes resultados en las elecciones de 2012.
Ese año para el priismo fue
excepcional: 600 mil almas acudieron a las urnas ese histórico 1 de julio. El PRI de Albores pasó de gobernar el
20% al 45% de la población chiapaneca, es decir, ganó 43 alcaldías, 16
diputaciones, 2 senadurías y la gubernatura en alianza con el Partido Verde
Ecologista de México. Además, colocó a Chiapas dentro de las cinco entidades con
mayor votación a favor del presidente Peña Nieto.
Él se convierte en senador de la
República con un millón 33 mil 974 votos.
En el 2015, estando otro partido
en el poder, Roberto Albores mantuvo el liderazgo al obtener 432 mil 562 votos
y ganar 36 presidencias municipales y 17 diputaciones locales.
En la actualidad, el PRI
es un partido evidentemente distinto. Aunque aún le falta mucho para ser una agrupación
política perfecta, en la era de Gleason ha alcanzado ir más allá de lo acostumbrado,
logrando la unidad de la militancia, la confianza en el liderazgo y destruyendo
las viejas formas de hacer política. Consiguió reconciliar al partido con la
sociedad.
¿GOBERNADOR?
Hoy Roberto Albores Jr. tiene 37 años de edad
y está convertido en un fenómeno político. Tiene carisma. Se relaciona
fácilmente con la gente de quienes aprende a ser un mejor servidor público y
aun un mejor ser humano.
Sus buenos resultados en su paso por el PRI
dicen de él que no es un político improvisado, sino un talentoso en el arte de
gobernar, atado a una tradición que se fortalece con el paso de los años, con
una herencia de casta, con vocación para servir a su pueblo y su partido.
Reflexionando un poco caeremos en la cuenta
de que lo que pasó en Comitán no es un mensaje solo para el priismo, porque no nada
más habla de la reivindicación del PRI, sino es un mensaje para todos los
chiapanecos, de un joven que brilla con luz propia, de propuesta y compromiso, que
podría cambiar la historia de Chiapas en el 2018.
¿Será gobernador? Ya lo veremos.
PARA MAGDALENA
¿SABE QUIÉN
ES Roberto Serrano Altamirano? Es
el delegado de la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas, pero dicen que es
más fácil encontrarlo en un antro que en sus oficinas. Como todo sabinista que
fue, que ha sido, que será, está acostumbrado al placer, a darse pellizcos con
el dios Baco, no a tratar con los indígenas, menos con sus problemas. Abundaremos…
¿QUÉ PASÓ con el caso Caña Hueca? Al parecer es otro asunto que mancha al
alcalde Fernando Castellanos Cal y Mayor. Ya le diré por qué… Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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