A
Harvey Gutiérrez Álvarez su historia no le favorece, lo traiciona. En su actual
cargo como director del Instituto de Administración Pública del Estado de
Chiapas enfrenta graves acusaciones de corrupción y acoso laboral; su desempeño
como diputado tanto local como federal es calificado de mediocre e insustancial;
sus intentos por posicionarse en cargos partidistas fueron un rotundo fracaso y
hasta en su ciudad natal, Tecpatán, Chiapas, lo repudian por hipócrita.
Y a pesar de su
ineptitud hoy goza del privilegio de representar al pueblo de Chiapas desde la
Cámara de diputados en San Lázaro.
BANDOLERO
Harvey
Gutiérrez es un hombre de ideas cortas y mañas largas. Hace unos meses, en el
rancho de su propiedad llamado “Dos Estrellas” convocó en reuniones privadas a
los socios ganaderos del ejido Luis Espinosa con el propósito de ofrecerles
apoyos económicos a cambio de recibir el voto para ser presidente de la Asociación
Ganadera.
¿Qué pretendía el
legislador Gutiérrez Álvarez? Dos cosas: la primera, controlar al gremio
ganadero para aprovecharse de los millonarios beneficios de los programas gubernamentales
del campo; segunda, tejer una red de complicidades para comerciar ganado robado
y llenar con él toda la zona de Mezcalapa.
No
lo logró. De los más de 400 miembros de la asociación sólo obtuvo 2 votos. A
los días siguientes, el gremio solicitó al gobernador del estado Manuel Velasco
Coello frenar las intenciones del bandolero Gutiérrez Álvarez, advirtiendo que
de continuar con el asedio de robarles la paz y la tranquilidad las cosas iban
a ponerse serias y no se harían responsables de las consecuencias. Con ironía
pero con la objetividad debida, dijeron: “No tenemos por qué tolerar a este
vaquerito que juega a Secreto en la Montaña”.
ABOGADO DE DELINCUENTES
Jesús del Carpio
Mayorga hoy debería estar tras las rejas, pero es presidente municipal de
Amatán. Sobre él pesa la averiguación previa número 29/NO96/2010 en la que es
acusado de defraudar a más de 400 familias con 3 mil 500 pesos cada una,
cantidad que solicitó a nombre de la “Organización Campesina de Pueblos Mayas” prometiendo
entregarles una vivienda. Todo fue una farsa para enriquecerse a costa de la ilusión
de la gente.
Sin embargo, Del
Carpio Mayorga obtuvo impunidad, y fue porque Harvey Gutiérrez intervino por él
pidiendo a su amigo Juan Sabines Guerrero que dejara sin efecto la demanda.
Esto fue en el año 2010.
En
el colmo del cinismo, el 4 de abril del 2012, Gutiérrez Álvarez tuvo la osadía
de presentarse en el auditorio municipal de Mezcalapa con el propósito de hacer
campaña proselitista, precisamente en la ciudad donde fue timada la gente por
Del Carpio. La respuesta fue lógica: Todos, hombres y mujeres, se le fueron
encima, le reclamaron ser defensor de delincuentes, lo insultaron y lo
corrieron a mentadas de madre porque sabían perfectamente que él había sido el
protector de Jesús del Carpio. Y de no haber sido por su gimnástica huida, la muchedumbre
lo hubiera linchado en el acto.
SABINISTA
Como
todo sabinista, Harvey Gutiérrez procuró riqueza y poder: no le fue bien, le
fue genial. Y tal como dice el dicho de “Dios los hace y ellos se juntan”, el
diputado Gutiérrez no tardó en trabar amistad con Nemesio Ponce Sánchez, el
capo del Palacio de Gobierno, con quien fraguó las más terribles atrocidades al
Estado de Derecho y sobre todo a la sociedad civil.
