Después
de tantos abusos, no era para menos. El domingo 24 de abril, el pueblo tuxtleco
le declaró la guerra a la empresa recolectora de basura Proactiva, y para ello emprendió una intensa campaña de acopio de
firmas para exigir su salida de Tuxtla Gutiérrez.
Pero, ¿qué tan viable es terminar el
contrato con la empresa?
El
asunto de Proactiva es más complicado de lo que parece. Desde Juan Sabines
Guerrero, entonces presidente municipal, pasando por Rosario Pariente Gavito,
Jaime Valls Esponda, Yassir Vázquez Hernández y Samuel Toledo, el consorcio
español amarró una serie de beneficios contractuales que hoy le permiten
amenazar al gobierno y poner en riesgo la salud pública con plena impunidad.
Proactiva
Medio Ambiente, S.A. de C.V. llegó a Tuxtla el 11 de julio de 2006, y firmó con
Juan Sabines un convenio de prestación de servicios por poco más de 116 millones de dólares con una
duración de hasta 20 años a partir
de 2006.
En el contrato la
empresa se comprometía a brindar un servicio de calidad, con asistencia
tecnológica, de manera eficiente, oportuna y cuidando los recursos naturales de
la región. E incluía la recolección de los residuos sólidos municipales, el
barrido de calles, la construcción y operación de una planta de transferencia,
de una planta de reciclaje y de un nuevo relleno sanitario, además, del cierre
del viejo vertedero.
En
dicho contrato el gobierno municipal le concedió a Proactiva el relleno
sanitario de 40 hectáreas que colinda con el predio San Martín Mujular, que hoy
por la negligencia de la empresa las filtraciones de contaminantes en el lugar
están afectando los ríos, la flora, fauna y la vida humana.
Si
Sabines inundó a Proactiva de privilegios, dándole exclusividad y un convenio
multimillonario, Yassir Vázquez Hernández le pagó infames sumas de dinero que
no iban de acuerdo con lo convenido en un transparente acto de corrupción que nunca
fue denunciado, sumándose este fraude al que cometió con la obra “Que
viva el centro” en complicidad con su jefe Juan Sabines y Nemesio Ponce
Sánchez.
Se
presume que Vázquez Hernández hizo del tema de la basura un negocio jugoso del
que obtuvo importantes ventajas monetarias que lo sacaron de la mediocridad y la
miseria. Con los cuales pasó de ser un burócrata con sueldos de hambre a
excéntrico millonario con residencias en Cancún, Acapulco y en el Distrito
Federal.
LA
MONSTRUOSIDAD
Proactiva Medio
Ambiente es una compañía multinacional con presencia en los cinco continentes,
con sede en Madrid, España. En América latina es líder en servicios
medioambientales para municipios e industrias, principalmente en países como
Perú, Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela y, por supuesto,
México.
Factura
24 mil 960 millones de euros al año, emplea a 174 mil personas en todo el mundo
y labora con tres actividades (agua, limpieza y energía) en 10 mercados
mundiales.
Tiene
25 años en México. Gestiona anualmente en el país 2.3 millones de toneladas de
residuos sólidos en tratamiento y 800 mil en recolección. Potabiliza 500MMm3 de
agua, atendiendo 20 ciudades y 13 millones de personas en sus dos actividades.
Por otro lado, tiene 4009 clientes privados, emplea a 11 mil 39 profesionales, ha
gestionado 179 pozos de agua potable y controla 21 rellenos sanitarios. En la
República mexicana tiene contratos con Querétaro, Aguascalientes y Tuxtla
Gutiérrez.
A
pesar de las lindezas de las que tanto habla Proactiva, desde que inició en el
2006 no tiene el personal suficiente ni los camiones recolectores apropiados
para cubrir a plenitud las necesidades de esta ciudad, donde diariamente se
generan 480 toneladas de basura. Por eso mismo vemos hacinada montones de
desperdicios en las esquinas convirtiéndose en focos de infección pese a que la
empresa se comprometió en su momento a ofrecer un trabajo con aptitud e
impecable.
Imposible
no pensar que entre las autoridades pasadas y la empresa hubo componendas del
tipo político y económico, más aun cuando Jaime Valls Esponda, en calidad de
alcalde, fue invitado a España, en junio del 2010, a la Semana Internacional
del Urbanismo y Medio Ambiente donde se premia a las ciudades más limpias del
mundo.
En
el evento Valls Esponda recibió la Escoba de Plata, y mencionó que el
reconocimiento con el que distinguían a Tuxtla Gutiérrez no hubiera sido
posible sin el esfuerzo y profesionalismo de la empresa Proactiva Medio
Ambiente, que tiene –dijo- un modelo vanguardista, ejemplar e integral.
Se
sospecha que Jaime Valls y Juan Carlos López Fernández, miembros de la mafia
del sexenio pasado, son socios de dicha firma española. Otro podría ser el ex
gobernador Juan Sabines.
SAN
MARTÍN MUJULAR
Actualmente preocupa
el daño ecológico del predio San Martín Mujular. Ahí la empresa está enfermando
a la población, contaminando los suelos, los ríos, los arroyos y la fauna del
ejido Emiliano Zapata.
En
el año 2010, el Congreso del Estado ordenó investigar las causas de los cambios de coloración del
agua en el predio. Los resultados obtenidos de las pruebas extraídas del lugar por
el Laboratorio Estatal de Salud Pública de Chiapas revelaron que había residuos
de cromo, plomo y zinc en los afluentes, advirtiendo asimismo que el agua no
era apta para el consumo humano e incluso era nociva para la piel.
Héctor
Montesinos Cano, propietario de San Martín Mujular, dio a conocer el terrible
panorama que presenta el lugar por los efectos de la contaminación, diciendo que
ésta se localiza dentro de las 50 hectáreas propiedad de Proactiva pero que se
ha venido extendiendo hacia los terrenos que están a su alrededor, fluyendo por
los arroyos que convergen en el río Sabinal, y éste a su vez desemboca en el
Grijalva de donde el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado bombea
agua hacia la gran urbe. Es un problema que nos pone a todos en riesgo de
contraer enfermedades.
Por esta situación
Montesinos denunció a la compañía por daños al medio ambiente, pero que las
autoridades federales no han hecho nada al respecto.
Montesinos
Cano hoy teme por su vida. Dice que hace poco tiempo fue demandado por la
empresa Proactiva que inició un juicio en su contra por daño moral al denunciar la contaminación que ésta provoca en sus
terrenos. Comenta que le piden 600 millones de pesos como reparación del daño.
“He tenido que sacar de Chiapas a mi hijo mayor y mis hijas
pequeñas siempre andan conmigo, aunque no me callarán. La Semarnat sólo multó a
Proactiva con 30 mil pesos sin mandarle corrección ni remedio a sus programas
de manejo de desechos”, aseguró.
EL
AUTORITARISMO
Tuxtla
Gutiérrez tiene una deuda con la multinacional por un monto superior a los 150
millones de pesos, debido a que el ex alcalde Samuel Toledo Córdova Toledo dejó
de pagar las mensualidades desde septiembre de 2014 hasta septiembre de 2015.
Por eso la crisis
sanitaria del viernes 08 y lunes 11 de abril, donde decenas de colonias
quedaron inundadas de basura porque Proactiva se negó a brindarle el servicio a
la comunidad en un claro intento de coaccionar al gobierno municipal. Y no le
importó poner en peligro la salud de miles de familias con tal de exigir el
pago del adeudo.
Afortunadamente,
la respuesta del alcalde Fernando Castellanos Cal y Mayor fue virtuosa, no se
acobardó ni cayó en la trampa. Por el contrario, ideó un plan emergente para
solventar el trance.
Una
brigada de 16 camiones volteo de 7 y 14 metros cúbicos salieron a recorrer las
rutas que Proactiva había dejado abandonadas, y para ello decenas de
trabajadores del ayuntamiento se sumaron a la valiosa tarea de recoger la
basura. Y la convocatoria que lanzó el alcalde Castellanos Cal y Mayor a la
iniciativa privada y a la sociedad en general fue atendida con más manos y más
vehículos que de inmediato se agregaron al ejército que limpió la ciudad calle
por calle.
Podemos
darnos cuenta que el consorcio no sólo ha producido una catástrofe de
dimensiones irreparables en cuanto a ecocidio, daño económico y social, sino
también chantajea y amaga con impunidad.
En
lo que van de estos siete meses del gobierno municipal, el Ayuntamiento le ha
abonado a dicha sociedad una cantidad similar a los 28 millones de pesos a
pesar de la crisis económica que dejó la administración anterior y de no ser
una deuda propia de este periodo.
Y más allá del encono social, del hartazgo y las ganas de echar a Proactiva de
Tuxtla, hay que tomar en consideración la cláusula que especifica que si el
Ayuntamiento municipal decide terminar la relación laboral deberá indemnizar a
la compañía con al menos mil millones de pesos. ¿Y de dónde va el municipio a
sacar tal cantidad de dinero si tampoco tiene para cubrir el importe de la
deuda?
De
ese tamaño es el problema.
No
es aconsejable para la economía de la ciudad dar por terminado el contrato en
estos momentos. Se podría ir a litigio, claro. Y desde ahí ver qué tanto se
puede invalidar del contrato firmado hace diez años. Pero sería un desgaste
económico y físico que podría llevarse años en los tribunales. Así que lo más
apropiado que puede hacer al gobierno tuxtleco es negociar la deuda y exigir que
se cumpla con lo pactado. Y nosotros como pueblo no nos quedará de otra que resignarnos
a seguir aguantando esta herencia maldita.
¡Gracias,
Sabines, por desgraciarnos la vida! Au
Revoir.
@_MarioCaballero
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