Antes,
durante y después de la turbia elección que hizo secretario general de la
sección 7 de la SNTE a Adelfo Alejandro Gómez Álvarez, dijimos que él sería una
amenaza para la educación del estado.
Luego
insistimos que no pasaría mucho tiempo para que los maestros que lo eligieron
se arrepintieran por haber dejado el sindicato en las manos de un delincuente
locuaz que podría resultar un peligro mayor que sus antecesores.
Y
no pasó mucho tiempo para que los docentes confirmaran los peores augurios.
Pero el ocurrido el 8 de diciembre de 2015 sobrepasó lo previsto, el asesinato
de David Gemayel Ruiz Estudillo por sus propios compañeros.
ELECCIONES
ARREGLADAS
Adelfo
Gómez es un veracruzano que durante casi una década ha ostentado la dirigencia del
Bloque Democrático de la sección 7 del magisterio federal, y no fue sino hasta
el 5 de julio de 2013 que escaló a la secretaría general de dicha sección en
unas elecciones arregladas donde fue apoyado –además- por maestros de la CNTE
de Oaxaca que influyeron en las urnas para que éste obtuviera la victoria sobre
Gilberto Zavala.
El
congreso magisterial para elegir el relevo de la dirigencia seccional tenía
como fecha el día 29 de junio de 2013, en el Polyforum Chiapas, pero fue
suspendido por la violencia que generó un grupo de maestros enviado por Rubén
Núñez Ginez, líder de la sección 22 de Oaxaca, que apareció para respaldar a
Adelfo Gómez.
El
5 de julio, desde muy temprano cientos de agentes federales y estatales fueron
desplegados alrededor del auditorio para colocar vallas metálicas de seguridad
con el fin de controlar el ingreso de los asistentes. Y de nueva cuenta los maestros
oaxaqueños hicieron acto de presencia. Y por las reyertas el congreso se alarga
hasta altas horas de la noche. Es entonces cuando se ve al secretario de
educación, Ricardo Aguilar Gordillo,
encerrarse a puerta cerrada con un grupo de docentes y muchos policías armados
en una sala aparte.
Al salir, anuncian el triunfo de Adelfo Gómez. Y el
artífice de la imposición fue Ricardo Aguilar Gordillo en contubernio con los
altos mandos de la CNTE. Ésta es la primera elección que pierde
el Snte desde que fue detenida Elba Esther Gordillo Morales.
HISTORIA
DELINCUENCIAL
“La sección 7
pertenece al Snte, pero tenemos que reconocer que la mayoría que quedamos al
frente de la dirigencia somos del Bloque Democrático y de la Cnte”, fue el
primer mensaje que lanzó Gómez Álvarez. Y con eso quedamos enterados que para
Chiapas y la educación vendrían muchos días aciagos.
Michoacán, Oaxaca y
Guerrero son los estados donde más ha golpeado la Cnte, pero faltaba Chiapas. Cuando
Adelfo se levanta con el triunfo hace la primera llamada telefónica a Artemio
Ortiz Hurtado, jefe supremo de la Cnte y principal promotor de la revuelta. La
segunda la hizo al dirigente de la sección 22 de Oaxaca, Rubén Núñez Ginez, a
quien le dijo “ahora sí vamos a
partirles al madre, camarada”. Se refería al gobierno.
Sin tener título ni
cédula profesional, Adelfo Gómez es maestro en la primaria Josefa Ortiz de
Domínguez, en el municipio de Reforma, Chiapas. Y desde hace muchos años no se
ha llegado a parar a ninguna aula a dar clases, pero sí recibe un sueldo
mensual de 25 mil 142 pesos. Nada mal para un palurdo. No cabe duda que la política es un negocio rentable.
(Para consultar la
inexistente cédula hay que teclear el nombre completo de Adelfo Alejandro Gómez
Álvarez en la página www.cedulaprofesional.sep.gob.mx).
A Gómez Álvarez no le interesa ni la educación de los
niños y jóvenes chiapanecos, ni lograr mejoras laborales para el gremio
magisterial porque no llegó para eso, sino para combatir al gobierno y la
reforma educativa sin importarle las consecuencias políticas y sociales que
esto traiga. Y, pues, nadie se lo merece, menos Chiapas que tiene el nivel
educativo más bajo de todo el país. Según reportes hay a nivel nacional 7
millones de analfabetas y por lo menos 34 millones más tienen un grave atraso.
Lo cierto es que en los hechos Adelfo Gómez es una
amenaza pública para Chiapas, porque al mejor estilo engañabobos, culpó de la
tragedia del joven maestro David Gemayel Ruiz a todos, al gobierno federal, al estatal,
a los policías, a los medios. Todos fuimos culpables menos él que mandó a
secuestrar el camión de pasajeros con los que pretendía matar a los valientes
agentes policiacos que cumplían con su deber de guardar el orden público. Él
dirigió el ataque de los maestros ese martes triste.
Él ha encabezado las movilizaciones violentas en
Chiapas, ordenando vejar y hostigar a los docentes que sí acuden a la
convocatoria de la evaluación magisterial. Por sus disposiciones, adeptos de la
Cnte y el Bloque Democrático impiden a estos profesores el ingreso a las
escuelas, los golpean y en algunos casos hasta los rapan.
Entre los delitos de Adelfo está el incendio de la
papelería para la evaluación docente en las oficinas de la supervisión de la
región 6 y 7 en la cabecera municipal de San Cristóbal de las Casas, cometido
el primero de octubre del año pasado en el marco de la conmemoración del
movimiento estudiantil de 1968. También, está la toma de las instalaciones del
Instituto Nacional Electoral como parte del boicot electoral, el 22 de mayo de
2015; el bloqueo de los puentes Talismán y la Garita de Ciudad Cuauhtémoc- La
Mesilla, que colindan con Guatemala, el 23 de octubre reciente.
Pero el miércoles 9 de diciembre secuestró a tres
policías, los ató, encapuchó y exhibió a un costado del ataúd de David Gemayel
Ruiz, que quedó rodeado del equipo de seguridad que le quitaron a los agentes.
Acciones más apegadas al modo de un mafioso o un narcotraficante, que a las de
un maestro de verdad.
COMO EN EL PASADO
Empalagado en la rica miel del poder, Adelfo Gómez ha
manipulado al magisterio con la farsa de que la reforma educativa vino a violar
los derechos laborales de los docentes. Y le ha resultado bien porque los
maestros han puesto su parte al ser tercos a seguir en la ignorancia, en la
oscuridad, y dejarse llevar por los intereses del liderazgo de la Cnte.
Como dije ayer, son recuas que trabajan para que unos cuantos sean los beneficiados.
Como en el pasado, Adelfo Gómez -y el liderazgo de la
Coordinadora- busca chantajear l gobierno para hacerse de prebendas políticas y
proteger los privilegios que por muchos años le dio un sector educativo al
desamparo de la ley y un sindicalismo en la opacidad.
Es el perfil de un delincuente, y como delincuente debe
ser tratado como tal. Au Revoir.
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