1. Entre los días 3, 4 y 5 de octubre del
año 2005 el huracán Stan causó 1620 muertes, desprendimientos de tierra e
inundaciones en los países centroamericanos de El Salvador, Belice, Costa Rica,
Nicaragua, Honduras, Guatemala y en el sur de México, considerándose por la
magnitud de la devastación como el sistema tropical más mortífero de la década
estando por encima del huracán Katrina que dejó 1300 muertos en Estados Unidos
de Norte América.
En
Chiapas, a eso de las cinco de la tarde del 4 de octubre, el entonces
gobernador Pablo Salazar Mendiguchía recibe la instrucción de desalojar a los
habitantes de las zonas Costa y Sierra pero la desatiende. Y a las nueve de la
noche, Stan irrumpe con ímpetu levantando los techos como si fueran de papel, y
en su paso arranca árboles, desborda los ríos, destruye puentes, tira postes de
luz y teléfono, dejando incomunicadas a por lo menos 20 ciudades que sólo pudieron
ser auxiliadas por la vía aérea. Y si no es por la pronta intervención del
personal castrense cientos de vidas más se hubieran perdido.
Días después
de la tragedia el Congreso de la Unión anuncia la autorización de 11 mil
millones de pesos para reparar los daños en los 41 municipios afectados. Al poco
tiempo, Pablo Salazar arma una puesta teatral por televisión teniendo como imagen
de fondo varias máquinas retroexcavadoras trabajando en el desazolve de caminos
y ríos, y ahí explica el programa de reconstrucción a seguir.
Empero,
pasaron los meses y no se hizo nada. Y del dinero Salazar nunca quiso dar una
respuesta y tampoco se responsabilizó de las víctimas. Simplemente se calló.
![]() |
| Nemesio Ponce Sánchez |
2.
En el sexenio anterior ningún otro personaje tuvo tanto
protagonismo como Nemesio Ponce Sánchez, conocido como el Doctor aunque a la verdad nunca pasó de ser un simple camillero en
una pequeña clínica de la Ciudad de México.
Como subsecretario de
gobierno, desde su oficina operó encarcelamientos injustificados,
desapariciones forzadas, destierros, represión de líderes sindicales y
campesinos, impuso gente a modo en institutos políticos, en presidencias
municipales, en el Congreso del Estado y en las distintas secretarías de
gobierno, además, del enriquecimiento ilícito a través de las asignaciones
arbitrarias de la obra pública.
De todo esto, cómo olvidar
el operativo paramilitar donde resultó muerto Aurelio Díaz Hernández, el 21 de
julio de 2009, en Mitzitón, Chiapas, y el contubernio que fraguó con un ex
gobernador de Oaxaca.
En el primer caso, el
abogado Ricardo Lagunés Gasca, del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de
las Casas, fue el primero en señalarlo como el autor intelectual del operativo
en Mitzitón y por ende culpable del homicidio y de la detención injusta de
siete personas. A lo que Nemesio contestó con arrogancia que el asunto se
trataba de un conflicto religioso de muchos años atrás y en el que el gobierno
del estado nada tenía ver excepto por su resolución mediante el diálogo.
Pasado poco tiempo, el
abogado Ricardo Lagunés es golpeado despiadadamente por gente del doctor
Nemesio Ponce.
Al punto, ejidatarios
de Jotolá y San Sebastián formalizan las denuncias ante las instancias
judiciales y culpan directamente al ex subsecretario de gobierno Ponce Sánchez.
Pero al hacerlo la vida se les convierte en una pesadilla, pues son perseguidos
y acosados por la Policía Estatal Preventiva que les propina sendos levantones,
golpizas y en algunas ocasiones son amenazados de muerte.
En septiembre de ese
mismo año, policías ministeriales y agentes de la PEP son enviados desde el
despacho de Nemesio Ponce al ejido Jotolá para detener al comisariado ejidal y
al profesor Ricardo Sánchez, vocero de las querellas. Hasta ese momento, el
castigo por haberlo acusado marchaba a pedir de boca.
Sin
embargo, a Ponce Sánchez se le cae el teatrito: miembros de la Organización
para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos se revelan: “Estamos
aliados con el doctor Nemesio Ponce… Él nos ordenó emboscar al abogado Ricardo
Lagunés… Durante todo el tiempo que duró el operativo en San Sebastián Bachajón
y en Mitzitón, fue a Nemesio Ponce a quien le rendimos cuentas”. De tal manera,
el caso nunca se trató de un conflicto religioso como tanto lo afirmó, sino de
un salvaje operativo político-zapatista.
En
cuanto a los fraudes por obra pública, Jesús Sarmiento Toledo y Ricardo Juárez
Ovando, ambos coordinadores de la Secretaría de Infraestructura comandada por
Ricardo Serrano Pino, recibían las órdenes de Nemesio Ponce de asignar las
mejores obras para las nueve constructoras de José Nelson Murat Casab, ex
gobernador de Oaxaca, que usaba de prestanombres a su chofer José Manuel Flores
Ríos, quien apareciera muerto a tiros en julio de 2013.
De todas
las obras que se le concesionaban a Murat, el doctor Ponce recibía el 25 por
ciento, y al hacer una revisión de los expedientes se detectó que ninguna de
ellas fue ejecutada pero sí pagada en su totalidad. Por otra parte, solo en el
2009 Chiapas recibió de la Federación una cantidad igual a los 900 millones de
pesos para la conservación de los caminos rurales, y el director de Caminos y
Puentes Rurales de la misma secretaría de infraestructura era José Antonio
Ramos Castrejón, ahijado de Nemesio Ponce. De ese tamaño la corrupción.
¿POR QUÉ NO HAY JUSTICIA?
Hoy, pasados más de 10 años de la calamidad del huracán Stan,
aún pueden verse puentes colapsados, caminos intransitables y decenas de
familias sin vivienda. Según palabras del líder del grupo de damnificados del
huracán Stan, Carlos Tapia Ramírez, personas que perdieron todo y que estaban
en la espera de la ayuda del gobierno de Pablo Salazar decidieron volver a las
zonas afectadas y reconstruir en total peligro y por cuenta propia un hogar
donde vivir.
Antes
de venir a Chiapas Nemesio Ponce era un miserable que vivía con su esposa y su
hijo en una habitación de 5mx5m, en la colonia Gertrudis Sánchez, rumbo a San
Juan de Aragón, uno de los arrabales más pobres de la Ciudad de México, y la
propiedad más valiosa que poseía era un viejo Pointer color rojo. Nada más.
Pero al término de los seis años del gobierno sabinista sus cuentas de banco son
millonarias, el departamento que tiene en la zona exclusiva de Polanco, en la
ciudad de México, está valuado en 12.5 millones de pesos y el otro en 15
millones, pero en Cancún, Quintana Roo.
La
pregunta inevitable es, ¿por qué no
puede haber justicia?
11
mil millones de pesos no pueden desaparecer así de repente y sin que nadie haga
algo. Además, no podemos pasar por inadvertido el resto de los crímenes que
desplegó Pablo Salazar, como la muerte de más de 30 recién nacidos en el
Hospital de Comitán, los homicidios de líderes campesinos, la corrupción
desmedida y el estrangulamiento de las instituciones. No entiendo cómo alguien
como él que no conoce el valor de la vida humana puede andar libre como si aquí
no hubiera pasado nada.
Tampoco
entiendo cómo se pueden pagar cantidades millonarias por obras que no se
realizaron o por qué razones las autoridades desatienden las demandas e ignoran
los asesinatos. Pero algo se tiene que hacer –y con urgencia- para que el
pasado no nos siga pesando tanto, porque entristece ver a tantas familias
damnificadas por Stan en condiciones cercanas a la indigencia, algunos viviendo
casi en la intemperie en chozas de palos y con techos de palma; porque duele el
escarnio con que Salazar y Ponce hurtaron nuestros dineros; porque indigna la
impunidad; porque lastima que las leyes no traten a los poderosos como a
nosotros por igual.
¿O,
tal vez, hay que entender que la justicia no es un plato que todos podamos
comer? Creo que ésta y otras respuestas las conocemos todos. Au Revoir.
@_MarioCaballero

Comentarios
Publicar un comentario