Los mentirosos medran.
Anónimo.
Samuel Toledo Córdova Toledo es un
cínico. Miente. Se adjudica logros que no son suyos e inventa cifras para ocultar
la crisis económica y social de la ciudad. Y de no ser por la atención del
gobierno del estado, Tuxtla Gutiérrez estaría convertida en un albañal.
El alcalde Toledo ha realizado en
estos dos años de su gestión un trabajo con evidente servilismo, naufragado y
colmado de mentiras, y que al difundirlas pondera lo que viene siendo el mayor
logro de su gobierno: el establecimiento del imperio de la impunidad a través del
manejo mediático del poder.
Samuel Toledo es presidente municipal
debido a un fraude electoral. Nadie lo quería como alcalde porque él
representaba la corrupción del gobierno sabinista. De tal manera, que con la
imposición de Córdova Toledo la esperanza de iniciar una etapa alejada del
clientelismo, la infamia y regida por una persona confiable y comprometida con
el pueblo se vino abajo. Y por más impugnaciones que se hicieron ante el
Tribunal de Justicia Electoral del Estado de Chiapas, las influencias de Juan
Sabines Guerrero y Nemesio Ponce Sánchez pudieron más que las propias leyes, y el
delito se consumó.
Si Jaime Valls Esponda significó el linchamiento
moral y Yassir Vázquez Hernández el auge de la destrucción y los caprichos, entonces
el gobierno de Samuel Toledo viene siendo algo así como la obstinación por el
photoshop y el carisma mediático.
En este contexto, ¿cuál ha sido la
importancia del gobierno de Samuel Toledo? ¿Los altos niveles de ineficiencia o
el grado deleznable de irresponsabilidad? ¿O las mentiras que distribuye en entrevistas
y conferencias de prensa afirmando los progresos de la ciudad?
NO
HAY PROGRESO
No hay progreso en Tuxtla Gutiérrez como
Toledo tanto lo asegura. A todo esto, ¿qué es
progreso? Es la mejora, adelanto,
perfeccionamiento cultural y técnico de una sociedad, y lo que dice al
alcalde no se ajusta al significado porque a diario tenemos que lidiar con los
problemas de la basura, la prostitución ejercida en el centro de la ciudad, el
desabasto de agua potable, el deterioro de las calles, la proliferación de lupanares
y centros de vicio.
No hay
progreso, sino una notoria estafa en la ejecución del presupuesto, retiro de
inversiones de empresas extranjeras, cierre de decenas de negocios,
multiplicación del ambulantaje que daña la economía del comercio formal, crecientes
cifras del desempleo, gravedad de la pobreza y carencia de servicios básicos
según informes del CONEVAL.
No hay
progreso. La pobreza y marginación son innegables en las colonias de la
periferia de la ciudad, donde se pueden ver niños descalzos, sin ropa, sin
acceso a la educación y servicios médicos. En las colonias como Potinaspak I y
II, La Condesa, Terán, San José Terán, Pluma de Oro, 7 de Abril, por ejemplo, aún
presentan deficiencias en el suministro de agua y alcantarillado, no cuentan
con alumbrado público, calles pavimentadas y luz eléctrica.
En todo caso, ¿de qué progreso habla
Samuel Toledo? ¿De la reconstrucción del libramiento sur y otras arterias como
la 5ª Norte que no son producto de su gestoría sino del gobierno estatal? ¿O se
refiere a la construcción de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales
“Paso Limón” y “Tuchtlán”, proyectos que él anunció con gran protagonismo pero
que tampoco pertenecen a su tiempo porque fueron autorizadas el 11 de diciembre
de 2009? Lo que sí ha mostrado gran progreso es la corrupción, el complot entre
el alcalde y regidores, los beneficios a los negocios familiares a costa del
erario y el número de personas en la nómina (350 aviadores) que cobran sin
trabajar.
No hay progreso, sino mentiras. Tómese
como ejemplo el compromiso hecho el 19 de noviembre del 2013 de pavimentar dos
calles en la colonia “Popular” y que hasta el día de hoy no ha cumplido. O la violación
al pacto de austeridad inspirado por el gobernador Manuel Velasco Coello, con
el hecho de gastar más de 800 mil pesos en la presentación de su segundo
informe de gobierno.
EN
RESUMEN
Samuel Toledo está empeñado en convencernos
que no hay pobreza, falta de empleos, insuficiencia médica, carencia de
habitación y problemas sanitarios. Y en su afán publicitario de legitimar su
gobierno crea organismos, como el Módulo del Observatorio Anticorrupción, que
son inútiles y que sólo sirven para alimentar su egolatría y desviar recursos.
Con la publicidad institucional pretende
obligarnos a olvidar el fraude electoral que lo hizo alcalde, su herencia
sabinista, su complicidad en el robo de 40 mil millones de pesos que hizo una
transición difícil y hasta los juicios éticos y morales que le corresponden.
En este punto
en el tiempo, resulta necesario recordarle al alcalde Toledo que su tarea es
proteger los intereses del pueblo y resolver los problemas, no mentirle. Y también
es imperioso exigirle que deje de gobernar de espaldas a la sociedad y de
frente a las páginas de sociales.
¡Ah! Y a la
impreparación y a la ineficiencia que alcanzan a su gobierno, esas sí que le
tomen otras fotos.
@_mariocaballero
Comentarios
Publicar un comentario