En
ese periodo la fortuna de Gutiérrez Álvarez se multiplicó de manera obscena, y
no sólo fue eso lo que se acrecentó sino también su despotismo, arrogancia,
influyentismo y poder. En el transcurso adoptó el dicho que lo identificó: “No
quiero que me den, sino que me ponga donde haya”, que es lo mismo que “Ustedes
sostengan la impunidad que yo voy y cobro mi quincena”.
Su
pertenencia a la mafia sabinista lo hizo formar parte de esa clase de políticos
incapaces, débiles, ignorantes, carentes de oficio y profundamente
irresponsables que creyeron que entrar en la política era para llenarse los
bolsillos y favorecerse con jugosos contratos gubernamentales.
Cito un ejemplo:
Una fuente cercana a Letras Desnudas cuenta que durante una
reunión sostenida en casa de gobierno entre él, Nemesio Ponce Sánchez, notarios
a modo y otros miembros del gabinete, decidieron desincorporar el terreno que
fue propiedad de la paraestatal CONASUPO para integrarla a los activos fijos del
gobierno del estado. El objetivo era construir en ese espacio el hotel Hilton
Garden del que Harvey Gutiérrez no es el dueño, sino el prestanombres de Juan
Sabines Guerrero, el verdadero propietario.
De la amistad que
cultivó con todos los integrantes del gabinete sabinista, sobre todo con
Nemesio Ponce, Mauricio Perkins y Alejandro Gamboa López, logró adquirir la
diputación local y la federal que hoy presume pero con más penas que glorias.
Además, para sus familiares y amigos negoció un montón de puestos de los más altos
rangos y todos fueron incrustados en las distintas dependencias de gobierno.
Nada -que quede claro-
lo ha logrado a través del mérito profesional o político o social porque no los
tiene, sino por influencias y con dinero, muchísimo dinero.
GRUPOS DE CHOQUE
Repito:
Harvey Gutiérrez es un hombre de ideas cortas y mañas largas, y si algo ha
aprendido bien a lo largo de estos años es a usar las tácticas de coerción y
manipulación política. Y si para lograr sus propósitos es necesario que queme
todo el estado de Chiapas, está dispuesto a hacerlo, él mismo lo ha dicho
infinidad de veces sin temor ni titubeos.
En
la pasada elección de la Rectoría de la UNACH, Harvey Gutiérrez propuso comprarla,
literalmente. Por fortuna, la situación actual no es como a las que está acostumbrado,
porque el que gobierna es otro. Empero, por su ambición hizo presionar a los
encargados de elegir a la mejor propuesta a la rectoría, y para lograrlo formó grupos
de choque entre la comunidad estudiantil, administrativa y docente de la Escuela
de Derecho, mismos que en varias ocasiones han tomado las instalaciones de los
campus de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula.
De
acuerdo con declaraciones de uno de sus ex colaboradores, los grupos radicales tuvieron
la orden no sólo de cerrar los accesos a las facultades de la universidad en
Tuxtla y tomar las oficinas de la colina universitaria, sino también de secuestrar
las de Tapachula y San Cristóbal. Y si la respuesta a la presión y a su
propuesta de comprar la rectoría le era contraria, tenían el deber de quemarla.
Por
suerte no sucedió ni lo uno ni lo otro.
***
Está
claro que no podemos esperar absolutamente nada bueno de Harvey Gutiérrez, que
en el colmo de la paradoja es un legislador que trabaja violando la ley.
PARA
MAGDALENA
Prima, te escribo con mis manos cansadas ya
hartas de garrapatear sobre las obscenidades que escucho a diario y de los
abusos de que lamentablemente me entero. Termino con esto: Hay fuertes rumores de
que Jovani Salazar Ruiz, Secretario
General del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, es jefe de una mafia que cobra
cuotas a los ambulantes que se establecen en el centro de la ciudad. Por lo
visto no está del lado de los tuxtlecos, ni del proyecto que inteligentemente
encabeza el alcalde Samuel Toledo. ¿Del lado de quién está entonces? Te lo
comento luego.
@_mariocaballero
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