Las giras de Rafael Guirao Aguilar por
todo el territorio chiapaneco, es la más clara demostración de su orfandad:
Hace lo que le pega su regalada gana, dilapida fortunas en la difusión de su
nombre y de la Fundación Chiapas Verde, compra publicidad para divulgar sus
necedades, invierte caudales del gobierno municipal en lo que bien puede
entenderse como una ventajosa precampaña, exhibe su fe ante la vista de
cualquier campana o templo protestante, promete lo impracticable, miente al
resumir sus hazañas inexistentes como político y filántropo, y pasea su
arrogancia y cinismo.
Hace unos días, en un evento de la
cruzada Juntos en oración por Chiapas, en El Parral, Chiapas, dijo: “Se
tiene como objetivo principal la promoción de los valores sociales como el amor
a la familia, la integración y la solidaridad entre hermanos, beneficiando no
solo a las iglesias y templos en el estado, sino también la formación de
ciudadanos íntegros”. ¡Qué hombre! ¡Qué gobernante! ¡Qué obsequioso! ¡Y qué
derroche de amor al prójimo!
Del análisis de la frase se pueden obtener
tres características de la personalidad de Rafael Guirao: La primera, la incapacidad
mental para crear frases retóricas o por lo menos lógicas, porque en el caso
anterior no sólo hay errores de sintaxis y contradicciones contextuales, sino en
toda su extensión es un torrente de aturdimientos verbales; segunda, la
hipocresía, no puede hablar de un intenso amor y preocupación por los problemas
de las familias cuando tiene abandonado a todo un pueblo que, entre muchas
otras cosas, sufre la carencia de agua potable.
Y tercera, el cinismo, no puede hablar
de dedicar dinero, tiempo y esfuerzo en formar a hombres y mujeres íntegros
cuando él no lo es, sería un profundo contrasentido aceptar que “de lo malo
puede salir algo bueno”. Además, una persona con buenos principios y valores no
es irresponsable con sus funciones, tampoco corrupta, ni viciosa, así como él que
ocupa un puesto que no entiende y cuyas responsabilidades ignora.
GÁLATAS
6:7
No
os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare,
eso también segará. Gálatas 6:7, Versión Reina-Valera (1960).
Rafael Guirao va de obstinación en
obstinación. Primero fue la popularidad, por la que gastó cantidades obscenas de
dinero para promocionar su imagen en televisión, radio, prensa escrita y
anuncios espectaculares, que al final le concedió el apodo de Rey de los spots. Y ahora se cuelga de la
fe y el cristianismo.
Es impresionante el descaro de
Guirao. La palabra vergüenza no existe en su vocabulario. Hoy dice hablar con
Dios, orar con otros, junto a otros, cantar coros en templos cristianos,
ofrecer ayunos como sacrificio vivo y santo al Todopoderoso, leer la Biblia y
recorrer el estado con la encomienda de socorrer al menesteroso y ayudarlo a
volver de sus malos caminos.
Lo de Guirao es un caso clínico.
¿Quién le cree? ¿Quién tolera sus humoradas? En cada evento político-cristiano
propone un cambio de vida, estar preocupado por las necesidades de las
familias, desplegar acciones de apoyo y esforzarse por lograr el desarrollo de
Chiapas, y eso sólo -según palabras del teólogo Guirao- se logrará con la ayuda
y las bendiciones de Dios.
¡Qué farsante! Un creyente o un hijo del
Altísimo para ser tenido como tal debe tener ciertas características que además
den testimonio de una nueva vida en Cristo, como ser irreprensible, marido de
una sola mujer, sobrio, prudente, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso
de ganancias deshonestas, amable, apacible, no avaro, que gobierne bien su
casa, entre otras (1 Timoteo 3:1-7). Abono unos datos para desenmascarar a este
embustero, a este lobo vestido de oveja:
1.
Irreprensible.
Rafael Guirao ha hablado hasta el
cansancio de ser responsables con nuestras familias, con nuestro entorno y con
nosotros mismos, sin embargo, Chilón, el municipio que gobierna, está hecho
trizas por ineptitud, corrupción, represiones y culto a la impunidad. Su
irresponsabilidad como alcalde es la causa de la ira del pueblo, que testifica
el abandono de Guirao, que nunca está en su oficina por estar de campaña
política (quiere ser gobernador de Chiapas) con la Fundación Chiapas Verde.
