En
este 2015, Enoc Hernández Cruz tiene 43 años y es previsiblemente un hombre de
izquierda. El avance significativo que ha tenido en el ámbito político en los
últimos años contrasta de manera monumental con el desprestigio de los partidos
y la falta de credibilidad en la clase gobernante. Hay en él una frescura nunca
antes vista, una alternativa de éxito, una manera diferente de ver y hacer política.
Su trabajo cercano a
la gente forma parte de esa actitud participativa e incluyente que lo ha
caracterizado por más de una década en el servicio público. Y la simpatía que
irradia con las multitudes que lo acompañan en cada evento nos dicta que
todavía hay personajes que pueden hacer una política alejada del clientelismo,
que “guste y conquiste”, que proponga soluciones más allá de la adusta
demagogia a la que por años nos acostumbraron.
Y
sorprende cómo en estos tiempos en que la sociedad ha despertado para exigir
respeto, para ser escuchada, para movilizarse en masa en contra de los métodos
denigrantes de los gobernantes y pedir un cambio que no sólo transforme los modos
del quehacer político sino también la dignidad de los pueblos, rinda su
confianza plena en aquellos que se muestran reacios a las injusticias. Y es ahí
donde entra con todo derecho Enoc Hernández, porque no sólo manifiesta su
inconformidad con las herencias catastróficas del pasado, pues desde cualquier
encomienda a aportado con acciones contundentes para el progreso y fortaleza de
los necesitados.
El pasado 15 de mayo
de 2015, Enoc Hernández presentó ante el Partido Mover a Chiapas su registro
como precandidato a la presidencia de San Cristóbal de las Casas en medio del
jubileo que lo acompaña en cada evento, dentro del regocijo de quienes tienen
puesta su esperanza en él, cobijado por la aquiescencia de la sociedad. Fue una
fiesta democrática en la antesala de los comicios.
¿Cómo
explicar tanta adhesión al proyecto de Enoc Hernández? ¿Por qué se cree que
existe en él ese reencuentro de la sociedad con la política? ¿Qué ha hecho o
hace para congraciarse de tal forma con la colectividad? Así como Mandela, como
cualquier gran político, Enoc es también el autor de su tradición, y eso viene
de la asimilación de la vida y sus contextos, el porqué de la metamorfosis de
sus actuales circunstancias.
VIDA
Y OBRA
Enoc Hernández es hijo
de padres campesinos, originario del ejido Miguel Hidalgo, situado a unos 17
kilómetros de la cabecera municipal de Jiquipilas. Por eso mismo, conoce bien a
bien cómo es la vida de la gente pobre, los problemas que los aquejan a diario
y los obstáculos culturales y existenciales a los que hay que enfrentarse si
quieres salir adelante.
Para pagar sus
estudios de primaria y secundaria tuvo que salir a vender de casa en casa los
dulces que preparaba su abuela, Doña Teresa. Y para poder sostenerse la
preparatoria, trabajó en una tortillería de lunes a domingo en un horario de 4
a 6 de la mañana, ya que su primera clase empezaba a las siete.
En Jiquipilas estudió
la primaria, secundaria y preparatoria, pero es en la ciudad de San Cristóbal
de las Casas donde estudia la carrera de abogado por recomendaciones del
maestro Federico Cuesy, director de la escuela de psicología en el Instituto de
Ciencias y Artes de Chiapas. Se gradúa en el año de 1993 y a los dos años se
titula con la tesis “La Libertad de Expresión y los Derechos Humanos”.
Al término de sus
estudios el joven abogado combina el ejercicio de jurisconsulto con el de comunicador
en el programa radial que él mismo fundó y llamó “La Ciudad: periodismo joven
en radio”, programa que se transmitía por la 760 AM. Desde esa trinchera Enoc
denunció los abusos de poder, hizo servicios sociales, propuso medidas y motivó
una infinidad de campañas para solventar las necesidades de alimento, cobijo y
médicas de los sancristobalenses en indefensión. Es a través de los micrófonos que
alcanza gran popularidad y es motivado a incursar en la vida política.
