CNTE: LOS NIÑOS SON LOS QUE MENOS IMPORTAN

  
Después de ciento doce días de paro laboral no podemos sino afirmar que lo que menos les importa a los maestros de la CNTE son los niños y la educación de estos. De lo contrario, ya hubieran vuelto a clases desde el pasado 22 de agosto y abandonado la absurda, deprimente y estúpida lucha contra la Reforma Educativa que parece no los llevará a ningún lado, sino solo a la ruina sistémica del movimiento que nació muerto por falta de argumentos y causas sustentadas en la verdad.

Tomemos en cuenta que el asunto de la CNTE viene del descontento de la reforma que les quita los privilegios y el poder sobre el magisterio, sobre las plazas y sobre los miles de millones de pesos que el Estado designa al sector educativo. No olvidemos que antes era el sindicato el que decidía todo, desde el otorgamiento de una comisión hasta los incrementos salariales o la designación de plazas, y por eso es que están tan enojados.

Lo que realmente quiere la disidencia magisterial no es defender la educación pública de los millones de niños a los que dejaron sin clases, tampoco defender los derechos de los docentes que son parte de las conquistas sindicales y que nunca fueron trastocados por las modificaciones a la Ley de Educación, y ni siquiera abrogar dicha reforma educativa, sino quieren que les regresen el control de los recursos. ¿Por qué?

En primer lugar, si esto se tratara de un genuino conflicto educativo desde hace tiempo se hubiera resuelto en las mesas de negociación, tomando los acuerdos que interesaran a ambas partes (magisterio y gobierno) para terminar con las hostilidades, o bien, corrigiendo el proceso pero sin alterar ninguno de los puntos fundamentales de la reforma que busca entre otras cosas elevar el nivel escolar de los niños y jóvenes de México. Pero no es así.

En todo este tiempo vimos que lo que mueve a la CNTE no es la privatización de la educación, ni que se dejen de proveer los libros de texto gratuitos, ni la pérdida de los empleos, ni el modelo educativo propuesto por Aurelio Nuño, ni la falta de atención en los programas de estudio, porque para empezar estas son mentiras inventadas por los líderes para mantener a los educadores en contra del gobierno y nutriendo el movimiento, y tampoco la mueve la evaluación: es el dinero.

Y por eso mismo convirtió lo que muchos creían -o creen aún- como conflicto educativo en un evidente conflicto político donde tanto los maestros como las autoridades se han enfrascado en una lucha de fuerzas donde nadie quiere ceder ni un milímetro del poder. El gobierno está empeñado en hacer realidad la reforma –y está en lo correcto porque así se lo exige la ley- y la CNTE en recuperar sus prebendas económicas y sus participaciones políticas. ¿No me cree?

Veámoslo de este modo: ¿Cómo es posible que un maestro rural en Chiapas haya ganado en sólo un trimestre una cantidad igual a los 75 mil 427.19 pesos, es decir, 25 mil 142.39 pesos mensuales y sin haber dado clases, cuando el salario promedio ronda entre los 8 y nueve mil pesos? Adelfo Alejandro Gómez, líder de la Sección 7 de la CNTE y principal promotor de la revuelta en Chiapas, es ese maestro que sin título profesional gana dicho sueldo.

Ahora, con la entrada de la reforma, Adelfo Gómez, Pedro Gómez Bámaca, Rubén Núñez, Francisco Villalobos, Aciel Sibaja, José Elías Sánchez y María del Carmen López, entre otros dirigentes de la mafiosa CNTE, dejarán de percibir esos mega sueldos y, además, tendrán que trabajar por ellos, como lo hace cualquier profesor. Esto sin contar las ganancias que obtenían con la venta de las plazas, la injerencia en los recursos del gobierno a la educación en los estados y los demás beneficios gremiales.

¿Sigue creyendo que esta lucha es por la educación de sus hijos?

Lo que la CNTE ha hecho en estos meses, traficando con la educación, personajes como Amadeo Espinosa Ramos, Abundio Peregrino García, Julio Peralta Esteva, Hugo Robledo Gordillo, Jorge Pérez Pérez, Julio César Chamé Martínez, David Aguilar Solís, Sonia Catalina Álvarez, Neftalí Flores Archila lo hicieron en su momento para enriquecerse y llenar sus cuentas bancarias, sino por qué cree que hay tantos maestros adinerados.

Pero, ¿y los niños qué?

LA DOBLE MORAL E HIPOCRESÍA

Muchos han comparado las acciones de la CNTE con las del Estado Islámico, y parece que no están equivocados. Ambos son igual de criminales. Son antidemocráticos, irracionales, arbitrarios, sectarios, violentos, sanguinarios, fanáticos y retrógrados. Y ambos utilizan a los niños para llevar a cabo sus planes.

