El 8 de
octubre de 2014, el hallazgo del cuerpo de un hombre brutalmente masacrado conmociona
a la ciudad de Tapachula, Chiapas. Se trataba de Gustavo Adolfo Ibarias García,
líder del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Municipio de Tapachula y el
más férreo crítico de la administración del alcalde Samuel Alexis Chacón
Morales. Lo mataron a pedradas. De pronto. Y dado el contexto del homicidio se presume de venganza
política. Sucedió después de tener un fuerte altercado con el alcalde Chacón Morales.
LOS
MOTIVOS
Los motivos
por los que Samuel Chacón Morales pidió licencia para retirarse de la alcaldía,
ocultan algo más. Imposible creer que busca la diputación federal con la
intención de seguir sirviéndole a la sociedad. A otro perro con ese hueso. Lo
que en verdad busca es inmunidad, refugiarse detrás del fuero constitucional.
La
empresa de Chacón de saltar de la alcaldía al parlamento federal, es vil oportunismo.
Una táctica de escape. De los fraudes al erario y de las decenas de asesinatos
es de lo que quiere escapar Chacón Morales, a quien la indignación moral de la
sociedad le ha rendido el homenaje merecido: Samuel Chacón es el peor
presidente que Tapachula ha tenido.
Y
dada la ira tan generalizada de la población que lo hizo presidente municipal, ¿qué
le hace pensar que tiene oportunidades de triunfo en las próximas elecciones? Empero,
si resulta ganador estaremos de frente a un claro fraude electoral.
LA
INGOBERNABILIDAD
Desde
el 30 de septiembre de 2012 hasta el día de hoy, Tapachula es sinónimo de ingobernabilidad.
A la Perla del Soconusco la identifican los problemas de la basura, las calles
destruidas, la prostitución ejercida en el primer cuadro de la ciudad, la multiplicación
de los centros de vicio, la falta de alumbrado público, la inseguridad.
Y
esto enfrentado a la pobreza y marginalidad en que viven miles de familias en
la periferia, la mala planeación de la obra pública, los malos manejos del
presupuesto, los elevados sueldos de los funcionarios, el engrosamiento de la
nómina, la indiferencia del alcalde y su excentricidad, que va desde el gusto por
las comidas exóticas y vinos sofisticados hasta la contratación de guaruras a
cargo del erario municipal.
La medida de
contratar gorilas para su protección personal la tomó después de la cachetiza
que le propinó una mujer de baja estatura entre gritos de “Eres un corrupto. ¿Cómo
te atreves a decir que no hay dinero? Porque sí hay. Y creo que hasta lo que dio
el gobernador para reparar las calles te lo estás robando. ¡Qué poca madre
tienes, cabrón! Ratero pocalucha. ¡Devuelve el dinero que no es tuyo sino del
pueblo! Además, las… no corras, cobarde poco hombre. Ten huevos y enfrenta tus
problemas como hombrecito. No huyas, que eres poca cosa como para irte
siguiendo”.
Casos de
corrupción en la era de Samuel Chacón hay muchos. Por ejemplo la construcción en
la central norte, donde la tercera sur quedó intransitable por el hundimiento causado
por la mala planeación de los trabajos y que debido a esto vinieron las
dificultades de escasez de agua potable y el desbordamiento de aguas negras en
las coladeras de las casas. Se suma el hecho de que la constructora responsable
de la obra, de la que nunca se conocieron los nombres de los dueños, utilizó
camiones volteo y pickups con el emblema del H. Ayuntamiento municipal.
La
defraudación del presupuesto del gobierno de Chacón Morales no solo ha afectado
los rubros referentes a las obras de infraestructura y prestación de servicios
públicos, también trastocó uno de los más sensibles: la seguridad. De tal modo,
la falta de atención e indiferencia del alcalde Chacón por salvaguardar el
patrimonio de los tapachultecos devino en el establecimiento del poder criminal
en la ciudad y el pánico recurrente en cada esquina.
La
inversión de 18 millones de pesos provenientes del estado y la federación en la
instalación del Centro Estatal de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4)
en Tapachula, ha sido un contundente fracaso. Asaltos, secuestros y homicidios
(como el de Juan Román Sánchez Montiel, el 24 de marzo del 2014, en la 4ª
avenida Sur y la prolongación de la carretera Tapachula-Puerto Madero, a las
10:45 a.m.), son captados a diario por las cámaras del sistema de
videovigilancia pero sin que nadie haga algo al respecto. Al parecer, lo único
que provee es morbo a las autoridades.
Como
dato estadístico: el índice de criminalidad en Tapachula aumentó en un 40% en el
periodo de Samuel Chacón respecto a los reportados en el 2012, esto a pesar de
la gran tecnología aplicada. El clima de inseguridad ha generado el retiro
masivo de inversiones y el cierre de decenas de empresas, cuyo daño principal
es la inestabilidad económica y el colateral, el creciente desempleo.
Se
presumen nexos de Samuel Chacón con el crimen organizado dado el privilegio que
tienen los traficantes de drogas, armas y personas. Nadie los molesta, aunque
todos lo saben y todos los ven. Además, las fuerzas policiales a las que
protege son las que extorsionan, secuestran y asesinan con total impunidad.
El
31 de marzo de 2014, alrededor de las nueve de la noche, matan a golpes a dos
mujeres en el interior de su casa. Sus nombres eran Guadalupe Aguilar y Zenovia
“N”, de 85 y 60 años, respectivamente. El crimen sacudió a toda la sociedad por
dos razones fundamentales: la primera, por la crueldad con que fue cometido y,
segunda, porque sucedió en pleno centro de la ciudad donde hay cámaras de
vigilancia, patrullas y policías de a pie.
Hasta el
momento no hay culpables ni sospechosos. Y si alguien puede ser culpado, ese es
Samuel Chacón Morales por el cargo de homicidio por omisión: era su responsabilidad
protegerlas, al igual que al resto de los hombres y mujeres que murieron por su
negligencia y falta de compromiso.
NO
PUEDE, NO DEBE
Recientemente,
un grupo de personas impugnó la separación de Chacón Morales interponiendo un
recurso de amparo que figura bajo el número de registro 18/2015, turnado al Juzgado
Tercero de Distrito con sede en Tapachula. Todos los sectores de la sociedad deberían
hacer lo mismo para impedir que Samuel Chacón siga delinquiendo a sus costillas
y sin recibir castigo.
Con todos
estos antecedentes no debe permitírsele a Samuel Chacón participar en la
contienda de elección popular, menos aun cuando no ha cumplido con la
obligación de entregar la cuenta pública del año 2013 y parte del 2014, y por
estar bajo la sospecha del asesinato del ex líder sindical Gustavo Ibarias.
Darle la
libertad para hacerlo sería rendir tributo a la impunidad y consentir el delito:
“Samuel pégame más, pero no en la cara”.
@_mariocaballero
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