En
la década de los cuarenta y principio de los cincuenta existían por lo menos
tres requisitos para que un partido o un personaje de la política obtuviera credibilidad
ante la sociedad: Primero, guardar buenos principios dentro de los estatutos
orgánicos; segundo, trabajar con ética y, tercero, llevar a cabo acciones que
redimiesen las condiciones de marginalidad de la colectividad. Hoy, supongo que
tristemente, el concepto “credibilidad” ha perdido vigencia.
Antes,
para que una agrupación política obtuviera cierta reputación y llegara a
fincarse dentro de la confianza de la gente bastaba con que se declararan
solemnemente de izquierda, arengar sus buenas intenciones y ofrecer remedios a
los históricos problemas de la población, aunque estos fueran impracticables. Por
supuesto, la ignorancia y el desinterés de la mayoría de la población ayudaban en
mucho a la estafa.
Sin embargo, hoy la sociedad
se ha vuelto más crítica debido a la inmediatez de la información; hoy la gente
somete al escrutinio público las acciones de los partidos y de sus principales
actores; hoy todos se enteran por radio, televisión o internet de los deleznables
escándalos de corrupción e impunidad, y lanzan el veredicto a través de las
redes sociales que vienen siendo algo así como el sanedrín de los tiempos
modernos.
En
la era actual, definida por la autonomía de la demagogia, la fuerza del ultraje
y la falta de propuesta de las agrupaciones políticas, resulta muy gratificante
y loable a la vez observar a un partido político congraciado con la sociedad.
Y, quizás, debido a la dificultad que causan estos factores el logro sea mayor
para el Partido Verde Ecologista de México, que ha llegado a consolidarse como
una alternativa política de éxito ante las circunstancias que envuelven el
ánimo del pueblo que, a lo largo del proceso democratizador, ha crecido
desconfiando en los partidos, rechazando la falta de legitimidad y sintiéndose
diariamente despojada.
Empero, el tema
básico actual en el Partido Verde en el estado es el cometido de Luis Fernando
Castellanos Cal y Mayor por hacer que la institución permanezca en la confianza
de la gente y por ofrecer proyectos políticos que beneficien en primera
instancia a los chiapanecos y fortalezcan a la estructura partidista con tal de
presentarse como garantía de cambio y de progreso.
LA MISIÓN
Luis Fernando
Castellanos Cal y Mayor, joven político de 28 años de edad, recibe la
dirigencia estatal del Verde Ecologista el 15 de junio de 2014, y en los
primeros 100 días de iniciar la empresa visita 25 municipios con el propósito
de compartir la plataforma política llamada Agenda
de Unidad 122, que consiste en promover la participación ciudadana,
promover el respeto a los derechos políticos de la mujer, promover el respeto y
el cumplimiento de las leyes y la promoción de la unidad.
Desde el primer día de
su dirigencia dejó muy en claro que su tarea es lograr que la militancia verdecologista se consolide y crezca de
acuerdo con las exigencias de los tiempos que nos ha tocado vivir. Y para
lograr estos objetivos se ha sometido a una incansable incursión por todo el
estado, donde al recorrer municipio por municipio comparte el importantísimo
mensaje de que para que haya una sociedad más justa y próspera se necesita de servidores
públicos comprometidos, de hombres y mujeres con verdadera vocación de servicio,
que estén al tanto de las voces de la gente, de sus inquietudes, palpando las
necesidades que aquejan en cada rincón de un estado desastrosamente abatido por
la cerrazón y la ignominia de los que abusaron del poder.
En la enérgica
cruzada, Fernando Castellanos se ha topado con el abrigo y el apoyo de la
militancia, que comparte el ánimo y el fervor de un político que se ha ganado
la simpatía colectiva a base de trabajo, inteligencia y con ganas de construir
mejores condiciones de vida para la gente.
Castellanos Cal y
Mayor es un hombre de familia con una preparación académica envidiable, pues
tiene en su acervo cultural la carrera de Leyes, un posgrado en Ciencias del
Estado cursado en Buenos Aires, Argentina, y estudios sobre Alta Administración
Municipal en el ITESM. Por lo tanto, el lenguaje correcto, el discurso eficaz,
la visión detallada sobre los fenómenos políticos que nos envuelven no son
producto de la improvisación, sino parte de sus facultades intelectuales que giran
de acuerdo al nivel y al criterio que la época requiere.
LOS RETOS
El 2012, el gran año
de la transición democrática, indudablemente fue un buen año para el Partido
Verde: más de 600 mil votos de adeptos al partido fueron sustanciales para la
victoria en los comicios pasados para elegir gobernador. Y gracias al enorme
respaldo que recibió de la sociedad civil hoy tutela el gobierno en uno de cada
tres municipios de la entidad. Al parecer, el partido ha fomentado en los
ciudadanos un proyecto de cambio indiscutible.
Luis Fernando
Castellanos tiene frente así un compromiso de gran envergadura: conducir al
partido verde por ese ya transitado camino de victoria y lograr que la
confianza de la gente siga acompañándolos. Y hacer, además, que se idealice a
nivel organizacional, en cada militante, en cada uno de los participantes en
los comicios en puerta, el modernismo político que está permeando en las
estructuras políticas europeas, mismo que está cambiando la manera de hacer política.
El dirigente
Castellanos proclamó estar comprometido en llevar al organismo alejado de los
compadrazgos políticos, del paracaidismo presupuestal, del clientelismo, del
escándalo y de la corrupción. Y definir, en lo personal y a nivel
institucional, que la democracia no es sólo electoral, sino la vía más
favorable para repartir los beneficios de salud, educación, vivienda y económicos
a una sociedad chiapaneca harta de promesas incumplidas y ansiosa de una
propuesta política que convenza.
@_mariocaballero
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