En las protestas recientes del Bloque Democrático (grupo de
choque emanado de la Sección 7 del SNTE) hay un punto a debatir: el análisis
cultural del conflicto: ¿Por qué no se ha producido una gran movilización
nacional en defensa de los derechos del magisterio? ¿Por qué la gran mayoría de
los docentes permanecen en las aulas de clases? ¿Por qué tanta ambigüedad en el
reclamo (por ambigüedad léase también el uso equivocado de los símbolos plasmados
en pancartas, mantas, lonas y consignas)? ¿Por qué las manifestaciones de los
maestros son calificadas como agravios a los derechos humanos y civiles?
La justicia por la que dicen luchar
los maestros disidentes no es ni por asomo por la calidad de la educación, ni
por los niños y jóvenes que hoy permanecen en el letargo, sino un asunto
distinto, de moral, de congruencia
intelectual y de tiempo, de ética profesional.
Ahora, de lo que debe hablarse es de la defensa de aquello
sobre lo que se ha insistido tanto y de una manera banal y hasta caprichosa: el
Estado de Derecho, ése que no suele respetarse ni llevarse a la práctica
habitual y que en el mejor o peor de los casos ni siquiera es considerado como una
mera norma de comportamiento.
En el asunto magisterial deben
señalarse, en el acopio de los hechos y acontecimientos, los testimonios de los
maestros y de los autoproclamados mesías de la cultura mexicana (el término
educación ya se les hace poca cosa), esos que no se les ve por ningún lado a la
hora de las negociaciones, pero que aparecen cuantas veces sea necesario en
ruedas de prensa para avivar los rencores entre el grueso del profesorado
chiapaneco.
Y para eso acudo al cerco informativo, muy válido para el
caso, para conocer lo que realmente piensan y saben los maestros de la S7 acerca
de las causas de “La lucha”. A continuación,
algunas escenas reales de lo que contextualiza la realidad del magisterio:
-
Un
maestro del Bloque Democrático da muestras de la falta de capacidad para
asimilar la situación, y al ser cuestionado por tomar-secuestrar la caseta de
peaje de San Cristóbal de las Casas (el recaudo diario es de más de 100 mil
pesos) retoma la máxima de “O Copelas o cuello” (el autoengaño también reside
en vislumbrar el triunfo a través del delito o La justicia por propia mano):
Así
se expresó: “Toda esa política de represión no va a prosperar porque tenemos
muy clara nuestra idea; podrán cuestionar el camino y los modos pero nunca las
causas que han dado origen a la lucha de los trabajadores de la educación”.
-
La
súplica confusa de una maestra de educación primaria que pide apoyo a los
padres de familia del primer grado grupo “A” de la escuela “Educación Popular”,
en Tuxtla Gutiérrez:
“Señores padres de familia, con el
debido respeto que me merecen, permítanme informarles que nos vamos a paro
indefinido apoyando a la CNTE. ¿Es que acaso dejaremos que nuestros derechos
magisteriales sean pisoteados por el gobierno? De ninguna manera. Y si no
logramos frenar la incongruente reforma educativa, renunciaremos a nuestras
plazas. Al fin y al cabo, yo puedo ganar más y vivir mejor vendiendo pan, galletas
y pastelitos en el mercado”.
-
Un
reportero le pregunta a un grupo de docentes situados en la plaza central de la
capital del estado de Chiapas que protestan enardecidos por el caso omiso del gobierno
a las exigencias de los maestros:
Reportero: ¿Cuáles son sus exigencias?
Docente 1: Las exigencias… este… sí… pues las exigencias ya
las saben todos… Siempre las decimos pero nunca nos hacen caso. Pero si usted
es periodista debiera saberlas. Pero si quiere se las repito. O es que me está
tomando por un tonto. No, señor. Usted lo que quiere es dejarnos ver mal con el
pueblo. (En eso el grupo interrumpe con el clásico: “De norte a sur/de este a
oeste/ganaremos esta lucha/cueste lo que cueste”).
Reportero: Profe, creo que no me expliqué. Su pancarta dice
“Estamos en contra de la Privatizasión
de la Educasión” (los errores ortográficos son reales). Pregunto de nuevo, ¿cuáles
son las exigencias del profesorado?
Docente 2: “Permítame compañero maestro”, interviene otro
profesor en rescate. Las exigencias son… el reclamo por la falta de
oportunidades al magisterio… sí, eso es, estamos inconformes y luchando por la
abrogación de la reforma a los artículos 15 y 35 de la constitución porque son
inconstitucionales.
Reportero: Perdón, profe, ¿pero acaso no son los artículos 3
y 73 constitucionales?
Docente 3: Está claro, compañeros, no sigan aquí con el
señor que no se puede llegar a un consenso. No entiende nuestra lucha. Y parece
estar con el gobierno. Mejor procedamos a retirarnos. “El magisterio/marchando/también
está enseñando”.
-
La
llamada telefónica de Adelfo Alejandro Gómez (principal promotor de las
arbitrariedades del Bloque Democrático y dirigente de la S7 del SNTE) con el líder de la Sección 22 de Oaxaca Rubén Núñez. En
esta comunicación se
esclarecen los objetivos del liderazgo chiapaneco: la inmolación a como dé
lugar y la impunidad de las acciones, que por desgracia deviene en burlas a la
sociedad:
“Ahora sí vamos a partirles la madre, camarada”.
***
¡Qué cosa tan triste! Oír semejantes
barbaridades en los momentos de crispación nada más aporta a la confusión e
invita a leer entre líneas la ira contenida en el deseo, ese que tan
acertadamente describió Amado Nervo: “El deseo es un vaso de infinita amargura,
un pulpo de tentáculos insaciables, que al par que se cortan, renacen para
nuestra tortura. El deseo es el padre del esplín, de la hartura, ¡y hay en él
más perfidias que en las olas del mar!”.
La lucha del Bloque democrático por órdenes de Adelfo
Alejandro Gómez tiene tres nombres: Arribismo, vandalismo e impunidad. Y los métodos
utilizados por los maestros en el enfrentamiento con el gobierno no son admisibles
en circunstancia alguna, menos aun cuando se pisotean los derechos civiles y
humanos de la sociedad en su conjunto y pasa por inadvertido el Estado de
Derecho.
Y otra cosa que provoca lástima es que los maestros incrustados
en la disidencia son meros acarreados, presos de líderes fácticos y de su
propia ignorancia al no querer leer ni entender el contenido de la reforma
educativa. Y tanta es la ceguera en ellos, que todavía no se han dado cuenta que
hasta Pablo Salazar y Andrés Manuel López Obrador tienen intereses en juego.
@_MarioCaballero
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