Dicen los radicales que todo en este enfrentamiento con el gobierno lo hacen por nosotros, sobre todo por la niñez que es la más indefensa. Pero en la realidad, al abandonar las escuelas, al alargar el paro de labores, al negar el inicio de clases y al hacer todo lo que tienen a la mano con tal de lograr sus deleznables objetivos, aunque eso sea vandalismo y guerrilla urbana, va en contra de las leyes, de los derechos humanos y de esa niñez que dicen proteger pero a la que están condenando a la ignorancia y la miseria.

Si el Estado Islámico adiestra a cientos de niños a los que llama cachorros del Califato para realizar sus misiones terroristas y de combate, con pleno consentimiento de los padres de estos menores, la CNTE hace lo propio con los niños de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán a los que lanzan a las calles a marchar, a culpar al gobierno por no tener clases, a declararse a gritos a favor de la disidencia y en contra del Estado y la reforma educativa.

En los meses pasados, desde junio a la fecha, centenas de niños –algunos en edad preescolar- han sido obligados a marchar por los educadores, ejemplo de ello es lo sucedido en una escuela primaria de Oaxaca donde citaron a los niños disque para darles clases, pero la verdad es que los querían para que salieran con ellos a marchar a las calles. O lo ocurrido en una secundaria de Guerrero donde los profesores amenazaron a sus alumnos con quitarles puntos de su calificación si no salían a protestar.

Es aberrante ver el espectáculo donde niños con pancartas colgadas en el cuello con lemas de “Yo apoyo a mi maestro/Maestro, no te rindas sabemos que lo haces por nosotros/No a la evaluación/Exigimos respeto a los maestros/etcétera”, son utilizados como carne de cañón, escudos e instrumentos de presión en un conflicto que es de adultos solamente. Y aquí ¿dónde está la indignación de las ONG´S nacionales e internacionales? ¿Por qué no intervienen las organizaciones defensoras de los derechos humanos y las sociedades protectoras de la niñez?

Y, obviamente, los niños no saben ni entienden nada de lo que están diciendo.

Por otro lado, la CNTE dice estar en contra del gobierno pero bien que cobra en el gobierno, como Pedro Gómez Bámaca que ubicó a su hijo Luis Ramón Gómez Cerqueda en una sub-jefatura jurídica de la educación primaria federal, donde además el puesto fue creado porque no existía. Su oficio de comisión es el SE/SEF/DEP/SP/03272 y por el cual nunca presentó examen de oposición y carece de perfil docente. Aunado a este tiene otro cargo en la Procuraduría Federal del Consumidor.

¿Habrá doble moral en todo esto?

¿QUÉ HACER?

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es el frente o la agrupación de izquierda más radical, poderosa y millonaria en el país, y por el solo número de personas que la integran representa un fuerte capital político para los partidos como MORENA que se la imaginan como miles de votos en las urnas. Y Andrés Manuel López Obrador lo sabe muy bien.

Así que la apuesta de la CNTE, AMLO y los grupos guerrilleros que acompañan el movimiento es regresarnos al pasado, no es casualidad que Chiapas, Guerrero y Oaxaca siempre sean los estados con el peor nivel de desarrollo y los últimos lugares en aprovechamiento escolar.

El quid del asunto es ¿qué hacer para acabar con la violencia, el abuso, la violación a los derechos de los niños de recibir una educación de calidad y las millonarias pérdidas económicas que está generando la problemática de la CNTE en los estados? Lo cierto es que el gobierno de Peña Nieto tiene que atender el reclamo social donde padres de familia y maestros que no simpatizan con la lucha magisterial de la coordinadora exigen el regreso a clases y el despido de los docentes faltistas.

Es mentira que la sociedad en general está apoyando el movimiento, también lo es eso de que la sociedad aprueba los métodos de manifestarse. La verdad es que los padres ya reclamaron por la inacción del gobierno y están abriendo las escuelas y demandando a los de la coordinadora que ya inicien el ciclo escolar. La verdad es que en este país no podemos seguir tolerando movimientos que quieren condenarnos al subdesarrollo.

Así es que por el momento no se atisba otra salida al conflicto que la presión social al gobierno para que actúe apegado a la legalidad, y todos debemos sumarnos al reclamo para no permitir que los trogloditas de la CNTE, que han demostrado su desprecio por los niños, niñas y jóvenes, eduquen a nuestros hijos en medio de esta lucha que lo único que busca es recuperar los privilegios de unos cuantos.

Repito la pregunta: ¿Y los niños qué? Ellos no tienen ninguna culpa. Au Revoir.

@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com

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