Al
fragor de las emociones del 2015 llegan, con la anticipación acostumbrada, los
prejuicios, el regocijo por el insulto, el grupo de los autonombrados analistas
políticos que en lugar de poner en claro las tendencias populares las nublan con
campañas de odio, y la crítica, que en la simulación de ser constructiva acaba
por fomentar la demolición de los partidos. Y se vuelve natural observar cómo
la mercadotecnia de la infamia se exhibe, sin que nadie la contradiga, como el
único sentido de la política en tiempos preelectorales.
Y las consecuencias, nunca tomadas
en cuenta a la hora de tachar la conducta, difamar al político y lanzar
diatribas a los partidos, crean sentimientos negativos en la mentalidad de la
sociedad, como el desinterés por ser partícipes en la configuración de los
poderes del Estado, la decepción por todo aquello que se llame política y la
certeza común de que el quehacer político actual no nos lleva a ninguna parte. Y
esto no se reconoce aun por muy negativos que sean los resultados, pero que se
transparenta a través del voto ciudadano. De tal manera, que a las elecciones las
distingue el abstencionismo (manera sutil para nombrar la devastación del
sistema democrático) y el desprecio por la calidad moral.
Cuánta razón tenía Manuel Buendía al
decir que “Hay una deficiente formación de muchos periodistas, hay mucho
arribismo, hay mucha improvisación. Hay falta de espíritu y, desde luego,
abandono de las normas éticas”. No postulo que todo sea engaño en la crítica
periodística o intelectual o social, porque es cierto que es decepcionante ver
a candidatos que no representan a nadie; es triste la ausencia de propuesta,
proyectos, análisis críticos y puntos de vista articulados; es entendible la
resignación de observar cómo las costosas cruzadas proselitistas son la
redefinición de la ineptitud y el cinismo.
Un claro ejemplo de esta situación que
bien puede denominarse como el método de la calumnia, se presentó el 10 de
septiembre de 2014, cuando, sin brío pero con el claro objetivo de los
beneficiarios, un grupo de detractores a sueldo califica como ilegal, corrupto,
antidemocrático y como un insulto a la sociedad la aprobación del registro de
partido político de la asociación Mover
a Chiapas. Y los señalamientos, tanto incomprobables como contradictorios,
más allá de agredir con falsas acusaciones lo que hace voluntaria -o
involuntariamente- es ofender la inteligencia porque pretende enjuiciar a un
partido recién creado sin efectos de causa y con poca o nula historia que
censurar.
Lo más pernicioso del asunto no es que se
trate de invalidar el proceso de registro, sino que además se plantee afirmar
que este nuevo organismo político es antidemocrático o, lo que tal vez
quisieron decir, que significa un retroceso a nuestra democracia. En esto no
hay más que error. Porque ¿qué es la democracia sino la libertad ciudadana de
poder elegir a sus gobernantes de entre diversas alternativas políticas?
Por lo demás, ¿cuál es el insulto a los
chiapanecos? ¿De dónde procede lo ilegal en un proceso que siguió la
normatividad conforme a derecho? ¿Dónde está la corrupción y quienes fueron los
que cometieron el agravio? O en su caso, ¿quiénes son los que acusan y con cuáles
pruebas cuentan para sustentar estos serios señalamientos?
HABLEMOS
DE MOVER A CHIAPAS
El partido Mover a Chiapas solicita su
registro el día 11 de agosto de 2014 ante el Instituto de Elecciones y
Participación Ciudadana, a través de su presidente Joaquín Saldaña Castillejos.
A la solicitud le acompañan la declaración de principios, el programa de acción,
los estatutos, la lista de afiliados y las actas de asamblea estatal y
municipales.
La petición se sustenta en la Ley General de Instituciones
y Procedimientos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos y el Código
de Elecciones y Participación Ciudadana. Y en Consejo General del IEPC, celebrado
el 10 de septiembre de 2014, se anuncia a Mover a Chiapas como nuevo partido
político en voz del presidente el Instituto Adrián Alberto Sánchez Cervantes: “Por
lo que se cumple con todos los requisitos contemplados en el Código de
Elecciones y Participación Ciudadana, se aprueba el registro”.
Se sabe que lo que la sociedad
requiere es una oposición crítica que convenza, más allá de una persona o
figura, y puesto que se descree drásticamente en los políticos y en los
partidos en función, Mover a Chiapas puede
llevar a la gente a ese reencuentro con la credibilidad y la confianza porque
desde sus inicios como una asociación civil creada con la inquietud de servir a
los sectores que viven en extrema pobreza, ha tenido un trabajo cercano a la
gente, que alienta a la unidad y fomenta la participación.
“Este proyecto es una alternativa
plural en la que podrán participar todos los ciudadanos de Chiapas con
diferente ideología pero que puedan tener un punto de coincidencia: que la
política nos una y sea un mecanismo para encontrar acuerdos, y esa va a ser la
bandera principal de Mover a Chiapas”, expresó su líder moral Enoc Hernández
Cruz. Y muchas
de las certezas del nuevo partido vienen de las palabras de Hernández Cruz,
porque su visión es que el partido aprovechará la urgencia de moverse alejado
de los cacicazgos, del clientelismo, del fastidio de las promesas incumplidas y
la escasa movilización, para asociarse con la voluntad de los chiapanecos.
LOS OBJETIVOS
Lo que puede verse a primer golpe es
que no hay insulto en todo esto, sino una oportunidad para reconstruir las
circunstancias excepcionales de movimientos democráticos; no hay
antidemocracia, sino una alternativa política de éxito; no otra hay corrupción
más que las de los que difaman, los apologistas del engaño, que no tienen otro
objetivo más que medrar sin detenerse en la observancia de los códigos éticos.
En la actualidad es imprescindible ver
con el pensamiento crítico para no caer en el engaño y así entender que la
técnica política de moda es la difamación y el amague, y que se persigue mediáticamente
a quienes todavía confían en que puede haber una democracia genuina, así como
lo propone Enoc Hernández con ideas renovadoras, con acciones humanitarias y
con políticas sociales que encaminen al partido hacia la construcción de un
mejor futuro para la sociedad.
Y hay que saber, además, que los que están
detrás de esas páginas blasfemas y de los micrófonos ponzoñosos, es decir, los pagan
esos servicios, son políticos desempleados e inoficiosos, cuyo único propósito es
invocar la desestabilización social del estado y desacreditar lo que representa
una opción para los ciudadanos.
Twitter:
@_mariocaballero
Blog:
mario-caballero.blogspot.mx
Email:
yomariocaballero@gmail.com
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