Muchos
han dicho que Enrique Ochoa Reza es en este momento el hombre fuerte del
presidente Enrique Peña Nieto; otros, que es el representante de cierto grupo
en el poder, y algunos más –tal vez por envidia- lo han calificado de
tecnócrata. Pero lo cierto es que los que han estado cerca de él, trabajando a
su lado, dicen que es un líder inteligente y eficiente, un hombre que puede ser
a la vez disciplinado y carismático, que gusta de ponerse metas y que es capaz
de lograr cosas importantes en el ámbito profesional.
Son
éstas en verdad opiniones dispares reunidas en una sola persona, quien es a
partir del 12 de julio de 2016 el nuevo dirigente del Partido Revolucionario
Institucional.
Enrique
Ochoa nació en la ciudad de Morelia, Michoacán, tiene 43 años de edad, es
abogado, economista, autor de libros y catedrático en la Universidad Nacional Autónoma
de México. En la Universidad de Columbia, en Nueva York, estudió dos maestrías
y un doctorado en Ciencia Política.
Nunca ha sido
diputado local ni federal y tampoco senador de la República. Tal vez por eso
para muchos su nombre les sea un poco desconocido, pues su labor casi siempre
ha estado en el servicio público, intercalando de tiempo en tiempo entre la
escritura de ensayos de economía o de Derecho que son temas que le apasionan, o
bien, desempeñándose en la docencia, participando en agrupaciones
internacionales de comercio o académicas.
En el año
2013, publica un libro en complicidad con el Premio Nobel de Economía Joseph
Stiglitz, quien años atrás también fuera su mentor, y redacta parte sustancial
de la Reforma Educativa. Ochoa Reza es, además, quien diseñó e impulsó la
Reforma Energética siendo Subsecretario de Hidrocarburos dentro de la
Secretaría de Energía.
Antes de ser
elegido para presidir al PRI ostentó la Dirección General de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE). Ahí, con la encomienda que le había entregado el
propio presidente, afrontó con entusiasmo el reto y trazó las estrategias que
hicieron evolucionar a la CFE, convirtiéndola en una de las industrias más
importantes y competitivas del mercado energético en toda América Latina, y
operó los cambios necesarios en todo el sector eléctrico del país que son sin
duda los más exitosos hasta ahora en la reforma.
Como
podemos darnos cuenta no es el perfil de Enrique Ochoa el que hemos estado acostumbrados
a ver en todo líder de partido, pero es a todas luces un gran perfil. Eso no
podemos ponerlo en tela de juicio.
Sin embargo, a
pesar del nivel intelectual de Ochoa y de los buenos resultados que ha tenido
en el servicio público su designación fue duramente cuestionada por algunos
cuadros partidistas, que suelen ser los de siempre, los dinosaurios que se
niegan a cambiar sus formas de hacer política y a entender que éstas ya no
tienen cabida en la sociedad y que ya no sirven para solventar las necesidades mínimas
del México actual.
Lo
acusan de ser un inexperto en lo que a política se refiere, cuando de sobra
saben que no es ajeno al ejercicio político y al partido, del que es militante
activo desde el año 1991 sirviendo como Asesor en la Coordinación General del
CEN, como Consejero Político Nacional en los periodos 2005-2006 y 2013-2016,
entre otras responsabilidades partidistas.
Además, en el
año 1997 fue consejero electoral en el IFE y Director del Centro de
Capacitación Judicial Electoral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, donde incluso ha ejercido en otras áreas durante los años 2007 y
2011. A esto hay que sumarle que Ochoa siempre estuvo en cargos significativos
dentro del equipo de transición del presidente de México, cabildeando,
organizando y haciendo política de alto nivel.
Los
que hoy acusan de novato a Ochoa son los mismos que le apostaron a Manlio Fabio
Beltrones, el priista de antaño que con toda y su experiencia fue aplastado por
el joven político Ricardo Anaya (dirigente nacional del PAN) que le demostró en
las urnas que ya nadie quiere saber de ese priismo, corrupto, desleal y
tramposo.
