Domingo
2
Querido diario: Soy un chingón. No tengo la menor
duda. Con sólo 33 años ya soy alcalde de la capital de Chiapas y con un futuro
en la política envidiable. ¿Será que llegaré a ser Gobernador? Todo es posible
en esta vida. Y si sigo así de imparable y levantando obras como la de “¡Qué
viva el centro!”, que quedará como mi marca personal en la historia de Tuxtla, segurísimo
estoy que voy para allá. Hasta llego a pensar que todos los partidos me pedirán
de rodillas que sea su candidato. Te acordarás de mi si no.
Miércoles
5
El lema de Todos Somos Yassir es la mera onda
en Tuxtla. Ya vamos a medio camino de mi grandioso gobierno y sigue siendo
bastante pegadora.
Tema aparte. Quiero decir que hoy estoy muy contento,
todo está saliendo a pedir de boca y en todos los medios hablan muy bien de mí.
Hoy entró a mi despacho mi asesora Jessica Bonifaz con un periódico en la mano y
me dijo: “Yassir, lee esto”. Al terminar la lectura supe qué es la felicidad,
lloré sin parar, como un chiquillo, así como se llora porque hace diez años se
murió abuelita. Y ni siquiera había logrado parar los sollozos cuando Jessica me
preguntó si había quedado como yo quería. ¡Fue fantástico!, le dije. Y firmé el
cheque para pagar la publicación al periódico, el del periodista que redactó el
artículo y uno más para ella por la gran labor en el manejo de los medios. Es
chingona mi Jessiquita. Te aclaro, queridísimo diario, que le digo así por el
gran cariño que le guardo, no por su tamañito.
Sábado
8
Hoy hice un recorrido con todo mi gabinete por las
calles del centro. Los constructores me dijeron que ya vamos al 80 por ciento
del total de la magna obra. Todos los tuxtlecos están que no caben de contentos.
Martes
15
“Urge que se manden hacer más gallardetes. Los desplegados
en primeras planas deben ser más grandes y ahora sí en todos los diarios”, les
dije a mis colaboradores para celebrar que hoy Tuxtla ya no es el mismo, que es
uno nuevo y más moderno, con calles para siempre, con un centro bonito
y atractivo, que privilegia al peatón y atrae el turismo. Me cae que si
Jesucristo fuera de estos tiempos le hubiera gustado vivir en Tuxtla.
Domingo
27
Hoy por la tarde una noticia me dejó muy marcado. La directora
de Recursos Financieros, Verónica Rodríguez Montes, entró a mi oficina con un
bonche de papeles bajo el brazo, se sentó frente a mí, me miró fijamente por
unos segundos, suspiró y dijo a mansalva: “Nos estamos quedando sin recursos,
licenciado. Y espero que nos alcance para pagar el gasto corriente. Porque la
cuenta del banco ya está más seca que un borracho en día de elecciones”. Le
respondí como es debido: “¡Pero cómo es posible! Si son un chingo de millones
los que tenemos en el banco. ¡No chingues, Vero! Checa bien tus números. Cuenta
bien. No es posible que tantos millones desaparezcan así de la nada. ¡No
chingues! Y si no sabes contar, pues les puedo decir a mis papás, que son
maestros de los buenos, que te enseñen”. Se encabronó la Vero, pero ni modos.
Tiene que saber quién es el jefe.
Más al rato volvió. Y ni siquiera se sentó cuando le
ofrecí una silla. “Así es estoy”, me dijo. Y la carpeta que esta vez traía, me la
aventó sobre el escritorio: “¡Claro que fueron un chingo de millones,
licenciado!”, comenzó a decirme casi a gritos. Pero sus gustitos no son muy
baratos que digamos. Si usted nada más se le antoja y pide: “que quiero champaña
para el arranque de la administración/que whisky para celebrar la obra del
centro/que tráiganme varias botellas de vino de la mejor cosecha porque me
siento muy contento por la crítica en los periódicos. Tanto gasto en bebidas y
eso que a usted ni le saben. Si a lo único que estaba acostumbrado era a las
cheves y a la etiqueta roja que tomaba hasta eso muy de vez en cuando, terminó
de decirme casi escupiéndome en la cara. ¡Cómo la ves, querido diario! Si tiene
su genio la Vero.
Martes
12
Con estas memorias se me antoja hacer un libro. Y
plasmar con lujo de detalles mi experiencia en la política y mi gran éxito como
alcalde de Tuxtla. Lo titularé “Cátedra de Moralidad y Honradez: Un legado de 20
meses en el poder que durará para toda la vida”. ¡Chingón, chingón! Me gusta
cómo se oye.
