A
la protesta del viernes 15 de abril, en el estado de Chiapas, donde maestros se
enfrentaron a la policía, saquearon una tienda e incendiaron dos autos
oficiales y la alcaldía de San Cristóbal de las Casas, la Coordinadora Nacional
de Trabajadores de la Educación la calificó de exitosa. O sea, para la Cnte no
sólo es inconstitucional sancionar el vandalismo, sino que esos delitos –que
también vemos en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y en la Ciudad de México- deben
ser aplaudidos.
Al
afirmar la Cnte que la protesta fue exitosa nos está diciendo que el vandalismo
es libertad de expresión. Por lo tanto, son libertades y derechos el bloquear
calles, botear, destruir el patrimonio histórico, quemar con bombas molotov a
ciudadanos y policías, golpear con tubos, palos, cadenas y piedras, asaltar
tiendas de conveniencia, secuestrar, saquear y quemar camiones de mercancías y de
pasajeros, retener funcionarios públicos y canjearlos por criminales que
vandalizan y asaltan, humillar a los policías y golpearlos, quemar oficinas
públicas.
Según la Cnte es un
derecho el apoderarse de espacios públicos, robar gasolina, bloquear casetas de
cobro y sustraer el pago por peaje, intimidar a los automovilistas, obligar a
los maestros a sumarse a las marchas, golpear a reporteros, agredir a los
ciudadanos inconformes con las manifestaciones, defraudar la educación y a los
miles de niños a los que no dan clase los maestros, cobrar por dos, tres o
cuatro plazas magisteriales, apropiarse de los recursos financieros destinados
a la educación y crear una guerrilla
urbana para oponerse al gobierno.
Estos “derechos”
-dice la Cnte- debemos festejarlos aunque estén tipificados como “ataques a la
paz pública” por el artículo 369 del Código Penal para el Estado de Chiapas que
sanciona el vandalismo y la destrucción de la propiedad privada y pública. Y si
el salvajismo es un derecho, a la sazón, condenar a generaciones a la miseria, a
la desigualdad y a la ignorancia es libertad de expresión.
COMO
EN EL PASADO
Hablar
del magisterio en Chiapas es hablar de los daños a la educación. Por mucho
tiempo los enfrentamientos con el gobierno han sido muy lucrativos para las
dirigencias sindicales, que volvió a maestros pobres en políticos adinerados,
con ranchos, residencias, camionetas del año y con lugares para ellos en el
Congreso del Estado y para sus familiares.
Los
choques con el gobierno vienen desde la época de Carlos Jonguitud Barrios, ex
dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que utilizó
la fuerza del magisterio para acrecentar su poder y su fortuna, siempre
anteponiendo los intereses personales a los de la colectividad. Escondía el arribismo
detrás de una supuesta lucha en defensa de los derechos laborales de los
maestros.
La dirigencia de Carlos
Jonguitud se distinguió por ser huelguista. Y a través de esa práctica logró
que presidentes como Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de
la Madrid le otorgaran importantes prebendas políticas. Hasta que Carlos
Salinas de Gortari lo obligó a renunciar en medio de una protesta magisterial,
sustituyéndolo por la chiapaneca Elba Esther Gordillo Morales.
Así, mientras Carlos
Jonguitud acrecentaba su imperio despótico cada vez que los maestros salían a
marchar, el profesorado terminaba en las mismas, con sueldos de hambre y sin
ninguna garantía sobre sus derechos como trabajadores del estado. Pero nunca
los docentes perdieron el entusiasmo, siempre creyeron en las falsas esperanzas
que les dio Jonguitud, el líder de todas sus confianzas y de quien decían estar
dispuestos a acompañarlo hasta la mismísima tumba, y eso era más que suficiente
para seguir saliendo a protestar a las calles.
Es lo mismo que
sucede en nuestros días: los maestros sirven de recuas para hacer el trabajo
pesado, arriesgando el pellejo (coloquialmente dicho), entre tanto los
cabecillas los usan para sacar ventajas políticas con el gobierno y así puedan seguir
viviendo en la impudicia.
La
reforma educativa sin duda alguna afecta los intereses de los líderes
sindicales, como la venta de plazas, la herencia de las plazas, la asignación
de las comisiones por conveniencia o compadrazgos, cobrar los sueldos de
maestro sin trabajar y la utilidad política y económica que significa tener el
control sobre la vida de los maestros, por mencionar algunos.
De ahí viene la razón
básica que sostiene al movimiento: la dirigencia de la Cnte que se niega a
perder los privilegios de tener una legislación endeble.
Y por eso tanta
violencia porque lo que quieren Adelfo Alejandro Gómez, Pedro Gómez Bámaca y
Manuel de Jesús Mendoza Vázquez, principales promotores de la revuelta magisterial
en Chiapas, es hacernos volver al pasado.
No olvidemos que en la
administración anterior la cúpula sindical sacó beneficios de las amenazas y las
marchas. El subsecretario de gobierno, Nemesio Ponce Sánchez, les pagaba a los
líderes magisteriales para mantener las protestas y los plantones en paz. Se
rumora que el pago iba desde los quince hasta los cincuenta mil pesos mensuales.
Según el sapo era la pedrada.
¿ÉXITO?
A
eso que los maestros llaman “protesta exitosa” no es sino delincuencia e
impunidad.
De ninguna manera
podemos asegurar que haya éxito cuando desde el 2013, año en que iniciaron las
movilizaciones contra la reforma educativa, el gobierno federal no ha perdido
un solo milímetro de su territorio. Por el contrario, viene ganándole espacios importantes
al magisterio entre ellos la rectoría de la educación que por décadas estuvo en
poder del sindicato, asimismo, la elaboración de leyes secundarias, la creación
de instituciones para medir el impacto educativo en el país, la implementación de
mecanismos para la asignación de plazas, estímulos al desempeño y permanencia
en el trabajo, y la normativa laboral vigente.
Son
los maestros los que más han perdido en esta absurda lucha. Por los caprichos
de los líderes, los profesores perdieron respeto, dignidad y el valor como los
agentes de cambio que deberían ser. Hoy, ante la vista de la sociedad, no son
sino delincuentes con visa de impunidad.
Después del crimen
organizado, la Cnte es el conflicto más peligroso de México.
CAMBIO
DE ESTRATEGIA
Si
es el magisterio el que más batallas ha perdido en esta larga guerra, ¿porque
no cambiar la estrategia? ¿Por qué no mejor en lugar de organizarse para
vandalizar y ocasionar destrozos, se organizan para formar grupos de apoyo para
estudiar en qué estamos mal y en qué podemos mejorar? ¿O por qué no mejor en
lugar de seguirse oponiendo a la reforma educativa la acatan para pelear con el
gobierno pero dentro de sus propios terrenos?
Sería algo así como,
“Mira, gobierno, yo ya te cumplí y aprobé la evaluación docente. Así que te exijo que ahora mismo me cumplas todo
lo que me prometiste” o “Mira, gobierno, acaté todos los lineamientos, hice
todo lo que me pediste y la educación no
ha avanzado nada. Al contrario, hemos perdido tiempo y dinero en cosas que
resultaron inútiles. ¿Ahora qué hacemos?”.
Sólo así sabremos (con
resultados tangibles, con datos comprobables) quién fue el que siempre estuvo
mal, si los maestros al tachar de punitiva la reforma educativa o el gobierno
al querer imponer algo inservible. Sé que suena un poco ingenuo, pero estaremos
de acuerdo que es una alternativa que de momento acabaría con las olas de
violencia y el descontento social, y devolvería la paz que tanta falta nos hace.
También, con esto el
magisterio se daría cuenta qué clase de líderes son los que encabezan el
movimiento y qué es lo que en verdad los motiva, el no perder los privilegios
que les corta la reforma educativa o la mejora de la educación y la protección
de los derechos laborales del gremio. Los pondría a prueba. Así de fácil.
Sin embargo, de
seguir los maestros con los crímenes nos daremos por entendidos que se dejan
guiar por su propia ignorancia, manejados al antojo de un liderazgo que le
apuesta al chantaje, que busca martirizarse para recuperar el apoyo de la
sociedad y poner en mal al gobierno, que quiere más muertos en las
manifestaciones para lanzar esa frase triunfalista que le oímos decir a Adelfo
Gómez cuando murió víctima de sus compañeros el joven profesor David Gemayel
Ruiz: “Ahora sí ya chingamos”. Au Revoir.
@_MarioCaballero
Maldito lame huevos por personas como tú es que el país está como está
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