El
principio de la campaña no es modesto, tres mil personas se reúnen en el lugar para
atestiguar el surgimiento de lo que muchos han llamado la Esperanza para San Cristóbal.
A su llegada, Enoc Hernández desciende de la camioneta y camina largo trecho
seguido por cientos de personas, por mujeres enrebozadas, por campesinos con
ropa de saldo, por hombres que gritan “¡Viva Enoc Hernández! ¡Viva Mover a
Chiapas!”.
Desde hace muchos
años en San Cristóbal no se experimentaba una emoción parecida. Con mucho
esfuerzo Enoc Hernández logra subir al templete, toma el micrófono y comienza a
pronunciar lo que sería el primer discurso de su campaña: “Nosotros en Mover a Chiapas le apostamos a la unidad, a
la propuesta, al diálogo, al entendimiento, a la democracia y estamos
convencidos que hoy la participación de la mujer, de los jóvenes, de los
hombres y de los adultos mayores es fundamental. Los problemas lo generamos
todos y la solución debemos ser todos”.
Luego,
la campaña se extiende por todos los rincones de la ciudad y desea saber la
manera en que las exigencias de la modernidad definen al espacio político, que
desde hace mucho tiempo ha sido sometido en lo mediático por la clase
gobernante para obviar y nunca enterarse de las necesidades que moldean el entorno
existencial de las sociedades. Y eso lo asimila muy bien el candidato
morado que propugna por una campaña alejada de la mercadotecnia pueril,
por una contienda electoral de propuestas y no de descalificaciones. A partir
de ahí, podemos extraer de las intervenciones de Enoc Hernández ese trabajo político
que convoca al fervor por construir una democracia real en vías de mejorar el status
de vida.
***
Cuatro
días después de haber iniciado la contienda electoral, se produce y reproduce
un fenómeno que en los medios de comunicación se conoció como “La ola morada de
Mover a Chiapas”. Y en ella se congregan grandes sectores rurales y urbanos,
estudiantes, obreros, profesionistas, intelectuales, empresarios, pastores
evangélicos, líderes campesinos y sacerdotes que se alborozan con la
candidatura, la hacen crecer de un modo geométrico incomparable en un proceso
que transparenta la confianza que inspira Enoc Hernández en cada colonia, en
cada casa, con cada jefe de familia, con todos.
La
cruzada de Enoc Hernández llega a toda comunidad rural y ranchería por muy
lejos que se encuentre o por muy difícil que sea llegar hasta ahí. También
tiene gran presencia en las calles, en los campos deportivos, en los parques y en
las explanas de las iglesias, y en todos esos lugares la gente acude al llamado
para conocer las propuestas, declarar sus necesidades y rendir su confianza
totalmente convencidos de que no hay otra opción para San Cristóbal. Y el “Te
conocemos Enoc y confiamos en ti”, se mezcla con el espontáneo “Se ve/se siente/Enoc
es presidente”.
La
euforia crece y las filas del movimiento de Hernández Cruz se multiplican
aceleradamente con el paso de los días. Y los contrincantes nada gustosos con
el desarrollo de sus respectivas campañas acuden a lo único que tienen a la
mano para calmar la frustración, la calumnia. Cuatro o cinco días después de
iniciada la contienda electoral, se hace notar la inversión de recursos
desproporcionados para eliminar las aspiraciones de Mover a Chiapas y
desprestigiar al que consideran su principal adversario a la alcaldía. Y a Enoc
lo acusan de charlatán, mentiroso, corrupto y de representar los intereses de
terceros. Sin embargo, nada trasciende en el ánimo de la sociedad que conoce a
pie juntillas el honesto comportamiento de su candidato.