Viernes
21
¡Cómo se atreven! Mis asesores políticos me dijeron
que tengo que cuidar mis comentarios en la prensa porque ya nada de lo que digo
es creíble. Dicen que los tuxtlecos ya se dieron cuenta de que los informes
sobre los avances de la obra del centro son puras mentiras. Y lo que sí creen es
que el presupuesto ya se acabó. Algo se puede hacer todavía. Total que la
sociedad nuca responde ni se agita.
Lunes
7
Ayer, un reportero me preguntó si todavía teníamos
recursos suficientes para terminar la obra del centro. Le respondí: “No
entiendo tu pregunta, amigo. No reconozco tu lenguaje. Como que no estás siendo
muy objetivo que digamos. Además, quién soy yo para responderte eso, tú sabes
bien que a mí no me gusta trabajar así porque de tal forma no me educaron mis
padres, y eso que son maestros. Y del dinero ni preguntes porque está donde
debe estar, ¿o no? ¡Claro! Tú lo sabes bien. Y como yo no puedo estar en todas
partes, no puedes afirmar que yo soy el culpable de convertir el centro de la
ciudad en una zona de guerra, así como todo el mundo dice y afirma. ¿O acaso me
has visto echando pico y pala en las calles? ¿Verdad que no? ¿O dime qué me
gano haciendo hoyos por todo Tuxtla? Nada, pues ni que fuera trabajador del
panteón municipal. Y eso que dices que abuso de mi poder y utilizo la política
para mi propio beneficio no es cierto, son infundios. ¡Óyelo bien:
infundioooos! Lo que pasa es que lo malinterpretan”. Al final, creo que logré
confundirlo.
Martes
22
¿Que la prostitución está en cada esquina y que el crecimiento
del ambulantaje ya nadie lo para? ¡Están locos! Que me digan por cierto -y en mi
cara- cuál inseguridad, qué complicidades y qué corrupción hay en el
Ayuntamiento. Nadie se atreve porque son sólo infundios. ¡Cobardes! La envidia
los corroe.
Jueves
8
De nuevo están diciendo que soy el orquestador del
caos en Tuxtla. Tratan de engañar a la población argumentando que conmigo en la
presidencia municipal vamos en picada porque soy un niño caprichoso al que le
quedó muy grande el puesto. Mis detractores son los que crearon la irritación
social para poner diques a mi carrera política. ¡Malditos!
Lunes
12
¡Pinches periodistas! Ya ni la chingan. Me perdieron
el respeto. Y eso que les pago muy bien. Ahora ya ni siquiera me llaman por mi
nombre, sino “Bachir”, “La Tuza”. Pero para decir que el desgobierno tiene
nombre ahí si dicen: Se llama Seth Yassir Vázquez Hernández. ¡Carajo! Qué bonitos
me salieron. Para eso me gustaban. ¡Farsantes! Bola de chayoteros
malagradecidos. Después con qué más me van a salir, ¿con que hay tantos baches
en la ciudad porque estoy buscando el tesoro de los zoques? Maldita sea.
Lunes
27
Así como van las cosas creo que mejor me voy olvidando
de ser gobernador. Mis amigos Nemecio Ponce y Mauricio Perkins me dijeron por
teléfono que no me desespere, que el señor (Sabines) está viendo qué es lo que se
puede hacer todavía. Y tienen razón. Hay que aguantar un poquito.
Día
desconocido
¡Qué poca madre! Qué amigos, ni que la chingada. Ni
siquiera me llamaron para decirme:
“Gracias por participar. Suerte para la próxima”. Desgraciados. Y con tanto desmadre
con las deudas, tuve que salir del edificio del ayuntamiento metido en la
cajuela del coche de uno de mis alternos. Tengo que renunciar. Mejor no. Mejor
pido licencia para no verme como un cobarde y vil ladrón. ¿Quién podrá darme
protección? ¿O fuero?
Otro
día desconocido
¡Que todos chinguen a su madre! Ya por ahí leí que
quieren pedir cárcel para Yassir. Y también me enteré que a Emmanuel Nivón,
otro de los amigos íntimos de mi padrino Juan, lo quieren carcelear. Si es
necesario pagar para que me oculten, lo hago. Lo que me sobra es dinero. No me vaya
a pasar como al perico. O como a Pablito. Ni Dios lo quiera.
yomariocaballero@gmail.com
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