En
el fútbol hay empates que consagran a un técnico, como aquel donde la selección
mexicana logró la igualada ante Holanda en el Mundial de Francia 1998, que con
un equipo más limitado que el holandés, Manuel Lapuente hizo los cambios
correctos para obtener un punto de oro que le dio el pase a octavos de final.
¿Pero
qué podemos decir del director técnico cuando su equipo es aplastado por sus
errores y egocentrismo? ¿Qué explicación técnica le podemos dar al 7-0 que le
propinó la selección de Chile a la de México? La mejor que escuché proviene precisamente
de Manuel Lapuente, la misma noche de la derrota: “el técnico Osorio salió con
una media cancha débil y con un cuadro que no había jugado junto nunca en las
últimas semanas”.
Juan
Carlos Osorio hizo mal la estrategia por no haber medido bien las fortalezas de
la defensa y media cancha chilena. Salió con un equipo frágil al poner tres
delanteros y no cuatro medios que le dieran movilidad al grupo y proveyera de
balones a los atacantes, y cuando vio que las cosas no funcionaban, en lugar de
corregir y cubrir los espacios, lo repitió al meter otros dos delanteros en vez
de dos medios de contención.
Por
la soberbia de Osorio es que ganó Chile. Esta vez no fueron los jugadores los
que perdieron, sino fue Osorio el que no les ayudó a ganar porque en dos
ocasiones desestimó a los chilenos: con la alineación del primer tiempo y con
los inútiles cambios del segundo.
Un
aficionado serio del fútbol, como somos los mexicanos, no teme más en un
entrenador que el ánimo por experimentar, armando alineaciones sorprendentes, poniendo
jugadores fuera de su posición habitual y pensando las estrategias sobre la
marcha del partido. A eso le apostó Osorio el humillante sábado 18 de junio.
¡Oh, las ideotas creativas!
Y
los resultados del experimento desgraciadamente fueron los esperados: el
técnico colombiano en lugar de pensar cómo hacer jugar mejor al equipo que
tiene, intentó ganar un juego importante inventando un equipo que no tiene y al
final todos terminaron sin saber a qué juegan.
TECNICO
DE LA MEDIANÍA
Lo
que a mí me parece proverbialmente increíble es que Juan Carlos Osorio no haya
venido ante el público con su renuncia en la mano después del gran fracaso que
fue su dirección técnica frente a los siete goles de Chile y los ninguno de
México.
Ahora,
¿en qué estarían pensando los directivos de la Federación que a cambio de
pedirle la renuncia a Osorio como un
mínimo lenitivo contra el mal sabor de boca que deja su rotundo fiasco,
decidieron ratificarlo en el puesto con miras al Mundial de Rusia 2018?
Y
así fue como lo justificó Guillermo Cantú, secretario general de la FEMEXFUT:
“La derrota ante Chile nos lleva a evaluar la forma y el fondo porque todos
quedamos a deber, pero nos ayuda a reflexionar, reconocer y corregir los
errores. Eliminar todo sería fácil, pero hemos decidido continuar con el
proyecto”.
La
razón se fue de vacaciones. ¿Reflexionar qué? ¡Por Dios! ¿Evaluar la forma y el
fondo de qué? ¡Por favor! Si sólo estamos hablando de echar a la calle al
técnico de la selección de fútbol por inepto, no de entender por qué los libros
de Paulo Coelho se venden tanto sin son incultos y de mal gusto.
¿En
qué fiarse para decir que bajo el mando de Osorio se ganarán los próximos
partidos contra El Salvador y Honduras, ya no digamos lograr la calificación al
Mundial que ya es mucho pedir?
Lo
cierto es que Juan Carlos Osorio llegó a México sin el mínimo consenso de
respeto por sus dotes técnicas, y a todos nos sorprendió su contratación al
saber que en su único paso por el fútbol mexicano su desempeño fue catastrófico,
perdiendo siete de los once partidos con el Puebla, en el torneo Clausura 2012,
y terminando en la penúltima posición de la tabla general.
Antes
de eso, ya con licencia de director técnico, había conseguido un quinto y un
cuarto lugar con los Millonarios de Bogotá, en el 2006 y 2007, en su natal
Colombia.
