¿Sabrán los maestros de dónde
salieron sujetos como Amadeo Espinosa Ramos, Hugo Robledo Gordillo, David
Aguilar Solís, Julio César Chamé Martínez, Sonia Catalina Álvarez, Jorge Pérez
Pérez o Abundio Peregrino García? Ellos, entre muchos más, lograron encumbrarse
en la política y acrecentar su fortuna a través de las luchas magisteriales.
A lo largo de los años las luchas
magisteriales han sido muy lucrativas para los líderes del magisterio. Para
esto no es necesario ser un hombre de conocimientos o armar una gran
maquinaria, es suficiente con organizar a un grupo de salvajes, equiparlos con
las más ruidosas consignas, mandarlos a marchar y tomar las plazas públicas,
motivarlos a la ilegalidad y las ganancias políticas y económicas no tardarán
en venir.
Así, maestros que antes vivían en la miseria
ahora son políticos adinerados. Algunos nunca pisaron un aula, otros ni siquiera
tienen título de educador, pero vaya que supieron negociar bien con la
educación de los chiapanecos para poder darse la vida de reyes de la que ahora
gozan.
Amadeo Espinosa Ramos es quizá el
mayor ejemplo de todos. Entendió que con los movimientos radicales podía
atemorizar al gobierno y sacar provecho. De este modo consiguió ser una vez
diputado local, tres veces diputado federal y una vez senador de la República. Además,
se hizo dueño del Partido del Trabajo junto con una caterva de maestros que
colgaron sus títulos para convertirse en delincuentes de la política.
De aquel alumno harapiento y famélico de la
Escuela Normal Rural Mactumatzá que era, no quedan más que los recuerdos.
LA
FARSA
A los maestros que hoy protestan por
la Reforma Educativa los líderes les dicen que la Ley General del Servicio Profesional
Docente afecta sus derechos sindicales, y por eso es que reaccionan de esta
manera, molestos, como cualquier otro trabajador lo haría al sentirse amenazado
con perder la fuente de ingresos con la que mantiene a su familia.
Sin embargo, la situación es
distinta. Es por demás lamentable que a estas alturas los mentores no se hayan
preocupado por entender que no es una reforma del tipo laboral, sino
administrativa que busca mejorar la calidad de la educación. Sus derechos como
trabajadores en ningún momento son violados, estos permanecen intactos y
garantizados en el artículo 123 constitucional.
¿QUIÉNES
APOYAN LA LUCHA?
Después de casi tres años del
enfrentamiento la corriente ha perdido fuerza, cada vez son menos los que salen
a las manifestaciones y desde hace un buen rato no cuenta con el acompañamiento
anímico de la sociedad.
¿Quiénes son los que respaldan la
Reforma Educativa? Son los buenos maestros, los que se niegan a dejar a sus
alumnos sin clases, los que responsablemente ya presentaron la evaluación
docente, los que se comprometieron con la educación y que bajo intimidaciones son
obligados a sumarse a las marchas. Son los que con el ejemplo inculcan valores
y buenos principios en los niños.
¿Quiénes maldicen la Reforma
Educativa? Los líderes que se niegan a perder los privilegios, los que abogan
por tener una legislación débil que les permita seguir en el libertinaje, los
que cobran por dos, tres o cuatro plazas, los cientos de comisionados que
cobran sin trabajar, los que le temen a la evaluación, los que hacían fortuna
con la venta de las plazas, los que obtienen utilidad política y monetaria al
tener control sobre las vidas de los profesores.
En este grupo también están los
políticos condenados al olvido, los que ven en la rebelión una valiosa
oportunidad para arrimar ascuas a su sardina. Como Pablo Salazar Mendiguchía, el
ex gobernador que en su etapa arremetió brutalmente contra los maestros pero
que ahora en un afán protagónico apoya el conflicto desde las sombras rezando
porque tome dimensiones mayores y se desestabilice el estado.
LO
QUE OCULTAN LOS GUÍAS
En este instante, o los maestros que
están metidos en la bola son esclavos de su ignorancia o son ingenuos que todavía
se dejan arrear con facilidad por
las falsas promesas de los dirigentes, sin percatarse de que son usados por los
cabecillas para pactar para sí prebendas políticas con el gobierno y puedan seguir
viviendo en la impudicia.
Detrás de toda esta urdimbre los
principales promotores de la revuelta ocultan cosas que tal vez desconocen los
docentes, como que el veracruzano Adelfo Alejandro Gómez Álvarez sin tener
título y cédula cobró 75 mil 427. 19 pesos en el primer trimestre de 2015 por
la plaza que tiene asignada en la escuela primaria Josefa Ortiz de Domínguez en
el municipio de Reforma, Chiapas.
O que Pedro Gómez Bámaca negoció para
su hijo Luis Ramón Gómez Cerqueda una sub-jefatura jurídica de la Dirección de
Educación Primaria Federal, y que dicho puesto fue creado porque no existía. El
oficio de comisión es el SE/SEF/DEP/SP/03272. Para el colmo Luis Ramón no
presentó examen de oposición y tampoco tiene perfil docente. Y, al mismo
tiempo, ocupa otra plaza en la Procuraduría Federal del Consumidor.
***
Los maestros deben tomar conciencia
de los motivos que mantienen la lucha. Porque movidos por los intereses de la cúpula
de la Cnte han perdido respeto y dignidad ante los chiapanecos para volverse
delincuentes con visa de impunidad.
Ya basta de tanta
violencia. Debemos darnos cuenta que detrás del movimiento está escondido el
arribismo de los líderes que nos están condenando a la miseria, a la
desigualdad y a la ignorancia. Au Revoir.
@_MarioCaballero
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