No mucho tiempo
después, Enoc Hernández es elegido presidente municipal de San Cristóbal de las
Casas para el periodo 2002-2004 por medio del voto ciudadano. En un hecho
histórico vence al PRI tras las siglas de un partido político de oposición, el
PAS. El triunfo trasciende a nivel nacional. Nadie lo creía. Pero no fue nada
sencillo llegar hasta ahí, para lograr la hazaña tuvo que trabajar de seis de
la mañana hasta las once de la noche, tocando puerta por puerta, saludando a
cada padre de familia, a cada ama de casa, escuchando sus necesidades, proponiendo
soluciones más allá de la promesa frívola que sólo busca el voto, haciendo campaña
proselitista como nadie lo había hecho en la historia del municipio y soñando
con servirle al pueblo.
Una vez en la
alcaldía tuvo que enfrentarse al reto de mostrar aptitud para administrar un
municipio lleno de vicios y saqueado hasta lo último. La clase aristocrática,
despojada del poder, no admitía ser gobernada por un campesino, como decían
ellos en referencia a Enoc Hernández. Lo injuriaban, lanzaban sendas
descalificaciones a su persona, lo ligaban con la guerrilla y hasta decían que
representaba los intereses del obispo Samuel Ruiz. Nada más equivocado que eso:
infamias sin fundamento.
De tal suerte, Enoc
tuvo que mirar hacia adelante porque no era hora para acongojarse sino para
cumplir con su mandato. De la confianza que la gente había depositado en él
sacó el valor para trazar un ambicioso proyecto de gobierno. Y lo primero que
hizo fue limpiar las finanzas del municipio, sanear la nómina, gestionar los recursos
para la obra pública y mejorar la infraestructura eléctrica con cableado
subterráneo en 54 manzanas que fue instalado en un tiempo de tres meses y con
una inversión de más de 30 millones de pesos.
Asimismo, instituyó
la Medalla al Mérito Ciudadano “Dr. Manuel Velasco Suárez”, mismo nombre con el
que rebautizó el parque central antes conocido como Vicente Espinosa. Estableció
el Festival Cervantino Barroco, uno de los eventos culturales más importantes
del mundo, entre otras obras que lo pusieron en el corazón de la gente que lo
respetó como ser humano, como político y como amigo de la sociedad.
POR
QUÉ SÍ
Solo
observando con cuidado las peripecias que ha tenido que sortear con tenacidad Enoc
Hernández para llegar hasta aquí se puede explicar por qué se entiende tan bien
con la gente, porque él sabe de primera mano cómo son difíciles las cosas para los
faltos de oportunidad, cómo son los pesares y las necesidades que llegan a
estrangular los sueños del pobre, y también por el trato humilde y respetuoso
que mantiene con todos a pesar de la gran trayectoria que trae a cuestas, que
no es otra cosa que el símbolo del trabajo y la disciplina.
¿Y por qué se cree
que él está haciendo lo imposible, lograr ese reencuentro tan esperado de la
sociedad con la política? Sencillamente, porque no duda que son la política y
la democracia las vías más favorables para entregar los beneficios de salud,
educación, vivienda y económicos a toda una población ya harta de promesas
incumplidas y ansiosa de ver una propuesta que convenza. Y lo ha hecho con
grandes resultados.
Como líder del
Partido Mover a Chiapas, Enoc Hernández ha demostrado rigor en cuanto a
conducirse alejado de los compadrazgos, del servilismo, del escándalo y la
corrupción. Como funcionario público ha sido el puente oportuno de la sociedad
con el gobierno, ha logrado gestionar obras sociales de vital importancia, ha
llegado a cada comunidad por muy lejos que se encuentre para escuchar las
necesidades, para llevar ayudas humanitarias y para plantear soluciones para el
desarrollo sustentable.
Ahora,
como hace once años de aquella proeza de ganar la alcaldía con sólo siete mil
pesos para la campaña política, Enoc quiere seguir dando lo mejor de sí para el
pueblo que lo vio renacer, y sin duda de ningún género es él la mejor opción
para dirigir una ciudad tan importante como San Cristóbal, porque ha demostrado
con suficiencia ser un ente político que disfruta haciendo el bien común, que
es un apasionado en el servicio, que ostenta la capacidad para gobernar con
equidad y progreso. Y sus buenos resultados, no nos dejarán mentir.
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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