El reproche hacia Guirao es unánime,
toda la sociedad chilonense se queja de la falta de obras en el municipio, de
la escasez de alimentos y del impedimento a los servicios básicos como agua,
luz eléctrica, drenaje y de salud.
2.
No codicioso.
En la pelea entre Juan Manuel Márquez y
Timothy Bradley, el 12 de octubre de 2013, el alcalde Guirao compró publicidad
por un valor de 50 mil dólares, consistente en imprimir la leyenda de Chiapas
Verde en los calzoncillos del boxeador mexicano.
Por la ambición de ser gobernador del
estado, Guirao ha prodigado los recursos de Chilón en fiestas, borracheras,
orgías, publicidad, viajes como el que hizo a Las Vegas, Nevada, a propósito de
la pelea de box, viáticos para la gente que lo acompaña a sus giras políticas
con la fundación, obsequios para las familias de los municipios que visita, y
todo esto a costillas de las cientos de familias que sufren de hambre, por no
tener agua para beber y hasta por la carencia de una simple pastilla para curar
la fiebre o la diarrea.
3.
Que gobierne
bien.
Lo peor de Guirao es el desgobierno que
motiva en Chilón. Es inepto. No sabe gobernar. Recientemente, la SEDESOL dio a
conocer los resultados de un estudio micro regional aplicado en ese municipio,
y los detalles son sorprendentes: cerca de 50 mil personas no tienen
posibilidades de una alimentación continua; el 42.56 por ciento de la
población, es decir, 52 mil 785 personas tienen un grave rezago educativo; 39
mil 804 habitantes están sin acceso a los servicios de salud; 113 mil 574
chilonenses no cuentan con los servicios básicos en la vivienda y otros 56 mil
no tienen medios para procurarse la alimentación.
El Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, juzgó la pobreza de Chilón como alarmante. Y ante
las cifras, Rafael Guirao es indiferente, no le importa la gente, ni fortalecer
la economía, ni impulsar el desarrollo, ni sacar del atraso a la counidad, ni
hacer inversiones en obras públicas. La injusticia social permea los sectores
más vulnerables de esa sociedad, donde más de 118 mil 180 habitantes viven en
pobreza extrema.
Y el manoseo a las arcas del pueblo es
descarado, pues con los recursos públicos paga la publicidad con la que se
presenta ante toda la sociedad chiapaneca como el gobernador que realmente se
merece Chiapas. También el gasto de las giras de trabajo de la fundación se carga
al presupuesto de Chilón. ¿Y quién se le opone? Al menos no la medida de
austeridad del gobernador Manuel Velasco Coello.
4.
No dado al vino,
sobrio, marido de una sola mujer.
En las últimas horas del 24 de abril
de 2013, dos días después de que organizaciones defensoras de los derechos
humanos llegaran a Chilón a comprobar el clima de violencia, Juan Vázquez
Guzmán, luchador social ligado al zapatismo, fue asesinado de cinco tiros en la
puerta de su casa.
El suceso fatal alcanzó altos niveles de
indignación moral. A la sazón, decenas de personas acudieron a la presidencia
municipal para solicitar la intervención de la autoridad y regresaron al lugar
de los hechos con la noticia de que el alcalde andaba de gira con la fundación,
pero fuentes cercanas a Letras Desnudas
afirman que Rafael Guirao estaba ahogado en alcohol, rodeado de mujeres, en
compañía de sus amigos, en un tugurio a las afueras de Tuxtla Gutiérrez.
Y
mientras el edil Guirao Aguilar coqueteaba y bailaba al ritmo de la mesa que
más aplauda, la familia de Juan Vázquez lloraba alrededor del cadáver y los asesinos
huían en una camioneta roja, para nunca ser localizados.
***
Leonardo Rafael Guirao Aguilar no es
cristiano, tampoco un humanista. Guirao es un cínico que viola las leyes, que
hurta los recursos de Chilón para pagar los gastos de lo que insiste en llamar
acciones sociales, cuando es una auténtica campaña proselitista.
Si bien es cierto que los mentirosos
medran, no es el caso de Rafael Guirao porque hasta para mentir es inútil. Es
urgente que el Congreso del Estado ponga orden en Chilón y audite las cuentas
del alcalde, porque la corrupción es palpable.
Dice un refrán que “El que juega con
fuego, termina quemado”. Y el segundo mandamiento: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”. Lo que está
haciendo Rafael Guirao bajo el nombre de Dios, es cavar su propia sepultura.
Twitter: @_mariocaballero
Blog: mario-caballero.blogspot.mx
Email: yomariocaballero@gmail.com
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