1.- La imagen que circuló en las redes
sociales el pasado lunes 16 de mayo de 2016, donde se ve a un profesor con sus
alumnos dando clases en la banqueta de la escuela primaria “Leona Vicario”, en
el estado de Oaxaca, es muestra fiel del desmoronamiento en el interior de la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y del viraje en el
entendimiento de los maestros sobre las causas reales de la lucha magisterial.
Con la
maniobra actual, la CNTE ha convertido su crisis de credibilidad en una crisis
institucional. La sociedad ya cansada del vandalismo de los maestros le retiró
el apoyo al movimiento y muchos docentes dejaron de engordar los intereses de
los líderes que se niegan a perder los privilegios para ir en la búsqueda de
mayores oportunidades individuales de desarrollo, esas que hoy les ofrece la
reforma educativa.
En Michoacán, menos
del 20 por ciento de los más de 9 mil 600 planteles educativos de la entidad
cerraron por el paro de maestros. En Guanajuato, otro estado donde figura la
CNTE, los maestros anunciaron que continuarán manifestando sus protestas en
contra de la reforma educativa, pero que lo harán sin llegar a la suspensión de
clases.
En el estado
de Guerrero, según reportes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la
Educación en Guerrero (CETEG), sólo cerraron 80 escuelas de educación primaria,
y son las que están ubicadas en zonas rurales y suburbanas del municipio de
Acapulco. Las 24 mil 143 escuelas restantes desarrollaron sus actividades con
normalidad.
En Chiapas, la
entidad con mayor regazo educativo del país y con un nivel académico de poco
más de sexto grado de primaria, el 95 por ciento de los planteles escolares
laboraron de manera habitual. Mientras el otro 5 por ciento se fue a paro de
labores.
En el zócalo
de la Ciudad de México, el plantón apenas llega a sumar un aproximando de
ochocientos profesores.
Así son los números
de la disidencia magisterial, con menos convocatoria y una merma en fuerzas
bastante significativa.
Por otro lado,
la encuesta BGC-Excélsior aplicada recientemente arroja los siguientes datos:
el 76 por ciento de la población mexicana desaprueba las movilizaciones y paros
laborales de los maestros; un 54 por ciento no simpatiza nada con la CNTE, a lo
que se agrega que un 28% simpatiza poco. Y mientras un 49% percibe que la lucha
se ha debilitado, 23 por ciento estima que se ha fortalecido.
El 51% de los
mexicanos encuestados aprueba la reforma, con la creencia de que como los
cambios son difíciles tomará un poco de tiempo ver los resultados y lograr una
educación de calidad. Y quienes piensan que la reforma no cambiará nada no
pasan de 20 por ciento. En cualquier caso, la opinión pública nacional en un
62% está en contra de que se revierta dicha reforma.
En el aspecto
central de las protestas (el miedo de los maestros a ser evaluados), el 79%
aprueba la instauración de evaluaciones periódicas y 52 por ciento apoya el
proceso mediante exámenes para el otorgamiento y asignación de plazas
magisteriales.
Con estos
números podemos darnos cuenta que la CNTE es un movimiento impopular entre la
sociedad que no aprueba sus formas de reclamo y que rechaza tajantemente su
demanda de tumbar la reforma educativa.
Después de ver
estos números no queda más que preguntar: ¿a qué le apuesta la CNTE? ¿Cómo
pretende ganarle la batalla al gobierno con una concurrencia tan mediocre, sin
el apoyo social y con falta de recursos económicos?
2.- Al parecer la
CNTE ha empezado a caminar hacia el fracaso. Lanzó un paro nacional en el peor
de sus momentos, cuando está más débil, cuando sus bases militantes que tiene
en sus frentes más sólidos en Oaxaca, Guerrero y Chiapas han abandonado sus
puestos.
Sin embargo,
es evidente que como en anteriores protestas le apostará al chantaje para
amedrentar al gobierno, buscará hacerse el mártir en cualquier momento de la
contienda. Aunque hoy las marchas y los mítines han sido pacíficos, es seguro
que al no ver la CNTE una respuesta favorable a sus execrables peticiones
volverá a usar la violencia para desatar un enfrentamiento con la fuerza
pública que le pueda dar frutos como unos cuantos maestros encarcelados,
golpeados y, en el mejor de los casos para los líderes, uno que otro muerto. Y
a esos lamentables resultados no dejará de sacarles provecho.
En otras
palabras: No lucha para ganar, porque no tiene los medios para lograrlo, lo que
espera es que el gobierno pierda. Buscará que Aurelio Nuño, Osorio Chong o el
mismo presidente Peña Nieto cometan algún error para arrinconarlos y negociar
prebendas políticas.
Y, también, no
podemos soslayar que aprovechará colgarse de los resultados electorales en los
estados donde habrá comicios este año.
Ahí, en el
estado de Oaxaca sobre todo, donde se elegirá gobernador, 42 diputados y 570 ayuntamientos,
hay dos escenarios posibles: el primero, amenazar con boicotear las elecciones
y, segundo, negociar el triunfo electoral con cualquiera de los participantes.
Pero para
lograr esto tiene la CNTE que aguantar el paro hasta el 05 de junio, situación
complicada ya que no cuenta con los recursos económicos de antaño y sin otro
respaldo más que el que le ofreció Andrés Manuel López Obrador y su partido
MORENA.
3.- Aurelio Nuño tiene en sus manos la
mejor de las armas para hacer valer la reforma y defender en todo caso el
Estado de Derecho, la ley. La misma con la que quitó el IEEPO (organismo que le
daba poder y financiaba las marchas del magisterio) a la CNTE el año anterior y
que la sección 22 controlaba desde el año 1992.
La
demanda social en estos momentos, y que será la mayor de las pruebas para Nuño
Mayer, es que sea aplicada la ley a todos los maestros en paro que el día de
hoy cumplen tres días consecutivos sin dar clases, causa por la que deberán
perder la plaza.
El
dirigente de la sección 22 de Oaxaca, Rubén Núñez Ginez, dijo lo siguiente el
domingo 15 de mayo: “La CNTE no teme ni a descuentos ni a despidos. Si se
atreven a despedir a los maestros que participamos en la jornada de lucha,
tendrán que separar de sus cargos de 80 mil a 200 mil docentes en todo el país
y será responsabilidad del titular de la SEP, Aurelio Nuño, explicarle al
pueblo de México cómo va a retomar el asunto de la educación”.
El
argumento es de risa. Para empezar las escuelas de Oaxaca están trabajando, de
igual manera la mayoría en Guerrero, Michoacán y Chiapas, donde tan sólo un
puñado de docentes está en el plantón. Y en el resto del país no se vislumbra,
ni vagamente, un paro nacional.
Como
el paro no es masivo la aplicación de la ley se facilita y los costos de
hacerlo son menores. Suplir a un pequeño grupo de maestros no es lo se dijera
un gran reto para las autoridades educativas, menos aun cuando ya fue lanzada
una convocatoria para una nueva etapa de evaluación docente en Michoacán.
El fracaso es
inminente. El movimiento ya está casi muerto. Y la última estocada que le
pondrá fin a esta facciosa organización de maestros es la de Aurelio Nuño Mayer,
administrando la ley. Porque, además, las instituciones jamás deben dejarse
amenazar por grupúsculos terroristas que, manejados por líderes corruptos, son
capaces de robar, saquear, secuestrar y matar.
En Chiapas no
hay que perder de vista lo que hacen los maestros de la sección 7 y del Bloque
Democrático que dirigen Adelfo Alejandro Gómez, Alberto Mirón y Pedro Gómez
Bámaca, que tienen amenazados a los maestros para que hoy estén plantados en el
zócalo de Tuxtla Gutiérrez y que lo único que buscan es no perder los
privilegios y seguir viviendo en la impudicia. Au Revoir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario