Si
de algo hemos sido testigos los chiapanecos, es de la ilógica y disparatada
relación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Por muchos ciclos existió
una deleznable reverencia de un poder a otro, siempre del legislativo al
ejecutivo, que no sólo ofendió el ejercicio de la buena política, sino que
además sumió en el descrédito el quehacer parlamentario hasta conducirlo a una
ciénaga pestífera e infame.
Recientemente,
con motivo de festejo, la diputada Itzel de León Villard afirmó que “Trabajará
por fortalecer la unidad, el consenso y los grandes acuerdos por el bien de
Chiapas”, y, desde luego, eso es lo que se requiere para salir adelante:
trabajo, esfuerzo y coordinación entre los poderes para lograr el desarrollo de
este estado tan golpeado por la cerrazón de los pasados gobernantes.
Pero,
¿qué significado político tiene lo señalado por la diputada del PAN?
Sin
demasiados alegatos teóricos, escuchar a un legislador como De León Villard referirse
a la labor parlamentaria en esos términos, es sin duda un encuentro con la
razón de la política y un homenaje a los nuevos pensamientos de quienes la
practican, más ajustada a la realidad y a los días de cambio que sin lugar a
dudas nos ha tocado vivir.
***
En
otros tiempos el Congreso del Estado fue una institución utilizada para el
desenfreno, para el desahogo de venganzas políticas, para las intrigas a
ultranza y llena de superficialidades. Sirvió en muchos casos como instrumento
para desatar desde allí las más inicuas cacerías en contra de los enemigos de los
gobernantes que, abusando del poder en su momento, gozaron de impunidad,
recursos y encubrimiento para ejecutar los más atroces actos.
El
Congreso perdió credibilidad ante el pueblo al saberse que era un lugar donde
se escribían historias oscuras, conspiraciones y delitos. Jamás ahí se crearon
leyes para favorecer o proteger los intereses de toda una sociedad sino, por el
contrario, fue el escenario en el que se desataron escándalos de corrupción e
impudicias que denigraron gravemente al parlamento y al parlamentario.
Difícilmente
podrán olvidarse, verbigracia, los bacanales de Tito Rubín Cruz (protagonista
principal de la Banda del Pañal y
Notario Público por obra y gracia de Pablo Salazar Mendiguchía) en su paso como
diputado presidente de la Gran Comisión. O las terribles sospechas de rapacidad
cuando fue presidente de la Junta Arely Madrid Tovilla, etapa en la que se cree
hubo un grosera dilapidación de los dineros del pueblo que enriqueció a todos
los integrantes de la Cámara, entre ellos Willy Ochoa Gallegos, que hoy anda
infringiendo la ley al hacer campaña proselitista antes de tiempo por toda la
ciudad capital regalando despensas con recursos ilícitos.
Por
gente como ellos es que muchos políticos pobres abultaron sus cuentas bancarias,
se hicieron de mansiones y departamentos en el Distrito Federal, autos del año
y se dieron el lujo de pavonearse exhibiendo suntuosas joyas y hasta tener
amantes.
En
resumen, el trabajo del congresista sirvió para una sola cosa: para formar
redes de corrupción y complicidad, porque nunca fueron prometedores
representantes del pueblo, sino empleados del Poder Ejecutivo, que con ideas
aviesas y truculentas gobernó para desgracia de una sociedad de por sí abatida
y resignada a sobrevivir el castigo del poder.
La
peor etapa para Chiapas viene desde el garrotista Absalón Castellanos Domínguez
hasta el inmoral Juan Sabines Guerrero. Sin embargo, ninguna como la dictadura
de Salazar, que con locura y despotismo sembró el terror al recoger el apotegma
de Gonzalo N. Santos de “Encierro, destierro y entierro”, recurriendo a la
amenaza, a la coacción o a las atenciones económicas para quitarse de encima a
los enemigos políticos y lograr con ello a un Congreso sumiso y “a modo”.
Por
lo tanto, las ponderaciones de la legisladora Itzel de León alientan a una
sociedad víctima de tantos ultrajes, espectadora de las fricciones y de las
demostraciones intelectuales más ridículas de quienes se decían representarla,
es decir, era como reintroducir o desplegar los asuntos de la conciencia en la
vida política y profesional.
***
En
esto hay certidumbre: Hoy los poderes, tanto el Ejecutivo como el Legislativo,
están concertados en encontrar las mejores vías para el progreso de Chiapas,
aún en medio de las diferencias lógicas y obvias. Hoy se entiende que aunque
los pensamientos sean distintos, las ideas tengan un enfoque diferente o los
colores sean disimiles, no debe ser pretexto para enfrentamientos políticos que
perjudican a todos.
Avanzar
en la agenda legislativa es el tema que propone la congresista De León Villard,
porque Chiapas ya no está para más pérdida de tiempo. Y lo declara porque sabe
que el Congreso debe caminar con plena autonomía respecto al Poder Ejecutivo, y
porque ambos entienden que hay puntos fundamentales que a Chiapas le interesan,
como el desarrollo, la paz social, la solución de conflictos, la justicia, la
apertura a mayores oportunidades y la construcción de un futuro mejor.
Twitter: @_mariocaballero
Blog: mario-caballero.blogspot.mx
Email: yomariocaballero@gmail.com
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