El
18 de junio, Enoc Hernández contesta con inteligencia a las preguntas de 70
comunicadores citados en una rueda de prensa celebrada en Tuxtla Gutiérrez a
propósito del tema, y deja claro que respetará la libertad de expresión y que seguirá
firme con sus ideales de hacer campaña sin confrontaciones políticas. Después
de eso en ningún momento contraataca los libelos con más violencia verbal, sino
acude a lo que a la gente le interesa, a la propuesta, a los buenos argumentos
políticos y a los razonamientos que han venido a robustecer su proyecto:
“Podremos estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que
se difunde, pero lo valioso es que respetamos ese derecho constitucional que
tienen los comunicadores de criticar y de difundir sus comentarios en torno al
trabajo político que realizan cada uno de los actores que participan en este
instituto político”.
***
Al
Mercado Popular del Sur, Hernández llega el 24 de junio. El locatario a cargo
de la bienvenida se emociona: “Creía que el espíritu político se había muerto
entre los sancristobalenses y me doy cuenta de que no es así”. Y se indigna:
“Nosotros somos responsables de alguna manera por sostener a estos gobiernos
que nos han dejado llenos de dolor y miseria”.
En
su turno, con la sensibilidad de siempre, Enoc Hernández se embarca en otra
sesión didáctica: “He venido a visitarlos porque siempre hemos sido amigos,
porque conozco la situación de la gente trabajadora y los obstáculos a los que
tiene que enfrentarse diariamente para llevarles el pan a sus hijos. Y como
creo que es conveniente que el
electorado conozca lo que han hecho los aspirantes a la alcaldía por la ciudad
de San Cristóbal, reto hoy a todos los candidatos a un debate para que se conozcan sus
propuestas y plan de trabajo, y los exhorto a aplicarse los exámenes antidoping
y de control de confianza”. El reto no fue contestado.
Al recorrer
los pasillos del mercado se advierte el cruel abandono de los años producto de
la indiferencia de los gobiernos anteriores. Y en cada paso del trayecto está
la petición a Enoc para que los acompañe a su colonia, o a su escuela, o al
ejido; están los letreros conminatorios de “Enoc: ahora o nunca, porque creemos
en ti”; están las denuncias de los campesinos hartos de necesidades y están las
demostraciones de gozo, la ilusión desbordada y la profecía del triunfo
contenida en todos.
Y esto es muestra de que el candidato morado no
es sólo una imagen pública reconocible, sino la persona en la que recaen las esperanzas
de todo un pueblo seguro de que está eligiendo bien, por su bienestar, por sus
intereses, por su futuro.
***
Después de
más actos idénticos y distintos en varios lugares; después de irse sumando al
proyecto más asociaciones civiles, empresarios, agrupaciones campesinas,
personajes políticos de distinta filiación; después de muchos discursos
aleccionadores de Enoc Hernández ante sindicatos, grupos evangélicos, familias
humildes y cámaras empresariales, y después de muchos llamados a votar el 19 de
julio, se llega al mitin de la colonia Emiliano Zapata, el 5 de julio, a las
seis de la tarde.
La recepción
es abrumadora, calculo unas cuatro mil personas en la calle, pueden ser más,
difícil que sean menos. Aquí la pasión viene de lejos, de la gratitud, del
reconocimiento de la gente que sabe quién es Enoc Hernández, porque lo vio
trabajar con buenos resultados hace más de una década en la presidencia
municipal. Pero el júbilo es algo de hoy, y afecta profundamente a esta
multitud de gente ferozmente empobrecida, desesperada.
A Enoc, en
el centro de la masa, lo apretujan, lo levantan en vilo, es el símbolo de la
esperanza al alcance, la alegría que se personifica, la exaltación que les
pertenece. Ahí, frente a todos, Hernández se compromete: “Mi gobierno será un
gobierno que realice obras de calidad y de impacto social, que promueva la
educación, la salud, el deporte y que fomente el empleo y la cultura, al tiempo
que rescate, difunda y promueva la belleza del centro histórico”.
***
¡Qué exitosa ha sido la campaña de Enoc Hernández Cruz!
Y el éxito se basa en que sabe escuchar las urgencias de la gente y propone
soluciones practicables, asequibles, prontas. Y como Enoc mismo lo dijo: “Las
grandes obras sociales que San Cristóbal de las Casas necesita, sólo serán
posibles con un pueblo organizado y un gobierno comprometido”
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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