Tan es así que
en las elecciones del pasado 05 de junio la gente no votó por el PAN, ni por el
PRD, ni por MORENA, sino en contra del viejo PRI que a muchos ya tiene cansado.
Fue esa
derrota el mensaje más claro de que para que el partido tricolor vuelva a la
senda del triunfo necesita de una transformación profunda y que esa
transformación implicaba una variación en el perfil del dirigente, y ese es el
de Enrique Ochoa que sin duda es el elemento de confianza y el que mejores
rendimientos le ha dado al gobierno peñista.
Más allá de lo
que se comente, el PRI hizo lo correcto al elegir a alguien como Ochoa Reza
para asumir los desafíos del partido, desde luego, nada sencillos. Pero de
entrada sabemos que tiene la aptitud y la actitud para hacerlo, y que es el
dirigente que después de largos años volvió a reunir el respaldo de los tres sectores
del partido: el campesino, obrero y popular.
En Chiapas, el
senador Roberto Albores Gleason, líder estatal del PRI, días antes de la
designación manifestó mediante una carta su apoyo total al Dr. Enrique Ochoa
para dirigir al organismo, diciendo que “es Ochoa Reza un hombre de resultados,
un priista de gran capacidad, entusiasmo y de comprobada honestidad que sabrá
superar los retos que tiene el instituto en estos momentos”.
Por su parte,
el diputado Hugo Mauricio Pérez Anzueto expresó que el nuevo liderazgo nacional
le caerá muy bien a la institución “porque es el momento de renovar a nuestro
partido, desde nuevas ideas, y resaltar los liderazgos que han trabajado para
el PRI. En Chiapas lo recibiremos con los brazos abiertos y con proyectos
encaminados a fortalecer la militancia y enfocados a resolver los problemas
actuales de los ciudadanos. A Enrique Ochoa le demostramos nuestro respaldo
antes y ahora se lo demostraremos con acciones y unidad”, dijo.
Hay que
entender que la llegada de Ochoa Reza es el inicio de un proceso de oxigenación
estructural, de una asepsia impostergable, del trabajo político que buscará
volver a conquistar la confianza de la gente como lo hizo en el año 2012, con propuesta
y un proyecto construido con las bases y con la participación ciudadana, con
tal de consolidarse como el partido fuerte en las elecciones del próximo año pero
sobre todo en las del 2018, la madre de todas las batallas.
Durante los
siguientes meses veremos que la maniobra política del presidente Peña Nieto fue
la adecuada, pero por lo pronto quien quiera minusvalorar la oferta de Enrique
Ochoa al PRI está equivocado, porque naturalmente no lo conoce.
PARA
MAGDALENA
EL
CINISMO de los maestros de la CNTE no tiene
límites. El pasado viernes 15 de julio, en todo Chiapas, fue clausurado el
periodo escolar 2015-2016 sin reponer los dos meses de clases perdidas por las
protestas contra la Reforma Educativa. Podrá mi siguiente comentario coquetear con
el absurdo, pero eso de dejar a los niños sin clases –sobre todo en este estado
que cuenta con el peor rendimiento escolar a nivel nacional- debería ser
tipificado como delito, sancionado con 151 años de cárcel y sin derecho a
fianza. Esto para darles un escarmiento a esos vándalos maestros que saben
blandir mejor un garrote o un tubo en contra de un pobre policía, que un gis
sobre el pizarrón… ME CUENTA MI PRIMA
MAGDALENA que el rector Carlos Eugenio Ruiz Hernández tiene un oficio que
muy pocos conocen, el de dramaturgo a la antigüita. También me dijo que muy
pronto publicará su primera comedia, Aquí
nomás esperando mi segundo aire. Créanme que muchos la esperaremos con
ansias, sobre todo la comunidad universitaria que ya tiene en aguardando casi
dos años que el vetusto galeno se ponga a trabajar. Ya veremos… Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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