De
ahí migró a Estados Unidos y tuvo un desempeño regular con el Chicago Fire,
llevándolo hasta las semifinales de la Conferencia del Este. Y esto fue
suficiente para abandonar el club y contratarse con el Red Bull New York,
equipo con el que gana el campeonato de la Conferencia del Oeste y disputa la
final de la MLS. Pero es renunciado en agosto de 2009 por malos resultados.
En
el 2010, con el Once Caldas gana su primer título en el fútbol colombiano. Y en
el 2011, vuelve a jugar por el campeonato pero es derrotado en la final en la
serie de penales contra Junior de Barranquilla. En el torneo siguiente es
despedido otra vez por malísimos resultados. Así fue como meses después llegó
al Puebla, en el 2012, y esta triste historia la sabemos todos.
Luego,
dirige al Atlético Nacional por cuatro años, desde el 03 de mayo de 2012 hasta
los primeros días de 2015. Ahí consigue seis títulos. El último equipo que
dirigió antes de la selección mexicana fue el São Paulo de Brasil, equipo que
capitaneó en 28 partidos pero con más penas que glorias.
Podemos
darnos cuenta que Osorio es un gran técnico pero de la localidad, un entrenador
muy mediano, porque sus mayores logros provienen de su lugar de origen y no del
extranjero, no del fútbol europeo que se considera el mejor del mundo. Y esos
éxitos rescatables fueron en una buena racha, y todos sabemos que una buena
racha la tiene cualquiera, hasta el panadero del barrio.
De
tal suerte, las esperanzas de que haga volver al equipo verde por la senda del
triunfo son escasas.
EL
CINISMO
“¿Quieres
seguir vendiendo agua con azúcar o quieres cambiar la historia del mundo?”, le
preguntó Steve Jobs al director de PEPSI. Y la selección mexicana ha estado por
mucho tiempo en manos de vendedores de agua con azúcar. Juan Carlos Osorio es
uno de ellos.
Ignoramos
hasta dónde va a llegar con sus estrategias estrambóticas, pero el hecho
inmediato es que su ratificación en el TRI no fue bien recibida por la
fanaticada. Y los pronósticos que los expertos dieron para el equipo nacional
apuntan a muchos días más de humillación.
Si
la continuidad de Osorio lo aplicamos a la política podríamos darnos cuenta que
las razones de que vivamos siempre en el mal humor social, es que en México ninguna
persona importante renuncia por el hecho de rendir malas cuentas.
Una
renuncia a tiempo no le quita a nadie el peso del fracaso, pero sin duda mejora
el ánimo de la sociedad y la imagen del renunciante, al mismo tiempo que éste
no queda marcado por el cinismo de seguir en el puesto como si nada hubiera
pasado.
En
este punto, Osorio será ese técnico mediocre que con cinismo alargará su
fracaso para deshonra de los mexicanos.
PARA
MAGDALENA
EN
LAS PRÓXIMAS semanas se estará renovando la
dirigencia del PRI en Chiapas. Ya varios han levantado la mano para relevar al
talentoso senador Roberto Albores Gleason, que durante las elecciones del 2012
y 2015 hizo que el viejo partido recobrara su grandeza. Como en los tiempos de
antaño, mares de personas salieron convencidos a votar nuevamente por el PRI,
por el partido de sus amores. Sin duda de ningún género, Albores Gleason hizo que
la gente volviera a creer en la política. Por eso son los buenos resultados del
partido. Y el trabajo legislativo que hace en la Cámara de Senadores ha sido
vital para el desarrollo de varios sectores de la sociedad chiapaneca y para la
credibilidad de la clase gobernante. ¿Lo veremos en la boleta para el 2018?
Seguramente sí. Caso contrario sería un error… EL MAGISTERIO DISIDENTE anunció que los bloqueos serán permanentes.
¿Estarán conscientes los maestros de los daños que están causando? Lo dudo
mucho. Los empresarios ya mostraron su enojo al pedirle al gobierno del estado
que utilice la fuerza pública para desalojarlos porque entre bloqueos, marchas,
saqueos y plantones están llevándolos a la quiebra. Tienen razón. Como también
la tienen las miles de personas que por culpa de los bloqueos están perdiendo
sus trabajos a los que no pueden llegar. A ellos sí que nos los corran porque
no se presenten a trabajar, pero a los demás qué. Eso no me parece justo. Los
maestros podrán hacer con su vida lo que les pegue su regalada gana, “están en
su derecho” –como ellos dicen-, pero a nosotros que ya nos dejen vivir en santa
paz… Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario