La
culpabilidad de Nemesio
Ponce Sánchez por los asesinatos de Mitzitón aún no obtiene su debido castigo.
Y este caso es sólo uno de tantos delitos en los que Nemesio Ponce estuvo involucrado.
Recordemos, pues, que en su calidad de subsecretario de gobierno en el periodo
de Juan Sabines Guerrero despachó una serie de arbitrariedades que él mismo
denominó como “Funciones del Puesto”, y lo de Mitzitón es una de ellas.
Los atropellos de Nemesio Ponce van
desde encierros injustificados, desapariciones forzadas, represión a líderes
sociales, destrucción de grupos inconformes, coerción política, imposición de
gente a modo, hasta el avasallamiento de las instituciones, y por cada uno de estos
delitos es por lo que las víctimas piden que sea castigado con todo el peso de
la ley. En caso contrario, se estará confirmando la máxima: Aquí no hay justicia para los desposeídos,
solo impunidad para los poderosos.
***
Nemesio Ponce Sánchez no era
político sino una persona más sumida en la pobreza, cuya única posesión era un
automóvil viejo que usaba para trasladarse de su casa al trabajo y viceversa. Y
todo lo que sabía sobre política y la problemática social se basaba en los usos
y costumbres de los arrabales de la ciudad de México, donde vivió y creció.
Pero al tener dominio sobre todo lo que lo rodea cambia su personalidad y añade
a su comportamiento el gusto por lo snob y la intolerancia a la disidencia.
Cuando llega a formar parte del gobierno
de Juan Sabines Guerrero, en el momento en que nada peor podría pasarle en la
vida, pues ya había sufrido el desprecio y la derrota, el hambre y el frío, adopta
una ley que lo rigió durante todo el sexenio a modo de venganza a la
frustración y la miseria: “El régimen no admite oposiciones”. Y de este
comportamiento, a veces soberbio y a veces inhumano, le nace el mote de “El
Todopoderoso”.
CASO MITZITÓN
En el caso Mitzitón, Ponce Sánchez rinde
una respuesta expiatoria para desligarse del operativo que él dirigió desde su oficina
en el Palacio de Gobierno: “Nada tuve que ver con lo ocurrido en Mitzitón. Así
que las acusaciones hacia mi persona que hace el licenciado Ricardo Lagunés
Gasca (abogado del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas)
carecen de fundamento y credibilidad. Por lo pronto, aclaro que nosotros como
autoridad competente nos corresponde propiciar la paz por las mejores vías y no
así provocar los conflictos. Y eso de que armamos a paramilitares, es una carta
que usa el abogado Lagunés para poner en mal al gobierno. Nada menos reprobable
que eso”.
Las acusaciones verbales del Centro
de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas se convirtieron en
averiguaciones previas, y en ellas se acusa a Nemesio Ponce Sánchez de ser el autor
intelectual de los hechos fatales. A partir de esa fecha, los ejidatarios de
Jotolá y San Sebastián fueron acosados y perseguidos por elementos de la
Policía Estatal Preventiva por una sola razón: denunciar los hechos y pedir
justicia.
En septiembre de ese mismo año, Ponce
Sánchez envía policías ministeriales y agentes de la PEP al ejido de Jotolá con
dos objetivos: uno, detener al comisariado ejidal y al profesor Ricardo Sánchez,
vocero de las querellas; dos, para dejar claro el mensaje: El doctor Nemesio
Ponce Sánchez es intocable.
Para acabar con la problemática, Nemesio
usa la fuerza del Estado y localiza en los disidentes el peor crimen: la
impertinencia. Y en su embriaguez de poder, dice: “Los criminales (así juzga a
los que criticaron sus formas coercitivas para imponer la autoridad) lo son por
instinto y no pueden evitarlo”. Es decir, los impertinentes desean castigar al funcionario
y eso es un crimen sin remisión.
Días después de estos eventos,
miembros de la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y
Campesinos declararon ante la prensa: “Estamos aliados con el doctor Nemesio
Ponce… Él nos ordenó emboscar al abogado Ricardo Lagunés… Durante todo el
tiempo que duró el operativo en San Sebastián Bachajón y en Mitzitón fue a
Nemesio a quien le rendimos cuentas”. Con estas declaraciones se cae la mentira
de Nemesio Ponce que afirmó en reiteradas ocasiones que el asunto de Mitzitón se
trataba de un conflicto religioso, pero la verdad es que fue un planeado exterminio
religioso-político-zapatista.
***
Que quede claro: Nemesio Ponce Sánchez
es culpable por las muertes y expulsiones en Mitzitón, y no existen excusas
posibles que lo salven de ir a prisión por este grave acontecimiento. Las
investigaciones deben reabrirse y continuar por la brecha correcta sin
detenerse en miramientos políticos.
Porque ya es el tiempo para que el
apotegma tenga sentido: Nadie es tan
fuerte como para maltratar eternamente y vivir impune. Las autoridades
deben cumplir con la sociedad al hacer justicia, de lo contrario, la sociedad
con toda su indignación moral tendrá que resignarse y aceptar el hecho de que
la impunidad es la variante de “la diosa perra del éxito”.
@_mariocaballero
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