Samuel
Toledo es un cínico. En el segundo informe de gobierno se atuvo a la más
enfática de las pasiones gubernamentales de todos los tiempos: el autoelogio, sin
diques, sin cargos de consciencia, sin consideración alguna por los hechos, un
milagro serial: “En dos años la pobreza en Tuxtla Gutiérrez huyó intimidada”, o
algo parecido. Y el silencio pétreo que envolvió el mensaje dejó manifiestas las
banalidades, las superficialidades teóricas, la farsa de la entrega al mayoreo
y la obsesión: legitimar su gobierno.
Una
vista rápida a lo que fue el segundo informe de la administración de Samuel
Toledo, permite advertir que no hay ahí nada que no corresponda a la inercia
propia de cualquier régimen: Todo se midió en kilómetros, metros cúbicos, toneladas
y millones de pesos, es decir, nada fuera de lo ordinario. ¿Qué sentido tiene,
pues, pronunciar un discurso predecible, sin contenido, sin efectos sociales a
la vista, con cifras que no van de acuerdo con el statu quo y con altas
consecuencias contradictorias?
Y así como se
advierte en la declaración una evidente inexistencia de rendición de cuentas,
¿entonces qué fue lo que se oyó en el Polifórum Mesoamericano? Sin duda de
ningún género, la lectura de un formato señorial que representa la negación
absoluta de revelar el estado que guarda la administración pública del
municipio; se trató, en términos líricos, de la recitación solemne de un
documento publicitario que se esforzó inútilmente por hacer pasar los buenos
deseos del alcalde Toledo como logros irrefutables del gobierno.
Se sabe que un verdadero informe de gobierno debe incluir,
para salud moral del gobernante, la confrontación entre los compromisos y las acciones
ejecutadas; éste, sin embargo, fue la auto-glorificación de los trabajos que, sólo
en el contexto del alcalde Toledo, “consolidaron la transformación y el
desarrollo de la capital chiapaneca, así como el bienestar de sus habitantes”
(boletín de prensa del H. Ayuntamiento municipal con motivo del segundo
informe).
Inconvenientemente,
para los tuxtlecos que vivimos en la realidad -o en una dimensión de tiempo y
espacio distinta a la del alcalde-, al padecer el desastre de la ciudad ¿o nos
mantenemos en una postura de inconformidad recalcitrante ante los abusos,
insultos a la inteligencia y mentiras de Samuel Toledo, o nos resignamos a
aceptar que la vida es una mentira: “Samuel, miénteme más que me hace tu maldad
feliz”?
LAS CIFRAS
Más allá de las dudas
sobre la veracidad de las cifras, existen otras referentes a la condición
física e intelectual del alcalde: ¿O estaba borracho al momento de pronunciar
el discurso o es que no sabe leer en público? Porque las palabras le salían
como disparadas de una metralleta: “Lalalala... Tetetete… Papapapa…
Samuel Toledo, en el
recital del panegírico presupuestal, se centró y concentró en exaltar obras e
inversiones que no pertenecen a su gestión; se propuso acabar con las
injusticias sociales adjudicándose acciones que no son de su inventiva y
trabajo; se desvivió por alabar el compromiso del mandatario estatal Manuel
Velasco Coello y en multi-lisonjear a la Sra. Leticia Coello de Velasco. Y todo
esto se puede interpretar como la estrategia verbal de conseguir una sintaxis
que disimule su mediocridad y oculte donde quedó el presupuesto.
Veámoslo en números:
Con protagonismo
ramplón, Toledo habla de la construcción de las plantas de tratamiento de aguas
residuales de Paso Limón y Tuchtlán, hechas con una inversión que rebasa los
568 millones de pesos y que fue lograda gracias a la unión de recursos de los
tres órdenes de gobierno. ¡Qué farsante!
Ciertamente, estos
dos proyectos existen, pero la gestión y promoción ante el programa PROMAGUA,
que busca atraer inversiones privadas para atender las carencias que afrontan
los municipios en México, no fue realizada en el periodo de Samuel Toledo.
Y aquí es donde se
cae la estafa del alcalde: Las gestiones fueron promovidas por SMAPA pero en
administraciones anteriores, no en ésta. El trámite de dicho proyecto de
inversión se concluye al ser autorizado el día 11 de diciembre de 2009, por un monto
de 372 millones 450 mil pesos, que es incrementado, recientemente, gracias a la
intervención del gobernador Manuel Velasco Coello y no por Samuel Toledo.
Por
si no fuera suficiente, tenemos que tolerar -por decirlo de algún modo- las
otras cifras, las de verdad, las que moldean nuestro diario vivir, las que
muestran el peligroso ascenso de inseguridad a causa de la falta de alumbrado
público en la periferia de la ciudad y en las principales calles del centro; la
notoria impunidad relativa a las inversiones; el cierre de decenas de negocios
que dejan a cientos de trabajadores en la calle debido a la mala planificación
de las obras de infraestructura; los cifras oficiales del CONEVAL que
demuestran en qué cantidad se ha agravado la pobreza en la capital de Chiapas;
los más de dos millones de pesos que les cuesta a los tuxtlecos la nómina
mensual de los aviadores, en la que se encuentra Juan Pablo Sabines Aguilera, hijo
del ex gobernador Sabines Guerrero, entre los 350 hombres y mujeres que cobran
sin trabajar.
Además
de esto: la multiplicación del ambulantaje, problemas en los sindicatos del
Ayuntamiento, los rumores del mal manejo de los recursos del pueblo, la
ineficiente política social para atraer inversiones, la prostitución que se
ejerce en el primer cuadro de la ciudad, los problemas con la basura, las
calles destruidas, las obras mal planificadas, como la de la 15ª. Oriente y
Avenida Central, etcétera.
Errores
que vienen representando las otras fanfarrias del informe de Samuel Toledo
Córdova Toledo.
¡QUÉ TRISTEZA!
¿Qué fue, a la sazón,
el segundo informe de Samuel Toledo? La sinceridad del éxito de su vida: La
consagración de todo lo que eleva a un abogadete menospreciado (con sombras en
el quehacer político, con un gobierno impugnado por la sociedad, espurio) y lo
vuelve presidente.
Lamentablemente,
esta declaración de actividades gubernamentales (que costó más de 800 mil pesos
sin contemplar los gastos de publicidad y festejos) fue la última oportunidad
que tenía Samuel Toledo para reivindicarse ante los tuxtlecos, para calmar las
voces que ni reconocen ni aprueban las acciones del gobierno; fue la ocasión
perfecta para que desmintiera la creencia generalizada de que el presidente
municipal, El Rey de los spots,
gobierna de espaldas a la sociedad y de frente a las páginas de sociales.
Ahora,
en el inicio del declive, ¿qué se espera del gobierno de Samuel Toledo?
Sinceramente, que ya se acabe. Y dado que el informe es el evento más cercano a
la gente, debiera considerarse en el poder legislativo proponer una fórmula que
abone a la transparencia y a una seria rendición de cuentas, porque así como don
Samuel lo acaba de hacer, el informe ha servido para la ostentación del poder
político.
Twitter: @_mariocaballero
Blog: mario-caballero.blogspot.mx
Email: yomariocaballero@gmail.com
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