No sea hallado en ti quien practique adivinación ni quien consulte a los
muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas.
Deuteronomio 18:10-12.
Es sorprendente cómo en las últimas dos décadas
han proliferado los negocios del giro esotérico, y todavía más la gran
afluencia que tienen. Las personas en la actualidad son atraídas muy fácilmente
por esas antiguas doctrinas filosóficas como la santería, la hechicería y la
brujería que desde siempre han sido censuradas por la Iglesia Católica, que con
enseñanzas parapsicológicas, rituales y tradiciones incomprensibles prometen
resolver lo que nada ni nadie puede hacer. Parece que retar las leyes naturales
se está convirtiendo en un hábito que no le pertenece a ninguna clase social en
concreto, sino a todas.
Las necesidades humanas
son vistas por los empresarios del esoterismo como índice de rentabilidad, como
oportunidad de hacer negocio y continuar viviendo del capitalismo que impera en
todas las naciones. Pero las necesidades son variadas y diferentes en cada
persona, y para cada una de ellas hay un artilugio para contrarrestarles las penas
internas, las del corazón y las que zozobran la ecuanimidad de la mente. Y los
clientes más asiduos son los traicionados, los que pasan por un trance amoroso,
los frustrados y los que padecen enfermedades terminales e incurables.
Las casas psíquicas son
lugares llenos de misticismo, misterio y olor a incienso; son recintos que
albergan manojos de albahaca, imágenes de santos conocidos e ignotos, altares
llenos de veladoras, estampitas, figuras de yeso y madera; son lugares donde lo
santo desaparece y se reinventa inútilmente entre libros espirituales y
oraciones a San Esquipulas, a la Santa Muerte que proporciona al lugar no sólo ese
toque tenebroso y lúgubre, sino también clarifica la falsedad de lo que quiere
hacerse pasar por sagrado.
En una tienda esotérica ubicada sobre la
primera calle poniente sur, en el primer cuadro de la ciudad, luce una imagen
de la santa muerte a tamaño natural, con su afilada guadaña en la mano derecha,
un reloj de arena en la izquierda, el mundo bajo sus pies y mostrando los
dientes en una escalofriante sonrisa. Ahí, las tiradas de cartas, la lectura de
las manos, del café y los ojos son los servicios principales, pero también la
gente se amontona en la búsqueda de las pociones de la suerte, del jabón abre
caminos, de los polvos de Ven A Mí, Corderito Manso, Venganza Santa y el “Amansa
Guapo”, que es el más solicitado por las pequeñuelas desesperadas de amor y
cariño, y según cuentan es más efectivo que San Antonio puesto de cabeza.
HECHICERÍA EN LOS POLÍTICOS
Lo oscuro, lo que tiene qué
ver con el mal le está cubriendo gran terreno a lo que le pertenecía a lo
sagrado y lo celestial, también está ganando fieles partidarios que antes
adoraban a Dios, le rezaban a la Virgen de Guadalupe y le pedían a San Judas
Tadeo, el santo de los imposibles, por sus penas y fracasos.
En la guerra y en el amor todo se vale, dicen.
Sin embrago, gracias a este aforismo se desprenden macabras historias de
políticos (Beatriz Paredes, Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador,
Genaro García Luna), que han acudido a estos centros espirituales y no a tener una
limpia de agua ardiente o una pasada de huevo con loción verde y albahaca, sino
para invocar a los muertos, para pedir su consejo, para requerirles su dirección
para sobresalir en la escabrosa carrera política y poder vivir por mucho tiempo
de ella.
No hay sorpresa en
esto: se presume que muchos personajes de la política (algunos en ciernes y
otros con un avance significativo) acudieron a la hechicería entre muchos motivos
por sentirse incapaces de destacar por sus propios medios, o por su
imposibilidad para cumplir con el cargo, o por ambición, o por “tratar de
resolver la problemática social y económica de su territorio”. Encontraron,
pues, en las artes oscuras la vía rápida y el medio más efecaz para granjearse
el respeto de sus contrincantes y, asimismo, el respaldo y la simpatía de la
sociedad.
Cuando catearon una de
las propiedades del ex fiscal Mariano Herrán Salvatti, hoy fuera de las
habitaciones de “El Amate”, encontraron una imagen de la Santa Muerte, que a
sus pies tenía una buena cantidad de cartas que estaban prensadas bajo las
veladoras y escritas por la propia mano de Herrán, el brazo ejecutor en el
sexenio de Pablo Salazar. Lo que había escrito en ellas eran peticiones de
protección y ayuda.
Otro
caso es el de Carlos Salinas de Gortari (se cuenta que la mayoría de los
políticos que han pisado Catemaco con el fin de consultar a los brujos son de militancia
priista (José López Portillo, Luis Echeverría, Ernesto Zedillo, etc.), quien le
pidió a Gilberto Rodríguez Pereyra, más conocido como “El Brujo de los
Presidentes”, un amuleto de protección.
Cuando
un periodista entrevistó al mencionado brujo acerca de los trabajos que le
había hecho al ex presidente Salinas, éste contestó lleno de presunción: “A él
(refiriéndose a Carlos Salinas) le hice un talismán. Y tan efectivo me salió
que sigue sin pisar la cárcel”.
Sin
embargo, el caso de hechicería que más ha llamado la atención es el de Elba
Esther Gordillo Morales. José Gil Olmos, en su libro titulado Los Brujos del Poder, detalla cómo la
maestra viaja hasta el país de Nigeria para ser tratada por un grupo de brujos.
En
el ritual, se le pide a Elba Esther que se desnude y es bañada con sangre de
león. Y mientras le dejan caer la sangre sobre su cabeza, ella la frota sobre
su cuerpo y repite sin cesar el nombre de Ernesto Zedillo, presidente en turno a
quien desea hechizar para que decline en su decisión de sacarla de la dirección
del SNTE. Posteriormente del baño de sangre los brujos la cubren con piel de
leonina y la llenan de invocaciones en lengua extraña. Al final del rito la
maestra Gordillo cae desmayada.
Despierta
tres días después. Se levanta y viaja a París a visitar a San Charbel, santo
católico a quien tanto venera. Es ahí cuando recibe la llamada de Ernesto
Zedillo, que con mucho afecto le dice: “¿Dónde estás negrita querida?
Necesitamos hablar”.
PARA MAGDALENA
El senador
Roberto Albores Gleason propone que la lucha del Partido Revolucionario
Institucional sea para alcanzar una política de resultados, que coadyuve con el
proyecto transformador del presidente Enrique Peña Nieto y del gobernador
Manuel Velasco Coello. El trabajo de Albores Gleason ha tenido gran aceptación en
todos los municipios a los que ha llegado. Sin lugar a dudas, Albores está
posicionando a su partido en la confianza de la gente y recobrando la credibilidad
antes perdida. Fantástico… Me preguntan dónde pueden encontrar al director
general del Colegio de Bachilleres de Chiapas, José Antonio Aguilar Meza, porque
en su oficina nunca está. Búsquenlo en alguna de las cantinas de Tuxtla
Gutiérrez, San Cristóbal o Comitán, porque es su costumbre frecuentar esos
centros de esparcimiento. Aguilar Meza se siente en las nubes, al lado de Dios.
Y dice que del COBACH nadie lo saca. ¿De dónde radica tanta prepotencia?… Au revoir.
@_MarioCaballero
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